Ésta historia tiene muchas grietas. Muchas idas y vueltas. Muchos errores míos. Muchos errores de él. Pero no es del todo nuestra responsabilidad.
Dicen algunas personas, de mayor edad que yo, ciertas cosas están destinadas a "no ser". A esto me refiero con la clase de relación que estábamos formando inconscientemente durante años. Un flagelo intermitente de palabras y miradas dañinas del uno para con el otro.
El amor tiene varias etapas. Desde la magia del encuentro dónde se envuelven chispazos como si fuese año nuevo. Un poco de desenfreno pasional por la novedad de la piel. Palabras al oído de conquistar el mundo. Pero como bien dijimos, nos transformamos en pinky y cerebro; no conquistamos un carajo.
Mi granito de arena sirvió para romper toda clase de esperanza a una normalidad. Pero quién mierda puede decir qué es normal. Sus gustos se volvieron exóticos y yo me volví una anciana que se echaba cuál lobo marino en la roca cuando llega el sol del mediodía. Él quería explorar la noche, yo sólo quería dormir.
Y así, entre puteríos, de los que ya estábamos acostumbrados, y lágrimas de desconsuelo. De alejarse uno del otro cada vez más porque no satisfacía ninguna de mis exigencias ni yo las suyas, quebramos aún más la idea de un proyecto a futuro.
Entre otras cosas, corté todo lazo de compromiso, porque nunca sentí el suyo.
Y definitivamente, él sentía que yo no brindaba las cosas suficientes para nivelar la balanza. Egoísta creo que me dijo. Sí. Lo fui y lo soy.El amor tiene varias etapas. Y una de ellas es la idealización. Cuando te topas con otra oportunidad que te brinda la vida y que deseaste tanto, estás frente a un fantasma...de lo que recordás. Porque hacemos eso de congelar la persona en el pasado y no podemos creer que haya mutado en algo diferente.
La decepción es difícil de esconder.Otra de las etapas es la negación. No puede ser así. Algún día va a cambiar. Fue sólo una vez. Dejenme decirles, dejen de decir esas frases. Es así. No va a cambiar. Y siempre habrá una próxima.
Como las mujeres tenemos esa manía enferma de siempre estar cambiando el color del pelo porque odiamos vernos igual, a ellos les da lo mismo.Cambié. Él cambió. Nunca fuimos compatibles.
Pero eso hizo que nos amemos mucho más.
Justamente, en las huellas y los profundos secretos que habitan en el corazón, cada uno sabe cuánto tiró del hilo. Se niveló la balanza de las cagadas. Se igualó el marcador. Y ahora estamos cada uno en su puesto de la banca.La bronca. Sí. Recuerdo cómo se sentía. Esa bronca mezclada con otra de las etapas que es la tristeza. Se me mezclaron ambas y todo cuando estaba junto a él viendo como se escapaba de mis manos todo. Me sentía destruída por dentro, cada día más triste, más vacía. Atormentada por todo lo malo que le dí. Por todas las lágrimas que le hice derramar... Porque era el correcto, pero en el momento incorrecto y ese fue mi mayor crimen.
La última etapa es la aceptación. Contemplada muy de cerca cuando dirigimos la rutina día a día. Valorando el trabajo del otro. Teniendo presente lo bueno porque hubieron cosas muy buenas. Vivencias que nos enseñaron y volvieron sabios. Teniendo altas expectativas para un futuro. Creciendo como personas. Y elevando la mueca de la boca a un tierno gracias. Por haber existido en mi vida.
Finalmente, así deberá ser, cosa curiosa el amor...
Aunque la herida quede, la cicatriz queda y todo el cariño también.
Lo mejor de ambos, en lo peor de ambos, cada uno grabado a fuego en la piel.Uno puede brindarse mil oportunidades, pero nunca funciona un vaso quebrado otra vez...
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Noche sin café. [Editando]
Random¿Alguna vez sintieron tanto dolor que llegado el momento, necesitan sacarlo a la luz? Bueno, este es el momento, que a través de cartas, liberé los recuerdos mas duros de mi vida. Un paisaje triste pero que al final, se torna cálido cuando vuelves...