Un vistazo al pasado

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1995

A través del cristal de una ventana en el segundo piso de la pequeña y deteriorada casa, la figura de un chico se alzaba, miraba por la ventana de su habitación la escena que se daba a las afueras de su casa; un niño de alrededor de doce años era golpeado por otros dos chicos de unos diecisiete años, sin piedad.

Él lo observaba todo desde la oscuridad de su habitación, veía como el niño era golpeado sin piedad por aquel par de jóvenes. Él no iba hacer nada ante tal escena, solo se limitaba a observar. De hecho, lo disfrutaba, disfrutaba ver cómo lo golpeaban, le encantaba y fascinaba lo que sus orbes miraban como el rostro del niño era mallugado a golpes, como la sangre salía de su nariz y boca, como él rogaba que pararan.

Sintió como su cuerpo se llenaba de euforia y excitación, sin esperar nada más se alejó de la ventana y se desplazó hasta su cama, donde se colocó de rodillas en el suelo y debajo de esta saco una caja de zapatos, que la cuál, contenía un gato muerto con sus viseras salidas.

Se levantó del suelo con la caja entre sus manos y fue en busca de un pequeño cuchillo que tenía en su mesa de noche oculto por si su madre revisaba su habitación. Se sentó en el borde de la cama sonriendo como un niño de cinco años al que le compraban su juguete favorito.

Comenzó a jugar con las viseras y órganos del gato, metiendo el cuchillo para sacarles los ojos, cortándole la lengua y la cola. Amaba jugar con su gato muerto, era uno de sus pasatiempos favoritos, disfrutaba hacer cualquier cosa con el cadáver de lo que una vez fue su fiel mascota. Se sintió poderoso y aún recordaba los chillidos del animal cuando comenzó a apuñalarlo con el cuchillo más veces de las que podría contar.

La puerta de su habitación se abrió revelando la figura de una mujer con el rostro cansado. Su cabello castaño estaba atado en un moño desordenado, debajo de sus ojos cargaba ojeras y algunas arrugas que tenía su rostro. Ella se quedó quieta sin saber qué decir al verlo con los órganos de un gato en las manos de su hijo. Su rostro se convirtió en una expresión de perturbación, sabía lo que era su hijo, sabía lo que hacía, pero era su hijo y a pesar de todo, lo amaba.

— B-Brant, la comida está lista —aviso la mujer con su voz temblorosa.

El chico de tan sólo catorce años lo notó . Él sabía que sus padres le temían, cosa que al él le gustaba... le gustaba que las personas le tuvieran miedo ya que lo hacía sentirse poderoso.

Brant asistió dibujando una sonrisa inocente en su rostro, dejó la caja con el cadáver del animal en la cama y se levanto de está para caminar hacia la mujer que al ver que se acercaba noto como sus manos estaban bañadas de un rojo espeso y cada vez que se acercaba al niño veía como de la punta de sus dedos gotas de sangre caían al suelo.


1999

Brant a sus diecisiete años era un chico que la pubertad le había sentado de maravilla. Su piel era pálida debido a que casi nunca salía de su casa, su cabello era de color negro lacio que resaltaba con su piel, sus ojos de un verde oscuro atrayente y para finalizar una increíble sonrisa. Él era inteligente, calculador y astuto a la hora de actuar, sabía cómo salirse con la suya.

Pero debajo de toda esa apariencia de un chico de ensueño, se ocultaba el mismo diablo en esa fachada. Nadie, absolutamente nadie, pensó que el chico lindo, inteligente y con un carisma increíble, sería el mismo quién mató a sus padres.

Night » horan.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora