Epílogo

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Niall

Acomode la corbata negra en mi cuello frente al espejo haciendo un nudo para que quedara como debía, me mire por un largo rato en el espejo. Solo observaba mi vestimenta, pero después de unos segundos me entraron ganas de llorar.

Así que gire sobre mis talones y me senté en el borde la cama. Me dediqué a mirar el suelo por un largo rato, el vacío que sentía en mi pecho era grande. A duras penas me levante de la cama y tome el saco negro que descansaba en una de las sillas del escritorio donde se hallaban libros.

Antes de salir de mi habitación le eche una mirada a la ventana, el cielo estaba oscuro y de el caía una suave lluvia. Después gire el pomo de la puerta y salí de allí, al llegar a la puerta de la casa me quede parado frente a ella, esperando por alguna razón que alguien entrará y me dijera que es broma lo que ocurrió.

Habían pasado tan solo tres días y en esos tres días me sentí como la mierda, sigo sintiendo eso, pero ahora mucho peor. No he comido y tal vez no coma, tampoco he dormido y creo que eso es muy notorio por las bolsas oscuras y marcadas que hay debajo de mis ojos.

Una mano se posa en mi hombro y ni siquiera hago el intento de saber quién es. Me da un apretón y las ganas de llorar vuelven, pero no quiero llorar, no quiero que me vean llorar.

—Vamos, Niall —murmura Liam, no le miro, ya ni siquiera sé que estoy mirando, mis ojos están en algún punto que ni yo sé—. Llegaremos tarde.

Sin decir nada estiró la mano y abro la puerta, una fría brisa me golpea la cara y después un par de gotas el rostro, pero después no siento las frías gotas por qué mi amigo coloca un paraguas encima de mi y de él para no mojarnos.

—Te enfermarás.

Me encojo de hombros caminando hacia el auto.

—Ya no importa —hablo sin ninguna emoción, tampoco lo miro al hablar, solo es como sino estuviera en ese momento ahí.

El auto que nos esperaba a fuera de la casa es de Louis quien se ofreció a llevarnos. Procedí a subirme al auto en la parte trasera, este se pone en marcha en cuestión de segundos y ni me molesto en saludar a Louis y Harry ya que Liam lo hace. En el auto todo está callado y agradezco eso ya que no quiero hablar con nadie. No estoy de humor para eso.

Las livianas gotas caen en el vidrio del auto deslizándose hasta que las pierdo de vista. Un par de minutos pasan cuando el auto se detiene y después me hallo bajando del auto. Delante mío camina Liam, Harry y Louis con paraguas sobre sus cabezas cubriéndose de la sutil brisa, y después estoy yo, caminando debajo de la lluvia.

Al atravesar las verjas desgastadas debido al pasar de los años, mi pecho se oprime, tengo que tomar una boconada de aire para reunir un poco de fuerza.

Ver las particulares piedras de sementó repartidas a lo largo en el césped, hace cuestionarme si esto está pasando en realidad, nunca pensé que llegaría a esto.

El cementerio.

Camino por un pequeño sendero de piedra hasta llegar a donde nos dirigimos desde que nos dieron la noticia en la madrugada. Cada paso que doy hace que mi pecho duela y duela más.

Y finalmente llegó. Hay un pequeño grupo de personas donde solo reconozco a una chica que se juntaba con ella, a su hermano y a los chicos. Detengo mi caminar cuando miro la caja de madera de color mármol.

Night » horan.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora