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Rusia, República de Carelia 2018

Chesna

Lo que me costó arreglamelas para que Matthew no abriera la estúpida boca, y el coraje que trague cuando me enteré que Dylan es en perro faldero de Summer, ambas cosas me traen aquí, en este estúpido momento donde siento que la perra roja esta ganando.

Yo, justo ahora, respondiendo un beso, que me fatiga, en celebración del año nuevo. Mi bello y perfecto novio me dedica una sonrisa egocéntrica. Lo odio, quiero que sufra lo que sufrí por él. Mas verlo aquí, con un traje caro, rodeados de amigos del círculo social de los Gramont, festejando el comienzo del 2018, con sus padre felices porque igual su familia hará negocios con mi padre adoptivo, todo porque su imbécil hijo anda diciendo que ya me quiere encadenar a su lado, y que busca el momento para pedirme matrimonio.

La música cambia drásticamente. Trago con dificultad al darme cuenta que es la canción que alguna vez fue de Ross y mía. No, no, no y no. Miro como se arrodilla delante mío, quedando al borde de mi vestido rojo de seda. Sonrió con mi mayor esfuerzo.

-Chesna Gramont, amor de mi vida. No encontraba un momento mejor para pedir que me concedas el honor de ser mi futura esposa. Pasamos por mucho, y es por eso que en este inicio de año quiero hacerte esta pregunta- cubro mi boca para mostrar asombro, pero es más bien para ocultar mis náuseas- ¿Quieres casarte conmigo? - por curiosidad veo de reojo a Summer, no tiene buena cara, solo por eso sonrió y asiento sin omitir sonido.

Matthew me alza dejando besos por toda mi cara, vaya que me da asco, pero disfruto ver a su mejor amiga tan molesta, como lo está justo ahora. Parece que rompió su compromiso con Beyer, eso me resulta algo raro, pero en realidad no es que me afecte, tampoco hable con Samir desde mi regreso, solo lo vi una vez de lejos.

Los aplausos se oyen por todos lados, a excepción de un rincón, donde están mis bellas hermanas y la perra roja. La venganza parece tornarse a mi favor de nuevo, eso me pone de mejor humor.

(...)

Febrero, llegó más que volando. Pero no llega con buenas noticias.

-¿Dónde estás Chesna? - el tono de voz de Matthew se oye molesto.

-En el baño- indicó levantandome. Ni bien acabo de vomitar mi desayuno el cabron empieza a molestar.

Un portazo me anuncia su entrada. Me levanto con ayuda del toallero, para luego ir al lavado y enjuagar el mal sabor de boca que me dejó el vomitar. No sé qué tengo esta última semana, mas estos días me he estado sintiendo mal.

-¿Ya acabaste? - apoyado en el marco de la puerta está mi flamante novio por conveniencia me mira muy enojado. Le sonrió sin ganas mientras me seco la cara.

-¿Qué necesitas? - preguntó, aguanto mi rabia.

Su mirada irradia molestia, mucha diría. Tardo unos segundo en comprender ¿qué piensa que hice?

-Rosalía- menciona dándome la respuesta.

Rosalía, una zorra de ojos celestes y cabellos rubio, delgada, con pocas curvas pero mucho escote en la ropa. La mujer a la que espante, la supuesta amiga de Matthew, pero yo sé que alguna vez se acostaron. Por eso ayer le tire el jugo encima, luego me trague a besos a mi prometido delante de ella.

-¿Qué le pasó? - preguntó aguantado la sonrisa.

-Era alérgica a la frutilla y ayer le hechaste un vaso entero de jugo de frutilla- empieza a subir el tono de voz.

-¿Cómo yo iba a saber a que es alérgica tu ex? - respondí harta. Pero ayer sí sabía que ella era alérgica.

-Ella no es mi ex, y tú no eres una víctima como me has hecho creer desde que llegaste- ni que piense que voy a quebrarme.

-Soy una débil tonta ¿sabes? - empiezo a gritar- sigo amándote a pesar de todo, acepte ser tu esposa a pesar de todo, pero a ti te sigo pareciendo un juguete, ¿quieres tratarme como lo hizo Joel? - mi momento de ganar un Oscar esta por llegar- ¡quieres golpearme! ¿Qué importa no? Soy la huérfana, la zorra, tu boleto a más dinero, soy ese OBJETO - le grito llorando.

Pero algo anda mal, él no comienza a consolarme como siempre lo hace, sigue ahí parada con el ceño fruncido. Lo miro con lágrimas. Él se acerca y me toma de cuello, siento como mi espalda choca contra la pared de azulejos. Algo está muy mal aquí.

-Eres una muy buena actriz- sonríe sin ánimo- te creí, te creí cuando me dijiste que no tenías nada con Dylan, te creí cuando me dijiste que me seguías amando, TE CREÍ- su otro puño impacta al lado de mi cabeza.

-¿Dime en que te mentí? - lo miro "asustada", pero en realidad si quisiera ya estaría muerto.

-Sigues viendo al recluso- me suelta, saca de su bolsillo un grupo de fotos. Ese si es Dylan, pero la chica no soy yo. No salí con el perro de Summer, pero la fotos parecen reales, la tipa usa mi ropa y tiene mi color de cabello. Eso fue una trampa de la pelirroja, lo apuesto.

El impacto de su puño con mi mejilla me saca de cualquier análisis. Pero despierta mi enojo. Tomo aire varias veces, no puedo matarlo, no ahora. Pero el vuelve a agarrame por el cuello, está vez con más fuerza, me saca de baño y me tira a la cama. Él está buscando su muerte, pero él aún me sirve.

-¡Basta o llamó a la policía! - amenazó.

-ENTONCES EXPLICATE- grita muy enojado.

-Está te la voy a cobrar pinche cabron- advierto señalandolo- ¡la de las putas fotos no soy yo, yo no veo a este imbécil desde que trabaja para Summer! - no me cree.

-Ya para con tus celos hacia ella, y di la estúpida verdad- exige.

-Quieres que te consiga pruebas, pero unas en las que se vea sus caras, las de ambos. No como en las fotos que ni la cara se le ve a la tipa- escupo muy molesta.

-Hazlo ramera- me reta.

-Sí las consigo nuestro compromiso se acaba- propongo.

Él ríe con sarcasmo - yo debería terminarte por fácil- y yo porque solo eres un cabron, pienso.

-Hazlo, yo no quiero estar con alguien que golpea a las mujeres, que no confía en mi, que solo me busca por dinero, que es un egolatra inmaduro-eso le duele.

-Está bien, demuestrame que él trabaja para Summer y se termina todo- acepta.

(...)

Llego a la ginecóloga para depejar mi peor miedo, esperar un bebé de ese idiota. Ya es muy raro que mi regla se retrase y ande vomitando, sin contar que tengo muchos antojos últimamente. Llegué a escondidas, no quiero que nadie sepa que quizá espero un bebé, prefiero ver que es mejor, ya que Matthew se fue de la mansión hace una semana, supuestamente por negocios, pero sé que es porque cree que estoy con Dylan, que otra cosa explicaría los guardias que me siguen a todas horas.

-Señorita Gramont - llama la enfermera para los resultados.

Tengo los nervios a flor de piel, resivo el sobre lo abro, y saco lentamente la hoja. Mi corazón martillar mi pecho con fuerza. Al leerlo me quedo sin aire.

-Felicidades será madre- sale la doctora.

Mierda.



La Adoptada | En EdiciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora