Kurapika se quedó callado por unos segundos, en los cuales meditaba lo que iba a decir. Sin perder el contacto visual el rubio mordió su labio un poco nervioso.
—Me gusta... tu valentía.— respondió al fin Kurapika. Pues eso era lo único, no iba a mentir. Además, no conocía muy bien a Kuroro.
—¿Nada más?— quiso saber el pelinegro insatisfecho, pero el rubio negó con la cabeza.
—Ya veo...
—No te conozco muy bien.— murmuró Kurapika y desvió la mirada.
—Pero... quiero hacerlo, tal ves soy un estúpido por darte una oportunidad así de fácil cuando siempre fuiste un idiota conmigo.
Kuroro sonrió y acercó su mano a la mejilla izquierda del rubio, acariciandola suavemente.
—No sólo soy un idiota...puedo ser muchas cosas.
Kurapika hizo una mueca.
—¿Que quieres decir?
El pelinegro soltó una risita y se separó un poco, metió las manos en sus bolsillos y desvió la mirada.
—¿Que harás en la tarde?
—Nada...—contestó Kurapika y sonrió levemente, miro a los lados para percatarse de que no hubiese nadie que los observará, si fuese así tendrían serios problemas, pero afortunadamente el pasillo estaba abandonado.
—¿Vamos por la tarde al cine?— pregunto Kuroro sin mirar al rubio.
—Esta bien.— respondió el menor sonriente, pero su sonrisa se esfumó al escuchar murmullos en el pasillo. Rápidamente volteó y varias siluetas se acercaban a ellos, miro nuevamente a Kuroro quien retrocedió.
—Mierda... — bufo el pelinegro alejándose de Kurapika.
—Te espero a la salida.
—D-De acuerdo— dijo el rubio caminando a una dirección contraria a la de Kuroro. La condición del director ya le estaba molestando.
✿
Era la última hora de clases, después del timbre todos se iban a casa, pero obviamente habían personas que tenían otros planes. Sobre todo las parejitas de novios.
Después de tanto escuchar al aburrido profesor de Ciencias, el timbre sonó. Kurapika suspiro aliviado, ya hasta se estaba quedando dormido sobre la mesa.
Todos se levantaron y corrieron a la salida desesperados, pero el rubio pacientemente guardó sus cosas una por una y salió tranquilo.
—¡Kurapika!
El rubio abrió los ojos como platos al escuchar esa voz...
—No puede ser... ¿Que hacen aquí?—pregunto Kurapika girandose y encarando a los dos chicos.
—Nos hicimos pasar por hijos de Leorio.— mencionó el albino.
—¿¡Eh!?— apareció Leorio detrás de ellos.
—Y nos creyeron, aunque dudaron un poco...— hablo está ves el moreno.
Kurapika río y negó con la cabeza.
—Killua, Gon... Ya me hacían falta.
—Vinimos a visitarlos.—contestó Gon sonriente.
—El colegio esta un poco más agresivo que antes, más trabajos y exposiciones. Casi no podemos divertirnos ni visitarlos.
—Hacen falta, tú y el viejo en el colegio.— mencionó Killua con una sonrisa ladina.
—¿¡Viejo!?— exclamó Leorio ofendido.
Gon sonrió mostrando sus dientes.
—¡Pero que bien me siento al volverlos a ver! Mami y papi.
—Gon!— exclamó Kurapika sonrojado.
—¿Que sucede?— pregunto curioso el menor.
—Olvidalo...— murmuró el rubio.
—¿Como es eso que se hicieron pasar por mis hijos? Yo no tengo hijos...— comentó Leorio.
—¿Kurapika es estéril?— pregunto Killua con una sonrisa burlona.
—¡Yo que sé! ¿Porqué me lo preguntas a mí?— agrego el mayor.
—Cuándo llegamos esperé ver a Kurapika embarazado. Que decepción...¿Aún no lo han hecho?— dijo el albino con burla y metió las manos en sus bolsillos.
—¡Kurapika y yo somos amigos! Solamente amigos.— mencionó Leorio.
—A mí me gusta otra persona.
Kurapika rodó los ojos y suspiro.
El imbécil de Leorio lo había mandado a la friendzone en su cara.
—Cómo sea... A mí también me gusta alguien.
—¡Noo!— exclamó Gon llamando la atención de todos.
—¡Papá Leorio y mamá Kurapika!
—¡Que no, Gon!— grito el rubio ya cansado.
—Miren... Estoy cansado, la clase de Ciencias me pone de mal humor.
—¿Vamos por un helado entonces?— pregunta Leorio en tono animado.
—¡Sii, helado!— chillo Gon sonriente.
—Hoy no traje mi billetera.— mencionó Killua.
—Yo invito.— agrego Leorio y le sonrió.
—Jo... en realidad si la traje pero quería que me invitaran.— comentó el albino con una sonrisita maliciosa.
Leorio negó con la cabeza y entre cerro los ojos comenzando a caminar hacia la salida, los demás repitieron su acción.
—Oh, y después de comer helado que hacemos?— pregunto Gon sin quitar su sonrisa.
Kurapika sintió que olvidaba algo importante, pero le restó interés y siguió caminando, de repente dio un paso en falso y se tropezó cayendo en los brazos de Leorio. Habían empujado por error a otras personas llamando la atención de todos.
El rubio se avergonzo, tenía la mejilla apoyada en el pecho de Leorio y parecía como si se estuviese acurrucando en él.
—¡Siii, ya volvieron!— grito Gon emocionado, llamando la atención de todos los presentes quienes empezaron a murmurar.
Genial. Ahora todos creían que ellos eran pareja.
✿
Después de aquel incidente, Killua iba molestando a la "pareja" por todo el camino hasta la heladería. Al entrar pidieron lo suyo y se sentaron a disfrutar cada quien su helado; Leorio pidió uno de limón, Kurapika uno de vainilla, Gon uno de fresa y Killua uno de chocolate.
Leorio y el albino comenzaron a molestarse mutuamente, haciendo reír al rubio y a Gon de ves en cuando.
—Leorio es más Virgen que la Virgen María.— mencionó burlón Killua, haciendo reír a Kurapika.
—¡Y que hay de ti?! Apuesto a que no has dado ni tu primer beso.— contraataco Leorio y sonrió también.
—Sip, yo fui su primer beso.— comentó Gon con una sonrisa inocente.
Todos se quedaron en silencio mirando sorprendido al menor.
Gon se sintió incomodo y volvió a hablar;
—¿D-Dije algo malo?
Leorio comenzó a reír exageradamente haciendo que todos los del lugar volteen a verlo.
Killua se sonrojo hasta las orejas y miro con el ceño fruncido a Gon.
—Gon... No tenías porque decir eso...— murmuró el albino avergonzado.
—Pero qué tiene de malo Killua? Tú mismo dijiste que era algo normal.— mencionó el menor con curiosidad.
—¡Jaaa! Ustedes no pueden ser nuestros hijos porqué ya se besaron y los hermanos no se besan!— afirmó Leorio sonriendo con burla.
—Y sigues con eso...— gruño Kurapika mirando mal a Leorio.
El mayor rasco su nuca y sonrió. El rubio suspiro pesadamente y siguió comiendo su helado.
Aunque seguía sintiendo que olvidaba algo...
Y en realidad, si lo hacía. Pero ya era demasiado tarde.
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Mi Idiota (KuroKura)
RandomKuroro era un completó idiota. Un odioso que no podía odiar. Desde que el rubio llegó al Instituto le desagrado la actitud del pelinegro, era simplemente; intolerable. Pero...¿Porqué no lo puede odiar realmente? El amor a primera vista no puede ser...
