Kuroro se encontraba dando vueltas desesperado, miraba hacia los lados esperanzado en enfocar a Kurapika, pero nada, ni rastro del rubio. Estaba más que preocupado y se culpaba internamente por no haberse quedado con del menor cuidando su espalda.
Suspiro pesadamente, de pronto su bolsillo trasero comenzó a vibrar, rápidamente saco su celular y vio que se trataba de un número desconocido. Contestó al instante, estaba enojado y agitado por dar vueltas por todo el parque.
—Hola hola~—saludo una voz burlona.
—Bastardo hijo de perra...— gruño Kuroro con rabia y apretó su celular.
—Que manera de saludar. ¿Tu papi no te enseño modales?
—Vete al demonio... ¿Donde está?
—¿Donde está qué?
—No te hagas el estúpido...Se que está contigo, más vale que no le hayas tocado un pelo.
—No sé de qué me hablas...
—El chico rubio, esta contigo.—se movió impaciente.
—Rubio?… ahh... piernas lindas, oh si, esta conmigo.
—¿Piernas lindas?— sonrió cínicamente.
—Si y su piel es muy...suave.
—Estás muerto.— afirmo el pelinegro y negó con la cabeza, su paciencia se había ido por un tubo.
—Te lo advertí, no hiciste caso y no pienso esperar más. Quiero mi dinero, ahora.
—Mejor no pidas mucho... por que de vida te queda poco.— sonrió de lado. —No pienso darte un centavo.
—Oh, entonces me quedo con la rubia, la violare y después se la pasaré a mis hombres para que hagan lo mismo... Esta chica no merece sufrir, pobrecita...Bueno, su vida se va a arruinar por tu culpa, siempre es culpa tuya. Eres un pedazo de mierda.— comentó aquel hombre mientras bebía champaña tranquilamente en un sofá, a su lado se encontraba Kurapika; atado de manos y sus piernas descubiertas, con miedo ya que aquel hombre no dejaba de observarlas y acercaba peligrosamente su mano para tocarlas.
—¡N-Ni se te ocurra!— grito el rubio al ver que los dedos de aquel tipo casi rozaban con su pierna derecha.
—Kurapika...—murmuró Kuroro y abrió los ojos.
—Alejate de mi novio Kotaru...
—Vete al carajo Lucilfer, no sirves sin tus amiguitos. No me das miedo, me das pena y...— mencionó el tipo y estrelló su mano contra la pierna de Kurapika, haciendo gemir al rubio y alarmando a Kuroro.
—Si son suaves... — río como desquiciado.
—¡Estas muerto! ¿Me escuchaste?— gruño el pelinegro con rabia.
—Sabes donde encontrarme, también sabes lo que tienes que hacer, te devolveré a tu Kupika a salvo ¿Bien?
—¡Ni sabes decir bien mi nombre, puedes irte a la mierd...!— y la llamada se cortó
Kuroro estrelló el celular contra el suelo y comenzó a caminar apurado... Tal ves Leorio tenía razón; cuando toda la pesadilla acabará tenía que alejarse de Kurapika.
✝ ✿ ✝
El rubio observaba cada movimiento de aquel sujeto, se mantenía alerta por si intentaba tocar de nuevo su pierna, la cual ya tenía los dedos del bastardo dibujados.
—Qué bonita marca te deje... tu piel es muy delicada.— hablo el tipo y sonrió de lado.
Kurapika sólo lo miro y no quiso decir nada, estaba asustado, pero quería mantener su compostura así que le sostuvo la mirada al bastardo.
—Hey, Kotaru. Deberías abusar de ella, o si no quieres pues yo si...— mencionó un chico pelinaranja entrando por la puerta.
—Pues...— miro a Kurapika sonriente y luego miro al chico.
—Adelante sobrino.
El pelinaranja sonrió y se acercó con rapidez al rubio tomando su cintura y levantandolo del sofá donde también estaba el tío mirando la escena con diversión. El chico beso a Kurapika de manera desesperada y salvaje, el menor cerraba los ojos con fuerza deseando que todo fuese una horrible pesadilla.
—¿Mmm no sabes besar princesita?— hablo sobre los labios del rubio y bajo las manos tocando descaradamente su trasero haciéndolo jadear.
—D-Detente...— murmuró Kurapika con voz apagada, pero fue en vano, el chico sonrió y siguió manoseando y apretando el cuerpo del rubio.
—Hey, hey... hay un lugar para todo, y este no es lugar para sexo.— advirtió el tipo y dejó su Copa a un lado. —Puedes llevarla...
—¡S-Soy un hombre!— grito Kurapika con fuerza, llamando la atención de ambos sujetos, quiénes miraron al rubio con una mueca entre confusión y burla.
—¿Que estupideces dices preciosa?— mencionó el mayor y comenzó a reír, su sobrino hizo lo mismo y ambos rieron negando con la cabeza.
—Si quieren revisen...—Dijo el rubio con el ceño fruncido, aunque ya se estaba arrepintiendo. Los hombres sonrieron extensamente y el mayor alzó una ceja.
—Mira que traviesa eres... ¿Buscas que te toquemos, no? Se nota que tú novio no te pone mucha atención...
—Claro que no...no sé de qué está hablando...— alegó Kurapika y miro hacia los lados nervioso.
—Matt, desnudala.— ordenó el hombre mayor mirando al nombrado, el pelinaranja suspiro y sobo sus manos como maniático sin quitarle la vista al rubio.
—Kotaru, eres el mejor.— comentó el chico y empezó a quitar cada prenda del menor comenzando por su camisa;
—No importa que seas plana de adelante, lo que tienes atrás lo compensa todo.
—Escucha maldito, empieza por la parte de abajo, porque arriba no tengo mi pene.— agrego Kurapika con una sonrisa cínica, Matt entrecerro los ojos ofendido y bajo sus manos al short del rubio para desabrocharlo. Kurapika mordió su labio nervioso, iba a bajar su ropa íntima un pervertido que babeaba con solo mirarlo.
—A-Apresurate quieres?
—Hey, aquí las órdenes las doy yo.— decretó Kotaru con el ceño fruncido, el rubio trago saliva nervioso por la peligrosa mirada del hombre.
—Escucha zorrita, tu novio te metió en esto, la culpa no la tengo yo, le advertí que si no me pagaba... Le iba a hacer daño.
—N-No sé de qué está hablando... seguro se a equivocado de persona.— contestó el rubio nervioso, en seguida Matt se detuvo mirando a Kotaru.
—Imposible, nunca me equivoco, Kurapika.— hablo el mayor y sonrió con suficiencia.
—Hace unos minutos me insultaste por decir mal tu nombre. ¿Y dices que me equivoque de persona? Anteriormente estaba hablando con Kuroro Lucilfer, esa rata me debe dinero y ese infeliz es tu novio, no?
Kurapika se quedó sin palabras, Matt aprovechó y metió la mano bajo la ropa interior del rubio.
—Oh...mierda, no estaba mintiendo.— miro a Kotaru sorprendido.
—Es un chico.
—Mmm...— el mayor abrió los ojos, pero luego levantó sus hombros restandole importancia.
—¿Y?
—No voy a tener sexo con un chico tío.— dijo el pelinaranja ofendido.
—Bien entonces ve afuera y traeme una Coca-Cola.—ordenó y señaló la puerta, Matt suspiro pesadamente y se dirigió hacia la salida. Kotaru sonrió extensamente y miro a Kurapika, se levantó del sillón y camino hasta la puerta, poniendole seguro. —Ahora nosotros dos nos vamos a divertir...
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Mi Idiota (KuroKura)
AcakKuroro era un completó idiota. Un odioso que no podía odiar. Desde que el rubio llegó al Instituto le desagrado la actitud del pelinegro, era simplemente; intolerable. Pero...¿Porqué no lo puede odiar realmente? El amor a primera vista no puede ser...
