Kurapika abrió los ojos lentamente, se encontraba en una enorme cama, estaba muy suave y cómoda. No quería levantarse, pero al girar su cuerpo y no encontrar a nadie a su lado se alarmó incorporandose, bostezo y estiró sus brazos, observó toda la habitación detenidamente, era muy hermosa.
Tuvo que dejar la comodidad de la cama y levantarse, no le gustó despertar sin Kuroro a su lado, se acercó a la puerta, pero esta se abrió primero dejando ver al pelinegro con una bandeja de comida.
—Ya despertaste, cariño.— mencionó Kuroro con una sonrisa.
Kurapika, al escuchar "cariño" se sonrojo y desvió la mirada.
—S-Si... B-Buenos días.
—Buenos días.— dijo cerrando la puerta, se acercó al rubio y beso su mejilla sonrojandolo más.
—Te prepare el desayuno.
—Gracias ¿Sabes cocinar?— comentó Kurapika con una sonrisa mientras tomaba la bandeja de comida.
—Si.— respondió el pelinegro y tomo la cintura del rubio llevándolo hasta la cama.
—Espera... ¿Vamos a comer en la cama? Podemos ensuciarla.— agrego Kurapika mirando la cama, para luego mirar a Kuroro con obviedad.
—La cama es cómoda a diferencia del comedor, por la limpieza no te preocupes.— contestó el pelinegro acostandose al lado izquierdo de la cama, palmeo al lado derecho mirando fijamente al rubio.
—Ven, acuestate conmigo.
Kurapika se acercó a la cama un poco nervioso, Kuroro le ayudó y tomo la bandeja para que el rubio pudiera acomodarse sin problema, y así lo hizo, se acomodó al lado del pelinegro y apoyo la cabeza en su hombro, tomo la bandeja de comida y comenzó a comer tranquilamente.
—Oye, Kurapika...
—Mmm?— murmuró el rubio volteando a ver al pelinegro, quien también lo miraba haciendo que sus ojos se conectarán.
—¿Quieres...— respiro hondo, no le era fácil decirlo ya que nunca lo había dicho.
—¿Quieres... ser mi novio?
Kurapika abrió los ojos como platos y escupió el jugo de naranja que apenas le había dado un sorbo, comenzó a toser alarmando al pelinegro, quien rápidamente le dio palmaditas en la espalda y busco una servilleta para limpiar delicadamente los labios del menor.
Tal ves no debió preguntarselo así de pronto.
El rubio trato de calmarse, miro fijamente a Kuroro quien tenía cara de preocupación y le sonrió para demostrarle que todo estaba bien.
—S-Si quiero...— contestó Kurapika, tomo el rostro del pelinegro y lo acercó más al suyo. Quería besarlo.
Kuroro sonrió viendo las intenciones del rubio y lentamente se acercó haciendo que Kurapika sonriera mientras cerraba los ojos, el pelinegro terminó de juntar sus labios. Ahora ambos estaban felices.
✿
—¿Ya le llamaste?— pregunto más que preocupado el albino.
—¡Oye viejo, responde!
—¡Que si! Le llame como treinta veces!— contestó Leorio desesperado.
—Espero que este bien...—murmuró Gon con tristeza.
—Su celular está apagado y no se si está con Neón o con Bisky... solamente se fue diciendo que ya regresaba y nada.— comentó el mayor dando vueltas en el mismo lugar.
—Tal ves esta con el amante.— dijo Killua mirando fijamente a Leorio.
—Pues espero que lo cuide bien.— mencionó el mayor mirando con una sonrisa al albino.
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Mi Idiota (KuroKura)
RandomKuroro era un completó idiota. Un odioso que no podía odiar. Desde que el rubio llegó al Instituto le desagrado la actitud del pelinegro, era simplemente; intolerable. Pero...¿Porqué no lo puede odiar realmente? El amor a primera vista no puede ser...
