Capítulo 23

1K 103 120
                                        

—Oigan el bar esta cerrado, hay un enorme letrero afuera.— dijo Leorio claramente molesto.

—Oh no lo vi.— contestó Hizoka con falsa inocencia.

—Pues debes estar ciego...Kurapika a dónde vas!?— exclamó el moreno al ver como el rubio corría a la puerta de salida abriendola con desesperación.

—¡Tengo que ir al baño!— respondió Kurapika apurado y salió corriendo.

Su pesadilla había vuelto.

Huir no es de cobardes, es de inteligentes. No iba a ser tonto, si se quedaba más tiempo viendo a Kuroro, Leorio iba a sospechar y se iba a armar un caos de celos.

Así que mejor salió corriendo, obviamente Leorio iba a correr tras él, y así impedía que se diera cuenta que Kuroro estaba ahí.

Por lo visto Leorio no recordaba a Kuroro... a Kurapika le gustaría ser Leorio y olvidarlo así de fácil.

Y más ahora, que lo único que tenía en mente era Kuroro.

Kuroro. Kuroro. Kuroro.

✽✽✿ ✽✽

Kurapika falto al Universidad de nuevo, prefirió ir al bar a ayudar a su amiga. Y de todos modos, si iba a la Universidad solo tendría en mente a Kuroro, no se concentraria en nada y recibiría regaños por parte de los profesores (por faltar tantos días y por no poner atención).

Estaba con la mirada perdida limpiando la barra con una toalla, limpiaba en el mismo lugar mientras veía fijamente la pared, recordando los sucesos de anoche.

Cerró los ojos con fuerza haciendo una mueca de dolor.
—Ahg... por favor que haya sido un sueño...

—Mueve tu enorme trasero que han llegado más clientes.— mencionó Bisky palmeando la mesa al lado del rubio, sacandolo de su trance.

—Ah, ah... si.— respondió pasando una de sus manos por su rostro con frustración. Salió de la barra y camino hacia los nuevos clientes, que parecían ser los terceros en el día. El bar se llenaba de noche, en la mañana era más de familias; aperitivos y bebidas no alcohólicas.

No tenía ganas de nada, ni de trabajar, quería quedarse en su casa abrazando la almohada mientras lloraba viendo el Titanic.

O recordando los buenos momentos que pasó con Kuroro...

Mordió su labio con fuerza, tenía unas inmensas y estúpidas ganas de llorar. Se encontraba ya frente la mesa donde estaban los nuevos clientes, no quería que lo vieran llorar.
—¿Que... van a ordenar?— pregunto sin mirarlos.

—A ti en mi cama hermoso.

Abrió los ojos como platos al escuchar la vos de Hizoka, despegó la vista de la libreta que llevaba en su mano y miro al pelirrojo.
—H-Hizoka...

Y no venía sólo, Illumi estaba con él al igual que... Kuroro. Los tres sentados, mirando al rubio fijamente.

—¡Hola Kurapika! ¿Como estas?— pregunto Hizoka con una sonrisa cínica.—¿Ya viste a Kuroro?

Esa pregunta hizo que a Kurapika le temblaran las piernas.

Estúpido. Estúpido Hizoka." Pensó el rubio nervioso.

—Ya me vio, imbécil...— hablo Kuroro, haciendo que los ojos de Kurapika se clavaran en él.

—S-Si...— susurro el menor. La voz de Kuroro lo había embobado. Siguió observandolo fijamente pero el pelinegro no le dirigía la mirada, incluso saco su celular para ignorar mejor al rubio.

Pero Hizoka actuó rápido, arrebató el celular de las manos de Kuroro y lo estrelló contra el suelo, el pelinegro lo fulmino con la mirada y Kurapika al ver eso se alarmó y recogió el aparato, ya tenía la pantalla quebrada, así que sólo lo dejo en la mesa.

—¡Hizoka eso es una falta de respeto!— regaño Kurapika y puso las manos en su cintura.
—No puedes arruinar las cosas Ajenas así de fácil.

El regañado sonrió ante la reacción del rubio. Kuroro tomo su celular roto y lo guardo en el bolsillo trasero de su pantalón.
—No pasa nada.— dijo.

—Yo quiero un batido de café.— mencionó Illumi llamando la atención del menor.

Rápidamente comenzó a anotarlo.

—Yo quiero hacer una pregunta.— comentó Hizoka.
—Si aún amas a Kuroro, por qué te vas a casar con Leorio?

El menor se avergonzo más.
—Y-Yo... no... bueno...

—Espero que ya me hayas superado.— mencionó Kuroro mirando al rubio al fin.
—Porque yo ya te supere a ti.

Kurapika dejo caer la libreta.

No podía ser posible.

Mordió su labio con fuerza.

"No llores, no te derrumbes"

—Con permiso.— susurro, y sin recoger la libreta se dio la vuelta, a paso apresurado camino directamente a la barra, Bisky lo miro extrañada, el rubio paso de largo sin mirarla, se fue a un rincón a hacerse bolita y comenzó a llorar.

La chica alzó una ceja completamente confundida. Se acercó donde el menor poniéndose de rodillas para acariciar su suave cabello.
—¿Que sucede?

Kurapika la miro, con los ojos rojos e hinchados y una expresión de tristeza que le rompió el corazón a Bisky.
—S-Soy un patético iluso...

La mayor hizo una mueca de dolor y lo envolvió entre sus brazos, tratando de calmarlo.
—¿Por qué dices eso?

—¡K-Kuroro ya me superó!— exclamó y jadeo por el esfuerzo de su garganta.
—¡E-Es horrible Bisky! ¡Y-Yo aún no lo superó! ¡Lo extraño q-quiero volver a estar con él!

Bisky asintió con la cabeza y siguió acariciando al menor.
—No eres patético, el patético es él, por mentir.

Kurapika se separó un poco de ella, trato de limpiar sus lágrimas en vano y sorbio su nariz.

—Él también te ama.— afirmó Bisky y le ayudó a limpiar las lágrimas que rodaban en sus mejillas, las cuales se encontraban sonrojadas por el llanto.
—¿Como no va amar a una dulzura como tú?

El rubio sonrió débilmente.

—Entonces... creo que él sigue siendo un idiota...— susurro.

—Pero ni le rueges, por más que lo quieras siempre manten tu dignidad a flote. Y que le cueste tenerte de nuevo.

—Pero... y si él de verdad ya me...

—No.— le cortó la rubia.
—No lo a hecho, lo que pasa es que sigue siendo un idiota.

—¿Entonces...?

—Has lo que hiciste al principio.— lo miro con complicidad.
—Hacerte el difícil con él para que te valore de nuevo.

—Pero voy a casarme con Leorio...— bajo la mirada inseguro.

—¿Y? No canceles nada. Tu compromiso con Leorio le va meter presión a Kuroro. Él está enojado pero pronto se dará cuenta de que es un idiota, te querrá tener de nuevo y lo tendrás a tus pies...Sólo no te derrumbes, te quiero ver bien firme y indiferente. Hasta deberías ponerte shorts más cortos.

Kurapika sonrió.

—¡Si, verá de lo que se pierde!

Mi Idiota (KuroKura)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora