Hubo un largo silencio.
Phinks soltó a Kurapika al fin, y el menor retrocedió tocando su brazo, el imbécil lo había apretado fuerte.
—Metete en tus asuntos Lucilfer.— murmuró Phinks mirando de reojo al pelinegro.
—Si yo fuera tú, cerrará la boca.—Contestó Kuroro de inmediato y lo miro fríamente.
—No me estoy metiendo contigo, te respeto.— afirmó y retrocedió.
El pelinegro sonrió cínicamente.
—Perfecto, pero mientras tú no respetes a las damas yo no te respeto a ti.
Kurapika apretó los puños
¿Le estaba diciendo indirectamente dama?
—Sólo quería divertirme un rato, divertirse con chicas no está prohibido, o si?— dijo Phinks con inocencia.
—No me gustó la manera en que lo trataste, y por cierto... Es un chico.— mencionó el pelinegro y miro al rubio.
Phinks abrió los ojos y miro a Kurapika.
—Imposible...
El rubio lo miro y le mostró su dedo de enmedio con burla.
—P-Pero... ¡Con más razón! Da lo mismo si es chico, es muy sensual... además, es un hombre como yo, puedo tratarlo mal si se me da la gana.— dijo Phinks al final y suspiro.
—No se por que haces tanto escándalo Lucilfer.
Kuroro apretó los dientes.
—Ya, ya... vámonos Phinks.— Hablo Feitan para calmar la situación y salvar a su amigo de una posible paliza.
—Y no lo vuelvas a tocar.— mencionó el pelinegro y miro a Phinks directamente.
—O te mató.
—Oh...— Phinks sonrió.
—¿Es una amenaza?
—Tomalo cómo quieras, si crees que es una amenaza te aviso que siempre las cumplo.— murmuró y sonrió igual.— Siempre.
Phinks asintió y retrocedió, se dio la vuelta y tras él sus dos acompañantes. Se fueron dejando a Kurapika y Kuroro solos.
—Gracias.— mencionó el rubio, haciendo que Kuroro voltease a verlo.
—No agradezcas.— respondió sonriente.
—Es un honor salvar damiselas en apuros.
—Puedes irte mucho a la mierda.— escupió Kurapika.
—¿Te llamas Kurapika, no?
—¿No es obvio?— rodó los ojos.
—Que desagradable eres.— dijo con toda sinceridad el pelinegro.
—Gracias, eres la primera persona que me lo dice directamente.
Kuroro sonrió, estaba apunto de decir algo más pero es interrumpido.
—¡Kurapika!— exclamó Leorio y corrió a abrazar al rubio.
—¡Te busque por todos lados!
—¿¡Tú donde estabas imbécil!?— gruño el menor y lo abrazo más fuerte.
—¿Donde crees? Te estaba buscando.— respondió el Moreno acariciando la cabeza del rubio.
—Cómo siempre eres un imbécil y llegas cuando ya todo a terminado.— comentó Kurapika tranquilo.
—¿Eh?
—¡Un pervertido me volvió a confundir con una chica! Casi me quita la inocencia, pero estoy bien...— respondió el menor frotando su mejilla contra el pecho de Leorio.
—Gracias a mí.— menciona Kuroro sobresaltando a ambos amigos, al pelinegro le parecía tierna la manera en que Kurapika actuaba, pero le repugnaba que el rubio se estuviera frotando contra Leorio.
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Mi Idiota (KuroKura)
AcakKuroro era un completó idiota. Un odioso que no podía odiar. Desde que el rubio llegó al Instituto le desagrado la actitud del pelinegro, era simplemente; intolerable. Pero...¿Porqué no lo puede odiar realmente? El amor a primera vista no puede ser...
