Estaba sentada en la sala de espera de emergencias. Tuvimos que venir volando cuando Viola comenzó con un dolor insoportable en el estomago, tan doloroso que perdió el conocimiento en el automóvil, mi madre estaba histérica y mi padre no estaba aquí, su jefe lo mando a Japón en un asunto de negocios. En estos momentos se le extrañaba, el es capas de hacer que todas nos tranquilicemos y mantengamos la calma.
Estaba sentada en una pequeña e incomoda silla negra de plástico pegada a la reluciente pared blanca. Alrededor había muchas mas sillas, ocupadas en su mayoría de gente accidentada. A mi izquierda había un niñito que lloraba intensamente agarrando su brazo, que al parecer estaba roto, mientras su madre intentaba calmarlo, consiente de las miradas molestas de la demás gente.
A mi derecha estaba mi madre echa un manojo de nervios, mordiendo su labio fuertemente y si fijaba un poco mas la vista podía ver una pequeña gota de sangre bajo sus dientes.
Su pelo rojo resaltaba como sangre junto a la pared blanca y su piyama de gatitos la hacia ver un poco ridícula, pero bueno yo tampoco me veía demasiado bien con el pelo en un moño totalmente revuelto mi blusa de tirantes y unos shorts. Además de las extrañas miradas que recibía estaba totalmente incomoda por el frio y el maldito aire acondicionado del hospital.
La puerta por donde Viola había ingresado en una camilla empujada por al menos cinco médicos se abrió. de ella salió una pequeña enfermera vestida toda de blanco y dijo:
- ¿Hart?
Sin contestar mi madre se levanto y yo la seguí.
Viola iba a pasar la noche en el hospital y los doctores decidirían si tenia que permanecer mas tiempo.
Mi madre se quedo con ella y me pidió que regresara sola. Y ahora aquí me encontraba, a medio camino rodeada de oscuridad y silencio. El mínimo ruido lograba erizarme los vellos de los brazos, siempre he tenido miedo a la oscuridad y no saber que se esconde detrás de ella.
Se escucho un fuerte ruido frente a mi y yo me quede paralizada, esperando que un loco saliera y me atacara, exhale una gran bocanada de aire cuando me di cuenta que el culpable de ese ruido era un pequeño gato blanco.
- estúpido gato.- murmure mientras aceleraba el paso y sentia el frio acariciar mi piel dandome la sensacion de estar cubierta de agujas.
Cuando llegue a casa recordé que mi madre no me había regresado las llaves. Busque las llaves de repuesto qué, usualmente, dejábamos escondidas en la maceta por si había alguna emergencia. Nada.
Suspire y sopese mis opciones, podía romper un ventana y entrar o escalar el balcón y ver si la puerta corrediza estaba abierta. Después de unos segundos llegue a la conclusión de que tendría que escalar al balcón por que si rompía alguna ventana me darían una regañada de miedo. también quedaba la opción de regresar al hospital, pero me negué rotundamente pensando a la oscuridad por la que tendría que pasar de nuevo. Yo se que tener tanto miedo a mi edad es un poco infantil, muchas personas me lo han dicho y aun que este consiente de ello no puedo dejar de tenerle miedo. No es que una caída desde ahí te matara pero estoy segura de que si te puedes partir un par de huesos y dudo mucho que alguien se percatara de que me había pasado algo en medio de la nocheasi que tenia que hacerlo con cuidado.
Salte un par de veces para ver si podía alcanzar los pequeños barrotes que conformaban el barandal del balcón y derrotada me di cuenta que no. Tendría que pararme sobre algo. Observe a mi alrededor y di con la maceta de la entrada, eso si que ayudaría. Llegue a lado de la maceta y comencé a arrastrarla, pero tropecé con un pequeño escalón y me caí de espaldas aterrizando primero con el trasero y con la maceta encima y toda su tierra esparcida encima de mi.
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Good Demons
Novela JuvenilSue es una chica normal con una familia no tan normal. Ella espera que todo cambie para bien y su vida sea fantástica. Hasta qué él llega, y lo cambia todo. Su mundo se voltea patas arriba y se ve involucrada en una lucha contra el bien y el mal. ¿Q...
