Capítulo 22. Hospital

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AVRIL

Abro los ojos despacio, un leve jadeo sale de mí y visualizo el lugar mientras mis ojos apenas y se van aclarando.

Y mi brazo duele, un poco, pero lo hace. Una persona se encuentra sosteniendo mi mano; y por lapsos trato de recordar algo.

Llevo mi mano libre a mi cabeza y jadeo un poco, me duele y hay una venda en ella.

Alguien se mueve.

—¿Avril?

—Adam...

—Oh, Avril. Estás bien... estás. Llamé a Max hace unos 20minutos.

—¿Qué hago aquí?

—¿No lo recuerdas?

—No, ¿me das un poco de agua?

Adam despacio camina hacia la estantería y vierte un poco de líquido vital para mí. Me ayuda a beber y me acomoda.

>>Me duele la cabeza.

—¿Quieres que llame al doctor?

—No... ¿Estoy en un hospital? —señalo lo obvio, pero espero oír otra cosa.

—Sí. Te encontré desmayada. Llevamos aquí casi 5 horas.

—¿Llevo 5 horas dormida?

—Sí. Te han hecho algunos exámenes, pero no me han dicho nada aún. Creo que un familiar tuyo te reconoció.

—Oh, seguramente mis padres ya lo saben.

—Avril. ¡Dime que estás bien! —Max ingresa casi saltando y chillo cuando su abrazo solo hace que el dolor en mi cabeza se extienda. Me pide disculpas millones de veces, pero sé no lo hizo a propósito.

>>Papá y mamá están en camino. Estaban en un Nueva Zelanda por un negocio de papá.

—No debiste llamarlos.

—Avril... yo no fui, Cris lo hizo. Yo me acabo de enterar. –él mira a Adam de mala manera.

—Max, no seas malo. Adam fui quien me trajo aquí.

—¿Qué pasó?

—Yo...

—Y quiero la verdad, Avril.

—Cariño... — Mía ingresa con un vaso de café en la mano y se lo extiende a mi hermano, camina hacia mí y me tranquiliza.

—No pude llamarte, Max. Estaba preocupado por ella como para enviarte un mensaje o algo. Era ella o tú.

—Avril es parte de mi vida. Mi hermana.

—¡Me bajas el tono! —chilla su novia. Max lo mira y se acerca a mí.

—No pelees.

Tío Cris ingresa con algunos médicos más. Mía y Adam salen y ya ahí nos explican sobre el procedimiento que debemos seguir. Por el momento se supone y mi golpe en la cabeza se convirtió en una contusión que gracias a Dios no es grave, sino que debe ser analizada correctamente para suministrar el medicamento adecuado.

Max agarra mi mano al saber que iremos a realizarme un TAC. Todo esto es complicado, pero a su vez se ha vuelto un tema que va más allá de las simples palabras; compañeras malas.

******

Cuando despierto de nuevo noto que el dolor de cabeza ha disminuido, entonces papá ya se encuentra a mi lado preguntándome cada mini detalle.

TRES HISTORIASHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora