14- Puñalada

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Estados Unidos.



La puerta al final del pasillo se abre con un estruendo al impactar contra la pared, la figura alta e imponente de un hombre de cabello negro se hace presente, el sonido de las botas negras de cuero haciendo eco en el calabozo; un joven atado a la silla al fondo de la habitación se encoge al reconocer la imponente imagen del recién llegado.

—Así que... —comienza el pelinegro. El tipo atado a la silla rompe en un llanto lastimero que hace al alto sonreír con sorna y avanzar a pasos largos hacia él. —Un pajarito me contó que intentaste robarte parte de mi mercancía, JaeBum —susurra el alto en el oído del otro, el cual solo tiembla y llora más fuerte, el pelinegro pone los ojos en blanco, toma un suspiro y patea la silla en la que se encuentra atado JaeBum.

La silla y el cuerpo del chico impactan contra el suelo, el sonido de algo quebrándose haciendo eco. JaeBum solo sigue llorando, el alto se agacha a la altura de él, lo toma de su barbilla con una mano, y lo obliga a mirarlo.

—Te estoy hablando, JaeBumie —murmura entre dientes, haciendo más presión sobre la barbilla del chico. —Cuando alguien superior a ti te habla, tú le prestas atención y respondes ¿No te enseñaron modales en tu casa? —interroga. Los ojos llorosos y rojos de JaeBum mirando directo a los del otro hombre que solo lo mira con burla. —Ah, se me olvidaba, un pobre huérfano que creció debajo de los puentes que educación iba a tener— A este punto el agarre que mantenía el alto sobre JaeBum se está volviendo insoportable. —Así que, JaeBum, me querrías explicar, ¿Cómo diablos se te ocurrió intentar robarle a la mano que te da de comer?— El otro solo llora y niega con la cabeza intentando murmurar algo. El pelinegro ya fastidiado, lo libera del agarre, se levanta y limpia el polvo de las rodillas de sus jeans negros. —¿No vas a hablar?— JaeBum llora con más fuerza, el hombre suspira fastidiado, extrae el arma del interior de su chaqueta negra y el sonido de cuatro disparos consecutivos silencian el llanto de JaeBum.

El pelinegro guarda en arma y se encamina a la salida del lugar, evitando pisar el charco de sangre que empieza a rodear el cuerpo de JaeBum y sale de la habitación. 

Su andar es elegante haciendo gala de su altura y buen porte. Su cabellera negra perfectamente peinada, la argolla en su lóbulo derecho y la camisa gris pegándose a su trabajado torso. Una costosa chaqueta negra lo cubre  y remarca sus brazos. Sus largas piernas enfundadas en el jean negro y las botas negras de cuero que hacen mas fuerte su paso.

Cuando llega a la salida del pasillo se encuentra con uno de sus hombres custodiando la entrada.

—MinSeok — El aludido voltea a mirar al hombre con una corta reverencia. —Llama a alguien para que venga a limpiar ahí dentro. Quiero que el cuerpo lo despedacen y que cada parte lo envíes a unas direcciones que te voy a dar, quiero que quede claro que nadie intenta robarle a Johnny Seo y sale ileso ¿Entendido?

—Sí señor— Responde el hombre, ambos se despiden con un asentimiento de cabeza y Johnny se encamina al ascensor del lugar. Cuando las puertas metálicas se cierran, presiona el botón del piso cuarenta.

El característico sonido que indica que ya ha llegado a su piso resuena y las puertas se abren, Johnny despega la vista de su celular y sale de la máquina. Atraviesa el gran vestíbulo que antecede a su oficina.

—Señor —llama Krystal, su secretaria, desde el gran escritorio a uno de los costados del lugar. Johnny le dirige su atención a la castaña. —Recibió una llamada desde Tailandia, la señorita Minnie y su hermano quieren discutir con usted acerca de cuando llegara el próximo envío— Johnny asiente, Minnie y su hermano a veces eran bastante controladores acerca de los horarios y fechas de los envíos. —Además. —Continua —el señor Siwon quiere que firme los contratos para las campañas de beneficencia lo más antes posible.

ENDGAME [YUWIN]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora