Con la entrada en Colorado decidimos acampar a las afueras de Denver durante un par de días, organizamos un pequeño campamento en un claro de un bosque y montamos una fogata para mantenernos calientes.
Mientras los chicos se organizaban en diversas tareas, yo opte por unirme a Derek en su búsqueda de leña para la fogata, se mostró esquivo al principio, durante largos minutos se mantuvo en silencio hasta que al final fuimos capaces de entablar algo parecido a una conversación. Tras una breve charla banal llegamos al punto que estaba esperando.
—Derek, lo siento de verdad, ni siquiera sé muy bien cómo hemos llegado a esta situación —pausa— solo sé que no quiero estar en esta situación contigo.
Puedo notar en su boca una incipiente sonrisa, tras la cual que envuelve en sus brazos.
—¿Todo bien?
—Sí—responde y me vuelve a estrechar en sus brazos—no quiero perderte.
—No seas iluso, no vas a deshacerte de mi tan fácilmente.— digo y él ríe.
Volvemos al lado de los chicos entre risas y piques, igual que hemos hecho siempre. Brandon espera mi llegada, busca mi mirada y noto en ella satisfacción, me hago un hueco a su lado alrededor del fuego y me apoyo en su brazo.
Junto al fuego hemos compartido historias que ninguno de nosotros conocía de los otros. Primero Alice casi nos hace llorar de la emoción con la historia de los veranos que pasaba junto a su abuela año tras año en Europa. Después Derek y Zayn nos hicieron morir de la risa con sus multiples y patéticos intentos de ligar con chicas, a lo cual se sumo Brandon, que aún no sé muy bien cómo, nos terminó hablando de su hermana y de su primera novia.
—¿Qué hay de ti Kara?
—Lo cierto es que no hay mucho que contar—respondo.
—Tonterías, seguro que hay millones de cosas— dice Derek mirándome directamente.
—A ver, déjame pensar—tras una breve pausa prosigo y cuento como era la vida en mi hogar, cuento como me protegían mis padres y más tarde mi hermano, como incluso en más de una ocasión Ethan asumió la culpa de mis travesuras, en realidad lo hacia siempre; me quería tanto que no dudaba en estar castigado por mi con tal de no verme llorar una sola vez, por ello cuando se hizo mayor y empezó a salir con sus amigos mis jugarretas eran cada vez peores; quería impedir que se fuera de mi lado y conseguía se quedase todas las tardes jugando conmigo.
Con la caída de la noche más oscura todos se quedaron dormidos alrededor del fuego, y yo siento que por fin las cosas están yendo como deberían y con algo de esfuerzo y de suerte seremos capaces de salvarnos, todos. No quiero ni puedo perder a nadie más por el camino, no lo soportaría. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, pero durante mucho tiempo yo no he tenido nada por lo que luchar, me sentía vacía, y ahora, aquí sentada, rodeada de los que considero mis amigos me he dado cuenta de que incluso en las peores situaciones siempre hay algo por lo que luchar.
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Apocalipsis Z
JugendliteraturKara es una chica de 19 años que lo ha perdido todo , a sus padres , a su hermano , su hogar ... Y ha tenido que sobrevivir sola durante mucho tiempo , hasta que se encuentra con un grupo de chicos , que con su ayuda podrá superar los peligros y obs...
