32- ¡Unidos otra vez!

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Mientras tanto, en Mema, Drago ya había llegado a la isla. Y los dragones de allí enseguida fueron controlados por su Alfa.

Drago:

- Vuestro jefe, ¡Ha muerto!

Dijo con frialdad. Todos empezaron a ponerse nerviosos.

Drago:

- ¡Ya nadie puede protegeros!

Entonces, el Alfa lanzó su aliento. Por la mañana, Hipo y los demás llegaron a Mema.

Hipo:

- ¡Oh, no...!

Patapez:

- ¡Se ha llevado a todos nuestros dragones!

Hipo:

- Distraed al Alfa, es muy importante que no preste atención a Desdentao.

Voz en la multitud:

- ¡Eh mirad, es Hipo!

Todos gritan y vitorean su nombre con alegría. Hipo trata de llegar hasta Desdentao, el Alfa aún lo está mirando. Una oveja sube volando delante de él. La mira caer en brazos de Brusca. Los chicos estaban usando la catapulta con las ovejas para distraer al Alfa. Lo estaban consiguiendo, Hipo había pasado. Patapez hizo sonar una tuba, luego, se escondió detrás, había atraído la atención del Alfa. Este lo vio y le lanzó un aliento de hielo muy potente que congeló toda la zona.

Patapez:

- Estoy bien.

Hipo ya había llegado frente a Desdentao, quien lo estaba montado Drago. Respira muy hondo, con razón estaba asustado. Desdentao ya no era el mismo y un sólo fallo podría costarle la vida.

Drago:

- Si que es difícil librarse de ti. Lo reconozco.

Hipo:

- ¿Desdentao...?

Hipo se acercó a él despacio.

Hipo:

- Soy yo, campeón... soy yo... estoy aquí, vuelve conmigo, por favor...

Desdentao seguía sin reaccionar.

Drago:

- Je, je, je... Este dragón, ya no es tuyo. Pertenece al Alfa. Pero, por favor intenta llevártelo, ¡Oh, gran maestro de dragones...!

Se burlaba.

Drago:

- No fallará una segunda vez...

Hipo no escucha a Drago, sólo le presta atención a Desdentao.

Hipo:

- No fue culpa tuya... te obligaron a hacerlo... Tú nunca me harías daño...

Hipo fue acercando su mano poco a poco. Desdentao comenzaba a notar algo.

Hipo:

- Tú nunca me harías daño... Nunca me harías daño a mí.

La nube roja que cegaba a Desdentao iba desapareciendo a medida que Hipo se acercaba más. Se acercó hasta tocarlo, Desdentao pudo distinguir un rostro borroso, pero aún seguía poseído.

Hipo:

- Tú eres... mi mejor amigo... Mi mejor amigo...

Los ojos de Hipo soltaron unas lágrimas, pero Desdentao ¡Al fin distinguió a Hipo!

Hipo:

- ¡Así me gusta, eso es, estoy aquí!

Le dice feliz.

Drago:

- ¡BASTA!

Le pega un golpe con el bastón, y antes de que le pegase otro de nuevo, Desdentao lo agarra y lo tira.

Hipo:

- ¡Toma!

De nuevo, Hipo y Desdentao, ¡Vuelven a volar juntos!

Hipo:

- Tenemos que separar a esos dos.

Dice refiriéndose a Drago y al Alfa.

Hipo:

- ¿Confías en mí?

Dice colocándole una venda en los ojos.

Desdentao:

- Rrr... (Asintió)

Hipo:

- Bien... vamos a hacer esto, juntos.

Dice posándole su mano sobre la venda. Desdentao se dejaba guiar por Hipo. Este le guiaba  sin problemas.

Hipo:

- Bien,  ¡Vamos a probar una vez más!

Astrid:

- ¡Acaba con él, cariño!

Le grita desde abajo entre la multitud. Hipo se dispone a atacarlos.

Drago:

- ¡Controla a ese dragón!

Y el Alfa le obedece, sólo que no consigue controlarlo, porque Desdentao tiene los ojos vendados.

Hipo:

- No le escuches Desdentao.

Dice dirigiéndose rápidamente hacia ellos.

Drago:

- ¡Haz que pare!

Hipo:

- ¡Ahora!

Hipo tiró de la cuerda de su bota y Desdentao y él se perdieron entre el hielo del aliento que lanzó el Alfa. Apareció Desdentao volando solo, y Drago ríe creyendo que Hipo había muerto congelado. Pero le sorprende desde el aire con sus alas de dragón. Le hecha el gas del Cremallerus Espantosus, y luego utiliza toda la potencia para lanzar una fuerte explosión que le hace caer a Drago por encima del dragón, hasta golpearse en el suelo. Hipo está a punto de estrellarse de nuevo con la cola de un dragón gigante.

Hipo:

- Otra vez... ¡Desdentao, es ahora o nunca!

Desdentao lo entendió, empleó su nuevo truco de las espinas dorsales que les enseñó Valka. Gracias a ello, tuvieron más velocidad y lograron salir de ahí vivos. La espada de Drago había caído a su lado. Ya consciente, trata de llegar a ella. Pero Hipo es más rápido y aterriza con Desdentao a tiempo, tirándole su espada en llamas al lado.

Hipo:

- ¡Yia!

Drago:

- ¡Ahh!

Se queja al quemarse la mano.

Hipo:

- Se acabó, Drago.

Drago:

- ¿Tú crees...?

Pregunta maliciosamente, viendo al Alfa a punto de lanzar su ataque.

Hipo:

- Eh... ¡Oh, no!, ¡Ahh!

El dragón lanza su aliento, pero Desdentao salta encima de Hipo. Ambos quedan congelados bajo todos los carámbanos de hielo.

HTTYD IIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora