Capítulo 2

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Al día siguiente, los alumnos de Slytherin y Ravenclaw de quinto año a primera hora tenían clases de Defensa Contra las Artes Oscuras, todos estaban ya sentados en sus puestos en el salón de clase y murmuraban nerviosos, entusiasmados, o ambos, pues habían llegado hace casi diez minutos y la profesora no aparecía. Cuando estuvieron a punto de alzar más la voz y comenzar a quien sabe a hacer que tipo de desastre, las puertas se abrieron de par en par y Alicia caminó dentro del salón yendo directamente hacia el escritorio y la pizarra que había al frente de todos los escritorios.

-Buenos días, chicos.-

“Buenos días, profesora” respondieron al unísono los alumnos. Alicia llegó al escritorio y volteó a verlos, remangándose su abrigo de cuero negro, dejando entrever sus antebrazos cubiertos de tatuajes y cicatrices.

-Slytherin y Ravenclaw ¿No? -inquirió viendo a los chicos. Todos asintieron. Ella se apartó un mechón de pelo del rostro y asintió.

-Muy bien. Ya como todos saben, mi nombre es Alicia Van Halen, tengo 25 años y para los que no lo sepan, soy ex-alumna del colegio….-

Una chica de Ravenclaw levantó su mano. Alicia levantó la mirada hacía ella.

-¿Si, querida? Antes de que preguntes, son muchos, así que me encantaría que, por lo menos estas primeras semanas de clase, me digan su nombre o apellido para aprenderme los rostros y como llamarlos. -dijo en general y luego volteó a ver a la chica- Dime, linda-

-Soy Claire Matthews, profesora. Mi pregunta era ¿A que casa perteneció?-

La sonrisa de Alicia creció de oreja a oreja y sus ojos brillaron con diversión, orgullo y picardía.

-Es una excelente pregunta, Claire. Fui de Gryffindor. Jugué en el equipo de Quidditch de segundo a sexto año, fui la capitana de cuarto a sexto año, siempre jugaba de Guardiana. En mi último partido de sexto año, era la final del campeonato, Gryffindor contra Hufflepuff, ganó Gryffindor, pero me caí de la escoba salvando un gol y me fracturé seis costillas del lado izquierdo, así que no volví a jugar. Y en el séptimo año fui Prefecta. Obtuve la mayor calificación en los exámenes de admisión para trabajar en el Ministerio, me entrené como Auror y ahora estoy en la primera brigada, y aquí, dándoles clases. -

Todos la observaban con los ojos abiertos de sorpresa o admiración. Aunque los Slytherin la veían con cierto desprecio por pertenecer a Gryffindor. Se notaba a leguas que era una leona.

 

-¿Acaso tiene algún defecto?-le susurró una chica de Slytherin a la otra, ambas sentadas frente a Draco y a Harriet. Alicia sonrió ampliamente al escuchar aquel susurró y volteó a verlas.

-Si, a veces tengo el ego de un Slytherin. -alza una ceja viendo a ambas chicas, quienes se callaron en seguida.

La mirada de Alicia se elevó un poco y se clavó en Draco, quien se acomodó en su asiento. Alicia sonrió, dulce ahora, y ladeó la cabeza viéndolo.

-Tu eres el hijo de Lucius Malfoy ¿no?-

Todo el salón giró a ver a Draco. El chico carraspeó y asintió. -Si, soy Draco Malfoy.-

Alicia asintió y se acercó un poco. -Es un placer, Draco, tu padre y yo nos cruzamos muchas veces al día en el Ministerio.- Su mirada bajó un poco y se posó en Harriet. Sonrió para sus adentros. Si era la novia del chico, tenía buen gusto. Seguramente tenía que ser alguien importante o popular, -o ambas-, para ser la novia del hijo único de Lucius.

-¿Y tú cómo te llamas, querida?-

Ahora todas las miradas estaban clavadas en Harriet, quien se apartó un mechón de pelo negro del rostro.

-Harriet Dukes.-

Alicia alzó una ceja, curveando nuevamente sus labios en una sonrisa. Dukes. Obvio. Tenía que ser alguien importante para estar con Draco Malfoy.

-Eres la hermana de Maxon Dukes, ¿No? El jugador de Quidditch en el equipo de Inglaterra.-

Harriet se acomodó en su puesto, alzando el mentón, con una expresión orgullosa.

-Así es, y mi padre el dueño del equipo.-

Alicia soltó una suave y melodiosa risa. -Lástima que perdieron en la semifinal la temporada pasada.-

Otra suave risa salió de sus labios y vio a los demás, preguntándoles sus nombres y apellidos y al terminar, pasó una mano por su pelo y el mechón que tocó, se volvió dorado, al menos tres o cuatro tonos más claro que su cabello castaño.

-Que grupo tan excepcional.- dijo y sacó su varita de su abrigo, dispuesta a comenzar a dar clases, cuando Harriet alzó la voz, sin mover un músculo de su brazo para levantar la mano.

-¿Por qué su cabello cambió de color?-

Era la pregunta que estaba en la cabeza de todos en el salón. Alicia volteó a ver a Harriet y sonrió ladina, casi que con confianza.

-Soy Metamorfomaga, querida…- Al ver la cara de confusión entre los Slytherin, ahogó una carcajada y vio a todo el salón. -¿Alguien sabe decir qué es un metamorfomago?-

Todas las manos de Ravenclaw se levantaron, pero Draco sin alzar la suya, contestó.

-Un mago o bruja que puede cambiar su apariencia cuando quiere y como quiera.- había un leve rastro de desprecio en su voz, pero solo lo notó Harriet, quien apretó la mano del chico bajo la mesa como un gesto cariñoso.

-Cinco puntos para Slytherin.- dijo Alicia, volteando a ver a Draco.- Aunque hubiesen sido diez si hubiese levantado la mano, señor Malfoy.- Luego dirigió su mirada hacia todo el salón. -Cómo ha dicho el señor Malfoy, si, puedo cambiar mi apariencia como quiera, cuando quiera, y es un poder inagotable. Pero basta de hablar de mi y abran sus libros en la página 394.-

Se Siente Bien Volver.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora