Así como la Navidad había llegado a todas partes, también llegó a Hogwarts. Mia tomó su regalo de Navidad que había bajo el árbol de la sala común de Hufflepuff y con gran emoción corrió al Gran Comedor a buscar a sus otras amigas. Sus padres le habían regalado una cámara de fotografías, y sus compañeras de Hufflepuff le habían regalado cinco botellas de Poción Mágica Reveladora, la que se utilizaba para darle movimiento a las fotografías muggles.
Cuando llegó al Gran Comedor, encontró a Scarlett conversando divertida con Aleyna. Mia se acercó a ellas con una amplia sonrisa.
-¡Feliz Navidad!-
Ambas voltearon a verla sonrientes.
-¡Feliz Navidad para ti también, Mia!-
La chica de Hufflepuff se sentó con ellas y observó las cajas que tenían delante de ellas.
-¿Qué les regalaron?-
Aleyna se puso de un salto con una sonrisa orgullosa, exhibiendo su Nimbus 2001.
-Mis padres lograron conseguirla, sabían que ya era hora de cambiar mi vieja Nimbus, ha llevado muchos golpes la pobre.-
Todas rieron.
-¿Y tu, Scar?-
Scarlett sacó de una caja frente a ella un collar de plata con un hermoso dije en forma de gota, transparente y sacó una carta, mostrándosela a Mia.
-Me lo envió mi madre, además de ser un hermoso collar, brilla cuando te acercas a cosas peligrosas. Y además, con decir el nombre de quien sea, le envía una señal de ayuda.-
Mia abrió los ojos como platos, sosteniendo con suavidad el collar.
-¡Es hermoso, y muy útil!-
Scarlett asintió y se inclinó hacia Mia. -Imaginate lo brillante que se pone cuando está cerca de Aleyna.-
Aleyna frunció el ceño, abriendo la boca por la sorpresa. -¡Hey!- protestó.
Las otras dos estallaron a carcajadas.
-¿Dónde está Nathalie?- preguntó Mia.
-Estuvo aquí temprano, sus padres le regalaron un collar y ella fue a escribir una carta en agradecimiento y mandarselas. Seguro vuelve pronto.- dijo Scar encogiéndose de hombros.
Ambas se quedaron en silencio y asintieron. Aleyna sujetó mejor su escoba y le hizo un gesto a Mia.
-¡Mia! ¡Vamos a probar tu cámara! Yo vuelo y tu tomas fotos mientras volamos. ¿Si?-
Mia se puso en pie de un salto y se colgó la cámara del cuello. -¡Vamos!-
Scar se colocó el collar y se puso en pie. -Voy a buscar a Nathalie y luego las alcanzamos ¿si?-
-Perfecto.- dijo Aleyna sonriente, yendo con Mia hasta el pasillo fuera del Gran Comedor.
Cuando Scarlett estuvo fuera de vista, Aleyna se montó en la escoba, Mia detrás de ella, encendió la cámara y Aleyna alzó el vuelo, ambas soltando un grito de emoción con carcajadas. Volaron por todo el castillo, dando vueltas por dentro y por fuera, Aleyna aferrada a su nueva escoba, disfrutando de la velocidad y del viento en su rostro, mientras Mia no dejaba de presionar el capturador, tomando fotos de todo lo que veía. Salieron volando sobre el campo de Quidditch nevado, el Bosque Prohibido, el Sauce Boxeador, el Lago Negro y luego de lo que parecieron horas volando, volvieron al castillo, volando por los corredores y pasillos.
Mia no separaba su ojo del visor de la cámara, tomando casi mil fotos por segundo, ya vería cuales luego valían la pena revelar. Saludaba a los otros alumnos que veían por el camino y a los fantasmas, gritándoles a todos “Feliz Navidad”. Seguían subiendo por el castillo, volando, cuando en un solitario corredor, Mia tomó una foto de algo que no esperaba ver y gritó. Aleyna se sobresaltó, perdiendo control de la escoba y ambas cayeron al suelo, rodando por éste.
-¿¡Qué pasó!?- gritó Aleyna, entre preocupada y confundida.
Mia estaba pálida tendida en el suelo, frente a una pared donde estaba lo que había fotografiado pero no esperaba ver. Levantó su mano hacia la pared, señalándola, y Aleyna también soltó una exclamación de espanto.
Aparentemente sus gritos y el estruendo de su caída fue escuchado por todo el mundo, pues los pocos alumnos y profesores que estaban en el Castillo, llegaron corriendo al sitio. El Profesor Dumbledore se abrió paso entre ellos, observando la pared, mientras unos chicos de Hufflepuff ayudaban a Mia y Eric levantaba a Aleyna, preguntándoles si estaban bien, al igual que Scarlett que había aparecido con Nathalie.
-”La cámara de los secretos ha sido abierta. Enemigos del heredero, temed.”- leyó un alumno de Slytherin en voz alta.
-Profesora Sprout, Profesor Flitwick. -dijo Dumbledore, girando a verlos. -Comuníquense con todos los profesores que no han vuelto a Hogwarts, y díganles que deben regresar de inmediato.- giró hacia los alumnos y alzó las manos para que todos le prestaran atención.
-¡Escuchen todos! ¡Han de volver a sus Salas Comunes y no saldrán de ellas hasta previo aviso! ¡Vamos!-
Todos los alumnos comenzaron a alejarse rápidamente de ahí. Los Gryffindor y Ravenclaw partieron hacia sus torres y mientras los Hufflepuff y los Slytherin bajaban a los sótanos del castillo, se escuchaban los murmullos de desconcierto. Mia estaba realmente asustada por haber sido quien descubrió el mensaje, pero sabía que era bueno que lo hubiesen descubierto en una época donde el colegio estaba tan vacío, podrían mantener la situación bajo más control, o al menos eso suponía ella. Mientras casi llegaba a los sótanos y los Slytherin comenzaban a separarse de los Hufflepuff para ir a sus respectivas Salas Comunes, escuchó un comentario que la dejó congelada en su puesto.
“Ese mensaje iba dirigido para los Sangre Sucia, para los Nacidos de Muggles.”
Mia sentía como el corazón le palpitaba con fuerza, desbocado, a punto de salirse por su boca. Sentía como la adrenalina y el miedo comenzaban a correr por sus venas, quemandolas, como si de un ácido burbujeante se tratara. Abrazó con fuerza la cámara contra ella y con un sollozo de puro terror, arrancó a correr, llevándose gente por delante, tropezando, entrando en la Sala Común, corriendo a su dormitorio y acostándose en su cama, temblando del terror, escondiéndose bajo las sábanas y esperando que esa pesadilla terminara pronto. Pero solo acababa de comenzar.
