Diciembre había llegado, y también las vacaciones. Muchos alumnos se habían ido a sus casas y los profesores iban y venían. El Gran Comedor estaba adornado de motivo Navideño y un enorme pino estaba siendo decorado por varios alumnos con el profesor Flitwick. En una de las mesas del comedor, Scarlett y Nathalie estaban sentadas jugando ajedrez mágico. Mia se acercó a ellas con una caja de dulces.
-¿Quieren? Yo no me las voy a comer todas. -
Ambas voltearon a verla y sonrieron. -¡Gracias!-
Cada una cogió un dulce y la invitaron a sentarse. Mia dejó la caja en la mesa.
-¿Qué juegan?-
-Ajedrez mágico. Bueno, en realidad le estoy enseñando a Scar.- contestó Nathalie.
-Tú eres la que tenía el Patronus de un Fénix ¿no?-preguntó Scarlett con una suave sonrisa.
-Así es.- contestó Mia con una sonrisa orgullosa.
Continuaron hablando por un rato mientras Nathalie le daba una paliza a Scarlett en ajedrez, cuando Mia se dio cuenta de un pequeño detalle.
-¿Y Aleyna? -
Las otras dos voltearon a verla.
-¿Drummond? ¿La de Ravenclaw?-
Mia ladeó la cabeza. -Si, ella.-
Fueron a contestar que no la habían visto, cuando la Aleyna en cuestión apareció en la puerta.
-¡Mia!-
La chica volteó, saludándola, notando que llevaba la escoba en la mano e iba realmente abrigada.
-¿A donde vas?- le preguntó.
-Voy a entrenar con los pocos que quedamos de Quidditch, somos tres de cada casa en total. ¿Quieren venir a ver?-
Las otras dos asintieron y se pusieron en pie con Mia, invocando con el hechizo “Accio” sus abrigos, bufandas, guantes y demás, para ir a verlas entrenar.
Una vez en las gradas del campo, sonrieron y saludaron a los otros jugadores, mientras éstos comenzaban a volar por el campo. Ninguno iba en uniforme, tan solo bien abrigados, uno que otro con la bufanda de su casa. Ellas tres estaban sentadas en las gradas conversando mientras los observaban jugar, de vez en cuando celebrando un gol o apoyando a alguno de sus respectivas casas.
Aleyna seguía dando vueltas en el campo, golpeando la bludger y la única golpeadora que había, de Hufflepuff, se la devolvía, ambas entre risas, parecían estar jugando tennis. Era primera vez que Aleyna se quedaba en Hogwarts en vacaciones. Al principio creyó que se aburriría pero ahora se estaba dando cuenta que la estaba pasando bastante bien. Se la lanzó de vuelta a la golpeadora de Hufflepuff y evadió a uno de los cazadores de su equipo para no chocarse con él, ambos riendo.
Siguieron jugando un buen rato cuando comenzó a nevar y comenzó a bajar la temperatura. Todos comenzaban a tener más frío que lo normal, y rápidamente recogieron los balones en el baúl que Madame Hooch les había dado, cuando de pronto, la bufanda de Aleyna salió volando por el terrible viento. La chica alzó vuelo detrás de la bufanda y los otros la perseguían en escobas o corriendo en la tierra gritando que volviera, pero la chica los ignoro.
Cuando logró atrapar la bufanda, sonrió y al girar, solo pudo observar niebla a su alrededor. Dio vueltas sobre si misma intentando ver algo, cuando escuchó un sonido que la hizo temblar de pies a cabeza. Sintió un movimiento a sus espaldas y giró pero no había nada. Su corazón comenzaba a palpitar más y más rápido, hasta que al girar se topó de frente con un Dementor. Aleyna soltó un grito desgarrador del susto, y el Dementor se acercó a ella, comenzando a absorber su felicidad. Aleyna llevó la mano a donde tenía su varita pero por el aturdimiento no pudo tomarla. De pronto, observó a dos figuras acercarse a ella, creyó que eran dos Dementores más, pero supo que estaba equivocada y se alivió cuando un Fénix de estelas de luz volaba frente a los Dementores y los apartaba a todos mientras la otra figura la abrazaba antes de que cayera de la escoba.
-Te tengo- susurró una voz familiar.
Ella entre tanto aturdimiento sonrió.
-Gracias, Eric.-
Mia volteó a verlos a ambos.
-Volvamos al castillo.-
Eric asintió y aún abrazando a Aleyna, la montó en su escoba, tomó la de ella con la otra mano y volaron de vuelta a la escuela, llevando a la pobre Aleyna aturdida directamente a la enfermería.
