La temporada de Quidditch había comenzado ya y el primer partido sería Slytherin contra Ravenclaw. Harriet se había desviado del camino que seguían los chicos de su casa hacia las gradas para colearse en la tienda de equipo de Slytherin. La mayoría de los jugadores ya estaban listos, y Draco, quien era capitán y buscador del equipo, estaba al fondo intentado atar la parte de adentro de sus guantes para ajustarlos. Harriet sonrió y se acercó, tomando su guante y comenzando a atarlo ella.
-Déjame ayudarte.-
Draco sonrió ladino.
-Gracias-
-¿Estás nervioso?-
-Más bien emocionado, es mi primer año siendo capitán.-
-Lo se, ya te merecías el puesto.-
Harriet terminó de atar sus guantes, le pasó la escoba y sonrió, sin poder evitarlo, se lanzó sobre él, enrollando sus brazos por su cuello y besando sus labios suavemente. Draco con una sonrisa correspondió al beso, y al separarse, juntaron sus frentes sin dejar de verse a los ojos.
-Buena suerte, capitán.-
-Muchas gracias….-
Y con eso, Harriet salió de la tienda intentando ocultar su sonrojo, mientras iba con un suave trote hacia la torre que la dejaba subir a las gradas de Slytherin.
Alicia estaba sentada con Minerva y la profesora Pomona Sprout, jefa de la casa de Hufflepuff, mientras delante de ellas estaban sentados Snape, Dumbledore y Hagrid.A pesar de que hoy no jugaba Gryffindor, Alicia tenía puesta la bufanda de su casa.
-¿A quien le vas hoy, Alicia?-inquirió Pomona y Alicia soltó una risa.
-¿Yo? A Ravenclaw-
Snape volteó a verla lanzándole una mirada sombría con una ceja alzada. Minerva, Pomona y Alicia soltaron una carcajada al ver la mirada que Snape le dirigió.
-Severus, sabes que soy Gryffindor, sería imperdonable que apoyara a Slytherin- repuso la chica. Ese día llevaba muchos de sus mechones dorados entre su pelo castaño.
-A mi me parece excelente.- dijo el profesor Flittwick y las tres mujeres comenzaron a reír.
-Y a mi también- dijo Dumbledore con una suave sonrisa.
-Ali te acuerdas el capitán de Slytherin que te pateó la Quaffle en la cara... ¿como se llamaba?- inquirio Hagrid volteando a ver a Alicia.
-¡Montague! -exclamó ella- Claro que me acuerdo, tu me llevaste a la enfermería. ¿Ves, Severus? Por Montague no puedo apoyar a Slytherin. -
Snape soltó un bufido y todos rieron de nuevo. Ella se inclinó hacia él y puso sus manos en sus hombros.
-Tranquilo, cuando juegue Gryffindor me siento en las gradas con los chicos.-
Severus la observó de reojo.
-Te lo agradecería enormemente.- dijo con frialdad.
Hagrid y Minerva rieron. -Nosotros te acompañamos- dijo el profesor y Minerva asintió en aprobación, cuando los alumnos comenzaron a gritar pues los equipos verde y azul entraban a la cancha.
Harriet estaba en su día de suerte, pues a pesar de haber llegado de última por su desvío, encontró un puesto en primera fila, y lo mejor era que lejos de Crabb y Goyle. Una chica de primero le sonrió y le dio una banderita verde y plateada. Cuando entró el equipo, todos se pusieron en pie en las gradas y aplaudieron con entusiasmo. Hufflepuff también aplaudió cuando aparecieron los chicos uniformados de verde. Cuando el equipo azul entró a la cancha todas las gradas de Gryffindor y Ravenclaw se pusieron de pie, gritando a su favor. Madame Hooch voló hasta el centro del círculo que formaron los jugadores en el centro de la cancha y luego de recitar las reglas que todos conocían, pitó y comenzó el juego. Lanzaron la Quaffle y los seis cazadores se lanzaron a atraparla. Las bludgers salieron disparadas al aire y los golpeadores, entre ellos Aleyna Drummond en el equipo de Ravenclaw, se prepararon para comenzar a batearlas y apartarlas de sus compañeros. El buscador de Ravenclaw se encontraba estático cerca de los aros de su equipo, mientras que Draco, que era el buscador de Slytherin, le daba vueltas al campo, buscando la pequeña pelota dorada que debía atrapar.
Aleyna, quien protegía a sus compañeros mandando a las bludgers a volar lejos de ellos, observó como Draco no paraba de dar vueltas buscando la Snitch. Habían acordado que las bludgers debían lanzarlas contra el Guardían o el Buscador, pues los cazadores de Slytherin siempre estaban protegidos por sus golpeadores. Se inclinó en su escoba y siguiendo una bludger, fue en dirección de Draco.
El marcador iba muy a favor de Ravenclaw, 210 puntos a 60, llevándoles 150 puntos de ventaja, aquello era verdaderamente una paliza, pero los de Slytherin no se desanimaron. Harriet era la que menos ánimo había perdido. Seguía gritando a favor de su equipo y vitoreando a su novio. La mayoría de esos puntos se debían a las faltas que habían cometido los jugadores de Slytherin y les habían dado penaltis a los jugadores de Ravenclaw. En un instante que estaban cobrando un penalti, los dos equipos estaban del lado de la cancha de Ravenclaw, mientras una cazadora del equipo azul volaba en dirección a los aros de Slytherin y…. anotó.
160 puntos sobre Slytherin. Alicia no pudo evitar reír, ganándose otra mirada iracunda de Snape, de inmediato se calló, pero la sonrisa triunfante en su rostro no se borró.
Los jugadores volvieron al centro de la cancha para volver a recibir la quaffle cuando Draco la vio. La pequeña y condenada Snitch dorada estaba justamente sobre la cabeza de Madame Hooch. De manera acelerada, se lanzó sobre la pequeña pelota, siguiéndola cerca de las gradas. El buscador de Ravenclaw estaba muy atrasado, por lo que Malfoy no hizo más que aprovechar la ventaja. Madame Hooch lanzó la Quaffle y de nuevo, la atraparon los de Ravenclaw. La cazadora voló rápidamente, seguida por Aleyna para protegerla. Y fue cuando uno de los golpeadores de Slytherin mandó la bludger directamente hacia ellas. La cazadora lanzó la Quaffle y en el momento en que la pelota pasó a través del aro y se marcaban 10 puntos más para Ravenclaw, Draco atrapó la snitch frente las gradas de Slytherin, y de la emoción le dio un beso a Harriet frente a todo el mundo. Los de Slytherin gritaron al ver aquello, llenos de alegría, pero Aleyna no estuvo consciente de que estaba pasando, pues estaba muy distraída preparándose para batear la bludger que venía hacia ella. El impacto del bate contra la pelota fue bastante fuerte, y no se fijó en su trayectoria hasta que fue muy tarde, cuando Draco, en el aire era abrazado por todos los del equipo y la bludger estaba a centímetros de impactar contra el suelo de la grada donde estaba Harriet.
-¡Cuidado! -gritó sobre todo el alboroto.
Dumbledore fue el primero en ponerse en pie y luego Alicia. Al ver la bludger estrellarse contra las gradas en una lluvia de astillas de madera y escuchar el grito desgarrador de Harriet que caía, el director exclamó un hechizo:
-¡Aresto Momentum!-
Todo el tiempo a su alrededor se detuvo, exceptuando a Alicia, quien por alguna extraña razón seguía en movimiento. Albus volteó a verla aún con su mano en alto.
-Salvala- le dijo en un susurro.
Alicia levantó su varita al aire y gritó:
-¡Accio Saeta de Fuego!-
Los segundos fueron eternos, hasta que vio su escoba frente a ella, saltó en esta y voló hacia Harriet, atrapandola en el aire, y el tiempo volvió a la normalidad. El griterío volvió, todo el mundo de pie, Ravenclaw celebrando pues, por 10 puntos le habían ganado a Slytherin, quedando el marcador 220 a 210, por los 150 puntos que ganó Slytherin al atrapar la Snitch. Pero nada de su alrededor le importaba a Alicia, pues tenía a Harriet respirando agitada en sus brazos.
-Te tengo- le susurró, sin soltarla, y luego levantó la mirada hacia Aleyna quien estaba tan pálida y estática como si hubiese visto un fantasma.
-¡Lo si-siento!-logró articular, Alicia asintió en su dirección, bajó a la tierra y aún cargando a Harriet, salió de la cancha, llevándola a la enfermería.
