Penumbre

42 6 0
                                        

Caminaba hacía la casa sobre lo que podía suceder mañana y todo era posible, Marie confía en mí y trata de que esa esperanza no se apague con cada segundo que pasa y yo lucho por aquello que le he prometido.
Con todo esto, no sé como se lo vaya a tomar Raúl en el momento final de esto y que sucederá con él y que sentirá por mí y ella, los demás no saben del plan y sí se dan cuánta sería un caos total y me joderían totalmente. De nuevo hacia lo que dentro de poco solamente será ub recuerdo, ya la lluvia a cesado y está oscuro, ya no hay tantas personas em la calle como lo había hace unas horas y posiblemente estén rezando en sus casas para que no les suceda nada malo a ellos ni a sus familias pero mañana, veremos quienes serán los afortunados en irse al infierno o al cielo dependiendo de sus pecados. Solo son niños que en algún momento serán adultos y allí es dónde sabrán lo dura que será está vida y el mundo les corrompera como me pasó a mí.
Estoy cansado, solo quiero tomar un baño e ir a dormir, tengo que calmar mi mente por unas horas. El camino al que me dirijo, siempre tán solo, indescriptible ante la poca luz que hay y el umbral del cuál pocos logran escapar si no controlan sus miedos. Llego a la entrada de la casa y abro la puerta, no hay nadie ya que está todo apagado. Me dirijo hacía mi habitación y mis pasos resuenan por todo lado causando eco por el pasillo. Que penumbre maldita sea, hace más frío que nunca por aquí. Abro la puerta de mi habitación y enciendo la luz y me cambio rápidamente, tirando la ropa mojada a una esquina. Y me acuesto boca arriba en mi cama.
Jade ¿Que te hiciste? Pensaba una y otra vez tratando de encontrar alguna buena razón para no tener que guardarme este odio y venganza hacía ella pero se me hacía imposible.

- Toc-toc. ¿Puedo entrar?
- Mierda Marco ¿Que haces aquí? Le dije mientras me sentaba en la cama. - Entra y dime que quieres.
- Gracias, parece que estás molesto. - Mientras entraba y se sentaba al lado mío.
- Solo estoy algo pensativo, no es nada.
- ¿Jade? ¿De nuevo pensado en ella?
- Necesito encontrarla y sigo sin explicarme nada.
- Esto se vuelve complicado pero posiblemente esto, aquí, no te ayude em nada.

Un silencio se tornó en medio mientras yo solo agachaba la cabeza. Escucho como alguien se postra sobre la puerta.
- ¿Quien está ahí? - ¡Dí algo o disparo hacía la puerta!
- Soy yo... Deniel
- Entra imbécil ¿Que quieres y porque estabas escuchando lo que hablaba con Marco?
- Estoy preocupado por tí, solo no quiero que te vayas... Raúl nos ha ayudado bastante, yo no sería capaz de irme sin razón.
- Ash... Eres molesto y yo tendré mis razones. No quiero que le digas a él sobre esto así que vete.

Volteó a ver a Marco y este se levanta de mi cama y me mira: - Iré por él, me encargaré de que no diga nada. Nos vemos dentro de unas horas. -
Se dirigió a la puerta y salió.
¿Que le pasará a Deniel? Ya mañana será el último trabajo y sigue siempre detrás mío como un perro. Me levanto y apago la luz.
- De vuelta, a la oscuridad.

Mariposa AzulDonde viven las historias. Descúbrelo ahora