Singularidad oculta

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Sus palabras solo reflejaron los ojos de deseo, tomandome de la mano guiandome a perdernos juntos en cuatro paredes, y este sentimiento más allá de lo que el infierno podría arder. Cada paso guiado con una beso, a través de cada sensación explicita de la sensualidad, no importaba nada más que este momento y el mundo desaparecía ante lo demás para gozar de un universo entero. Mis manos al roce de cada parte de su cuerpo intensificando a mordiscos y gemidos sobre lo que deseaba la union, si esta sensación es tán mágica que ningúna realidad alterna podría mejorar esta, si no salias de mi mente ¿Como me permitiría no entrar a tú cuerpo? Entre voces no nos importaba nada, y poco a poco se iba desnudando, en cuanto mis ojos solo estaban centrados en ella, mirando su sensualidad, bailando de un lado a otro en la habitación, en cuánto más caliente se tornaba la tentación del pecado se iba aclarando en cada instante, y el frío de fuera permitía ver con claridad lo diferente que era aquí dentro. Y así su desnudez, la figura de una Eva, deseosa de la manzana y yo Adán, no me importaba seguir con esto y cumplir toda una condena.
Tomándole de la cintura y dándole besos en el cuello y sus gemidos clamaban por mí, llamando al creador de todo. Acostandole en la cama, ella me quitaba la camisa y yo le ayudaba, sus pechos desnudos contra el mío, mi boca bajaba hasta su abdomen, el frío que causaba la saliva junto la respiración, la combinación hacía un cuerpo que no dejaba de moverse. Empujandome hacía abajo, mis besos seguían y sus piernas sujetaban mi cara y sin estar conciente en mi totalidad mi cuerpo solo actuaba hacía su piel, como imanes. El tiempo no se percata de la situación, deteniendose en medio de una explosión y su voz solo me llamaba.
Sus ojos, habían cambiando en absoluto y está no era la niña que me había mostrado, era la mujer de mis sueños, y solo estabas ahí en mi mente y cuerpo. Dando vuelta a la situación intercambiamos papeles, y esta magnificiencia, y si esto no era amor ¿Que era? Más que mi pasion, más que una simple expectativa que tenía ahora no dejaba de desearte y tán perfecta, mostrandome sus habilidades como mujer, ya no era más que un humano recayendo hacía el mal. Sujetaba su pelo, acariciandola fuertemente, la concentración por exprimir cada parte de mi ser hasta llegar a su éxtasis. Me miro y con su voz seductora: - ¿Crees que esto ha acabado?
Me sentía como un niño en navidad, abriendo regalo trás regalo más felicidad y la emoción aumentaba, la tensión se marcaba en la cama y entre nosotros una conexión tán expresiva. Se colocó arriba de mí, y solo podía contar hasta tres y ella ya se quería venir, las horas no se sentían cuándo pasaban. Y sí lo sabías ahora, las plegarias llegaban y se escuchaban hasta el cielo. Iba a tomar cada parte de ella, como una gata bostezando y yo su amo acariciando y dándole lo que más deseaba, a cachetadas le encantaba y más me pedía que le diera todo de mí. Tán adentro como estaba nos jodiamos ambos y los besos aumentaban y se intesificaban en cada parte de su cuerpo, era una maldita droga que no podía dejar de consumir y ahora estaba siendo dependiente. Solo de repetir el movimiento de sus caderas, en cuanto a roces y sus nalgas rebotaban contra mí; esta conformaba las tres comidas de un día y aún así seguía hambriento. Me encantaba cuando me decía: - Quiero que me sigas cogiendo todo el tiempo. - Y ahí estába yo, cumpliendo sus órdenes sumiso ante ella bajo un mandato. La cama seguía el ritmo, nunca le importó nada más mientras siguiera aumentado su placer ¿A quién le importaba la naturaleza? Si aquí mismo ella creaba una fuente de agua que corría como un río y yo me bañaba en el.
- Logan... Yo te amo. - Dijo entre gemidos
- Marie, siempre te amaré también.
Condebana mi ser y el de ella, y seguiría creciendo cada día a partir de ahora que la conocía, y seguía más allá de mis expectativas y solo, tan solo yo disfrutaba de esto, en la superficie de un mundo recién trabajado y que moldeabamos a la perfección. Y el único trabajo que había hecho era estar dentro de ella, el ejercicio adecuado para un cuerpo. Sonreía y le tomaba de las manos.
- Esto no ha acabado, Marie. - Dije dándole un beso en el cuello.

Mariposa AzulDonde viven las historias. Descúbrelo ahora