Park Jimin y Min Yoongi son una pereja a la que todos aman, no sólo por ser tal para cuál, sino porque han superado cosas que nadie más podría.
Aunque a veces el amor no es tan fuerte y puede llegar a romperse, ellos demostrarán que a pesar de todo...
—¡Min Yoongi, si no sales del departamento en los próximos treinta segundos me voy a encargar de que ya no volvamos a salir jamás! —gritó el pelirosa, que a parecer había adquirido una ligera obsesión con ese tono de cabello, cruzando sus brazos mientras miraba su reloj de muñeca. Afortunadamente Yoongi llegó cinco segundos antes de que el límite de tiempo expirara.
—Listo, amor —besó efímeramente sus labios.
—¿Por qué tardaste tanto? Llegaremos tarde —le dio una mirada de desaprobación y se dirigió al auto. Yoongi lo siguió y abrió la puerta para su novio, después rodeó el auto y entró.
—No llegaremos tarde, Jiminnie —encendió el auto —. Y si lo hacemos, ¿Qué puede pasar?
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—¡No puedo creer que hayas olvidado las sortijas, Min Yoongi! —reprochó Jimin al tiempo que abría su casa.
—Me estabas apresurado, era obvio que se me hiba a olvidar —Yoongi entró detrás de él y se dirigió a su habitación.
—¿Dónde los dejaste?
—En el baño —el ahora pelinegro se sentó en la orilla de la cama y se miró al espejo, acomodando su corbata roja.
—Aquí están —Jimin salió del cubículo con la pequeña caja entre sus manos.
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—¿Qué haces ahí sentado? Vamos, amor, quiero estar cerca cuando ellos se besen —dijo con emoción, tomando la delgada mano de Yoongi para ir al frente de la multitud presente en la boda de sus amigos.
—Lo sé —se levantó con pereza y se acercó a Jimin, quien los guió hasta la parte delantera de la iglesia; tomó su cámara y comenzó con las fotos, presionando cada que creía necesario el botón. Sonrió. Le parecía hermoso ver a Jin, su mejor amigo y casi hermano, con Namjoon, el chico que era perfecto para Jin, y observó a Jin mirando a Nam, conectando sus ojos como nunca antes, notando el amor brotando de cada poro y reflejándose en sus rostros, principalmente en sus sonrisas, entonces encontró a Yoongi mirándolo fijo.