Capítulo 30: Sirenas

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Mis manos empuñan la espada con fuerza, la mirada azul de la mujer está clavada en mí de una manera tenebrosa, y es entonces, cuando siento aquella sensación distintiva en mi pecho que me guía a aquella sirena con forma de mujer.

Hago caso de aquella sensación, y comienzo a cortar la distancia que me separa de ella. Perdiendo el hilo de lo que sucede a mi alrededor. Lo único que sé, es que Andrew y Lawliet luchan contra el resto de las sirenas que han cambiado su aleta por un par de piernas.

La mujer que tengo frente a mi ladea su cabeza, dándome una pequeña muestra de sus afilados dientes e intentar atacarme nuevamente.

La estocada que le ofrezco es esquivada con una velocidad y agilidad abrumadora. Viendo necesario desprender mi par de alas, que salen mágicamente de entre mis omoplatos; revelando así, un par de alas blancuzcas y de delineado oscuro.

La mujer de larga melena oscura intenta una vez más atraparme con sus uñas largas. Rapidamente tomo una de las rocas cómo soporte para saltar y lograr escapar de sus manos, propiciándole en el proceso una fuerte patada en la cara que la hace retroceder unos cuantos pasos.

Ella me ofrece una mira furibunda mientras que la apunto con el filo de mi espada. Sus ojos azules se clavan sobre los míos de una manera fría, que logra dejarme congelada en mi sitio. Saliendo de entre su boca un suave cántico que logra dejarme anclada al suelo.

Mi cuerpo no reacciona al igual que mis alas, mis oídos se han envuelto por su suave voz. Haciendo que los demás sonidos me sean ajenos. A pesar de eso, soy consciente de que ella se está acercando y de que yo estoy bajando poco a poco mi espada sin mi consentimiento.

一Rossbell, reacciona!一 grita Lawliet. Haciendo que recobre mis capacidades motrices para cuando la sirena se encuentra a escasos pasos de mi.

Sus dientes afilados y mirada dejaban en claro su furia. Estaba dispuesta a terminar conmigo. No pierdo más tiempo e inmediatamente alzó mi espada para dar una estocada que logra rozarle una de sus mejillas.

Ella retrocede unos cuantos pasos y toca su mejilla, para darse cuenta de que unas cuantas gotas de sangre han caído sobre el suelo rocoso. Y es entonces, cuando algo mucho más oscuro se siente en ella. Su mandíbula se ha apretado y por debajo de sus ojos comienzan a formarse unas ojeras que sólo logran darle una imagen mucho más tenebrosa a su piel pálida.

La larga cabellera que cubría sus pechos, ha comenzado a crecer cómo hilos que se envuelven en sus brazos y se levantan cómo si fuesen serpientes listas para morder a su presa. Las hebras de su cabello son lanzadas a mi dirección. Preparadas para atraparme.

Alguién me toma por la cintura y me alza por lo alto de la caverna. Confundida alzó la mirada en busca de la persona quien me lleva a cuestas. Encontrándome con la imagen de aquel hombre cerca de sus treinta.

一Será mejor retirarnos!一 les gritó el hombre en dirección a Andrew y Lawliet quienes aún se encontraban atacando a las sirenas que los mantenían rodeados en dónde el volar sería algo complicado, dado a el espacio no muy estrecho y repleto de mujeres desagradables.

一Llevátela.一 ordena Lawliet.

一¿Qué? No!一 chillo soltándome del hombre, para sostenerme por mi cuenta en lo alto. El hombre contra mi voluntad, me toma del brazo, llevándome con él rumbo a la salida a medida que esquivamos los intentos de las sirenas por atraparnos.

La idea de partir sin Lawliet y Andrew me deja un mal sabor de boca. Pero sé que si me pongo testaruda, lo único que lograré será complicar las cosas para ellos.

Faltando poco para llegar a la salida. Las hebras oscuras de aquella sirena, atrapan el tobillo de Víctor que termina siendo arrastrado. No pierdo tiempo, y avanzó a su rescate para intentar cortar aquel fuerte mechón de cabello con mi espada. Y justo cuando estoy casi nada de cortarlo, un mechón más me sujeta de la muñeca. Interrumpiendo mi cometido.

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