Copos de nieve se quedan estancados en nuestros cabellos, y por ese preciso instante el tiempo parecía haberse detenido.
La muerte de mi padre afecto a mi madre, así cómo la muerte de Elizabeth lo ha Lawliet.
A mí madre le ha costado olvidar a mi padre, así que supongo que para Lawliet también es complicado olvidar a alguién que amaste. Alguién que te fue arrebatado de una manera tan dolorosa cómo lo es la muerte.
El chico que me yace entre mis abrazos, se separa de mi con gentileza, y pasa la palma de su mano por su rostro; secando con ella las lágrimas. Revelando ahora, unos ojos irritados por las recientes lágrimas derramadas.
La punta de su nariz se ha teñido de un tono rojizo al igual que sus mejillas y labios. En las hebras de su cabello oscuro se encuentran estancados pequeños copos de nieve. Sorprendiéndome de sobremanera que a pesar de estar en ese estado luzca igual de lindo.
Una vez que logro salir de mi ensismamiento. Seco mis lágrimas con el dorso de mi mano para luego ser gobernados por el silencio que nos abre paso a el sonido suave del viento invernal que acaricia nuestros rostros.
Todo a nuestro alrededor parece ser el filme de algún drama asiático. En dónde mi mirada se pierde con la suya. Sus labios rosados, forman una suave sonrisa que me lleva al borde de algún presipicio, mientras que su expresión tranquila y a la vez triste, parece ser un débil intento por ocultar todo el dolor que le acechaba.
El tenerlo así de cerca me dá una clara demostración de su rostro y cuerpo bien esculpido. Todo en él es perfección. Qué incluso podría pasar horas viéndole tal y cómo si fuese la mejor obra de arte.
La sorpresa llega a mi en el momento en el que su mano acaricia gentilmente mi cabeza, cómo sí de una niña se tratase. Y aquel acto logra hacer que mis mejillas se sonrojen, creando un fuerte palpitar en mi corazón, a medida que una corriente eléctrica pasa por todo mi cuerpo.
一Olvida lo que acaba de pasar.一 pide con voz ronca.
Y yo soy incapaz de responder, por lo que sólo doy un asentimiento de cabeza.
Dicho esto, el pelinegro se encamina hacia su violín. Recogiéndolo de entre la nieve sin decir ni una palabra.
Su mirada evita encontrarse con la mía a toda costa, y para cuando doy un vistazo, él ya se ha girado sobre sus talones.
Avanzando de regreso al lugar en dónde acampamos.
La manera imponente con la que se aleja me hace saber que se ha enfundado nuevamente aquella coraza y eso no hace más que confundirme.
El chico detiene su andar para mirarme por encima de su hombro. 一¿no vienes?一 pregunta con toda naturalidad y cómo si sus palabras fuesen una orden, avanzo hasta lograr seguirle el paso.
El frió es mucho más fuerte, según Andrea, quien dice que pronto sus dedos se congelaran y romperán. El volar no era una buena opción para los pegasos, puesto que estos sufrirían aún más del cruel frío. Por lo que tenemos que avanzar por nuestros propios pies que dejan huella sobre la nieve que cubre de blanco todo lo que nos rodea.
Llegando a mis oídos el debate divertido que sostienen Damián y Andrea. No me sorprende que los dos se lleven bien, ya qué ambos son igual de alegres y conversadores por lo que el llevarlos a ambos es cómo llevar a dos cotorros.
Por otra lado, Lawliet y yo seguimos actuando cómo sí nada hubiese pasado pero en mi cabeza rondan varias preguntas, todas respecto a la relación que tenía con Elizabeth; relación que había llegado a su final por mi causa, y ahora lo estoy pagando con creces.
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FAERIE
FantasiAl momento de cumplir los 16 años, la vida de Lucy da un giro inesperado. Regresando a Faerie, lugar en dónde habita una variedad de seres mágicos. Lucy descubre que es una hada y futura heredera al trono, llevando por nombre; Rossbell. Dado a los...
