Capítulo 47: La corona.

67 20 0
                                        

El beso que le ofrecí resultó ser algo torpe y cortante, después de todo soy una principiante en cuanto a esto. Instalándose sobre mis mejillas la vergüenza. El chico me mira confundido y no era para menos, pues soy consiente de las estupideces que he hecho últimamente. Primero me enoje con él, su rostro había recibido el golpe amargo de aquel vino que fue seguido por una bofetada y para colmo había llamado a los guardias para que se lo llevarán, y ahora resulta que estuve tan preocupada que lo termine besando. Bien hecho Rossbell, no por nada dicen que las mujeres somos incomprensibles. Ni yo misma soy capaz de comprenderme y lo único que quiero hacer en estos momentos es golpear mi cabeza contra la pared; tal vez eso no ayude mucho, así que mejor cambiemos esa idea.

Tal parece que a Lawliet no le pareció importar las tonterías que he hecho en sólo un día. Aquel beso corto parece no haberlo conformado por lo que ahora fue él quien me beso. Sus labios se movían sobre los mios hasta el punto ser guiada por ellos, mi corazón salta sobre mi área torácica. Un cosquilleo invade mi estómago y algo tan simple como respirar comenzaba a ser algo complicado.

Nuestro labios sienten la necesidad de separarse pero nuestras frentes se mantienen unidas. Formándose sobre la comisura de sus labios una pequeña sonrisa que amenza con hacer saltar mi corazón a manos de él. ㅡRossbell.ㅡ musito con voz ronca que hace correr por mi espalda un escalofrío. Era extraño escuchar ese nombre de entre los labios del él, y aún así me hacía estremecer. Apenas abrió su boca para hablar pero esta se cierra al momento de escucharse la puerta que había sido abierta de golpe, haciendo que nos separemos rápidamente.

ㅡLawliet!ㅡ chillo Andrea. No se qué tiene ella para que siempre aparezca en momentos como este. ㅡpor dios! no sabes lo asustados que estábamos.ㅡ expresó revoloteando el cabello oscuro de Lawliet que sólo sonreía de una manera nerviosa; algo que no es muy común en él.
Los ojos azul cielo de Andrea viajan por nosotros dos en inspección de nuestras expresiones y se que mis mejillas rojas me delatan. ㅡ¿pasó algo?ㅡ dice mostrando una sonrisa llena de picardía y rápidamente ambos negamos; resultando aún más sospechoso.

Haciendo su aparición Andrew en la habitación, cruzado de brazos, ¿cómo te sientes?ㅡ preguntó.

ㅡMejor.ㅡ respondió el chico a medida que pasa la mano sobre su cabello. El sol mañanero traspasaba las cortinas blancas que ondeaban ante lo suave y fresco del viento. ㅡ¿cuánto tiempo estuve inconciente?

ㅡNo mucho, sólo toda la noche.ㅡ responde Andrea, ㅡfue como tal y como si te hubieses dormido pero sólo que con el riesgo de morir.ㅡ dijo con cierta burla en sus palabras, haciendo que su hermano hiciera una rabieta mientras que Lawliet le mira divertido.

ㅡ¿Dónde se encuentran los demás?ㅡ pregunté porque no los he visto luego de su intento por hacer que me fuera a mi aposento, claro está que me había negado.

ㅡEstán preparando todo para la reunión que llevará a cabo con la corte dentro de unas horas, de hecho tú tienes que estar ahí.ㅡ dijo.

Haciendo que me levantará de golpe, ㅡdiablos!ㅡ musite, ni siquiera había cambiado mis ropas y ni un baño había tomado, ㅡme tengo que preparar.ㅡ dije avanzando hacia la puerta pero la voz de Lawliet hace que me detenga en seco.

ㅡTe vas ir?ㅡ dijo en voz casi baja, habitando la tristeza en aquellas palabras que sólo estrujaron mi corazón tal y como una bola de papel.

No respondí, no tenía el valor como para decirle así que sólo tome una respiración profunda, tomando de la perilla y salir ó mejor dicho huir de aquella pregunta. Dentro de poco llegaría Tere, hace poco que le habiamos dado noticias de la condición de su hijo, no lo hicimos en su momento porque eso hubiese sido mucho para la pobre mujer. Así que me voy tranquila.

FAERIEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora