Capítulo 37: El príncipe del invierno.

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La flor que sostengo me hace preguntarme sobre la persona que se tomo la molestia de mandarme tal detalle. Ignorando la expresión dura de Lawliet, viajando mi mirada por el lugar, hasta encontrarme con la mirada de un chico que se encuentra sólo en una de las mesas. Aparentando tener mi misma edad. Su piel blanca parece ser de porcelana, su cabello rubio está algo desaliñado en un peinado que lo hace lucir cómo un magnate. Sus ojos de color azul me miran con atención y yo no puedo creer que posiblemente sea él.

一Se lo envía el joven que está ahí.一 apuntó la mesera en dirección al chico que había capturado mi atención. 

Y para ese entonces la mandíbula de Andrea cayó ante la sorpresa de ver al chico levantarse de su sitio para abrirse paso rumbo a nosotros, mientras que yo no sé qué hacer o decir ante este momento; me había quedado atónita ante el chico que camina con elegancia.

Su camisa medieval se encuentra arremangada por debajo de sus codos y el abrigo que lleva sobre sus hombros parece ser costoso.

Una vez que llega frente a mí, los nervios llegan a hacer de las suyas, dado a que no soy buena para este tipo de situaciones.

一Me presentó.一 su voz grave y a la vez suave me saca de balance, y más aún, cuando hace una reverencia. Tal cual un caballero. 一mi nombre es Damián Williams, espero y le haya gustado mi pequeño detalle.一 dice extendiendo su mano en modo de saludo.

Torpemente asiento con la cabeza y emito un nervioso: 一g-gracias.ㅡ aceptando tímidamente su mano. 一mi nombre es...

一Ay por favor!一 exclamó el pelinegro con enfado. Y yo le dedicó una mirada irritada por su interrupción. 一¿podrías ir directamente al grano?一 le escupió Lawliet a el chico que ahora sé, se llama Damián. 一tengo hambre y es molesto no poder disfrutar de mi cena por estar viendo una escena un tanto asquerosa para mi gusto.

El chico de ojos azules sonríe con cierta incomodidad en su mirada, pero mantiene la compostura. 一me disculpo por esto.一 le dice a Lawliet para después dar un paso al frente, haciéndome sentir pequeña ante su altura igual a la de el pelinegro que parece que nos mira cómo lo más asqueroso que haya visto. 一dado a que...一 pausa por unos instantes sus palabras, para darle una mirada rápida al molesto de Lawliet. 一para él incómodo ver el cómo muestro interés en una linda dama. Pienso que sería bueno que me acompañará a cenar.一 dice haciendo un ademán su respectiva mesa. 一así podrá presentarse sin necesidad de que la interrumpan.一 dijo haciendo énfasis en su última palabra. Sintiendo una especie de aura negativa por parte de ambos, que no me permite decir una respuesta ante tal invitación.

一¿Porqué no nos acompañas?一 solucionó ocultando mejor mis nervios.

一No sé sí sea lo adecuado.一 me dice con una sonrisa que parece enamorar a cualquiera a causa de los hermosos hoyuelos que se le forman.

一No hay problema.一 interfirío Andrew. 一será un honor cenar con su alteza.一 su hermana, Lawliet y yo lo miramos sorprendidos. Y ni se diga de la ninfa que se había quedado en el olvido, siendo sólo la espectadora del momento junto a su compañera.

La sonrisa de Damián se ensancha un poco más. 一me acabas de descubrir.一 espeta con fingido pensar.

一Vámonos que tenemos trabajo.一 escucho decir a la mesera a su compañera que tenía planes de coqueteo. 一con su permiso.一 hacen una reverencia para después irse un tanto conmociónadas con la noticia.

Era plenamente consciente de que Vethanae era la única reina de entre las cuatro, que se encuentran casada y con un hijo. Y aquel hijo resultó ser él...

Damián se había dado por vencido y terminó por aceptar mi propuesta; acompañándonos ahora en la cena.

一Así que eres el hijo de la reina Vethanae.一 comento Lawliet al momento en que lleva un trozo de filete a su boca y las miradas curiosas de las personas estaban puestas sobre nosotros.

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