De no haber sido por la intervención de Andrea los tres hubiésemos sido envueltos en una discusión.
El silencio parece ya ser una costumbre en nosotros. Quedando más qué una energía densa y pesada por parte de ambos chicos.
Damián no se muestra muy emocionado ante el hecho de romper dicho compromiso. Y la noticia de mi rechazo a el trono le ha caído cómo un balde de agua fría. Por otra parte, se encuentra Lawliet. Quién parece estar molesto con mi afirmación a sus recientes palabras.
Soy plenamente consciente de que todos están inconformes con la decisión de irme una vez restablecido el ciclo elemental. Y lamento no ser lo que ellos esperaban. Lamento no ser aquella persona responsable y digna de su admiración. El trono que han dejado mis verdaderos padres, no creo poder llenarlo. Una persona que no es segura de sí misma no puede gobernar un reino.
Entre las montañas cubiertas de nieve blancuzca se vislumbra el reino invernal.
A lo lejos se puede apreciar el castillo que se encontraba cubierto de nieve en la punta de sus torres al igual que los techos de las casas estilo colonial.
Las calles son transitadas por seres que parecen no sufrir del frío invernal. Hadas, elfos, faunos, enanos y entre otros seres que me son desconocidos nos miran mientras nos abrimos camino entre el bazar.
Y una vez que se percatan de la presencia de Damián, inclinan sus cabezas en señal de respeto.
Los murmullos que se escuchan conforme pasamos son de curiosidad por haber venido en compañía del príncipe del invierno. Llegando a oídos míos los murmullos que dicen sobre mi parecido al rey Arthurt, a excepción de los ojos, que parecen ser herencia de la reina Titania.
Luego de haber avanzado por el pueblo y su gente, nos encontramos de frente con el castillo de puertas dobles que parecen ser de cristal. Siendo cubiertas por una fina escarcha. Qué me hace recordar el castillo de la brúja blanca de Narnia. Y de pronto ya me encuentro saboreando las golosinas y chocolate caliente que salen en la película.
Los guardias que yacen parados en las puertas, hacen reverencia para después abrir de aquellas puertas.
Dejando a la vista un jardín, sí es que se le puede llamar así a un lugar repleto de nieve y a un lago congelado que parece ser perfecto para patinar. Y los pinos y arbustos cubiertos de nieve se verían perfectos con focos navideños.
一Qué sorpresa!一 la voz grave que se escucha a nuestros costados, hace que fijemos nuestra atención en un hombre de cabellos grises, ojos azules y una barba bien perfilada. Vistiendo un traje azul rey y un abrigo blanco.
El hombre deja lo que sea que estaba discutiendo con uno de los guardias y comienza a avanzar hacia nosotros. Recibiendo con un fuerte abrazo a su hijo, ofreciéndole en el proceso algunas palmadas sobre su espalda.
Una vez que se separa de su hijo, su mirada cae sobre mí y la curiosidad cae en su hijo por un breve segundo.
一Usted debe ser la princesa Rossbell.一 me dice aquel hombre seguido de una reverencia que yo respondo de la misma manera. 一yo soy el rey Edgar Williams. Lamentó no haber podido asistir a su ceremonia de mayoría de edad ya qué me he encontrado ocupado últimamente.
一No, se preocupe.一 hago un movimiento de mano. Restándole importancia. 一es un gusto conocerlo finalmente.
一Opinó lo mismo.一 dice en una gentil sonrisa para después dirigir su atención hacia los chicos que me acompañan. 一y ustedes deben ser los acompañantes de su alteza.一 aseguro a medida que estrecha la mano con cada uno de ellos.
一¿Dónde está mi mamá?一 le pregunto Damián.
一Esta adentro.ㅡ respondió el rey Edgar. 一no sabe que estas aquí, así que ¿porqué no entras y la sorprendes?一 le sugirió haciendo un ademán para que nos adentraramos al interior del castillo.
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FAERIE
FantasyAl momento de cumplir los 16 años, la vida de Lucy da un giro inesperado. Regresando a Faerie, lugar en dónde habita una variedad de seres mágicos. Lucy descubre que es una hada y futura heredera al trono, llevando por nombre; Rossbell. Dado a los...
