Un sismo en su interior
se arraigó una madrugada.
Sensaciones desenfrenadas,
que hace un año bisiesto no se memoraba.
de tal magnitud fueron
que el piso se desmoronaba a sus pies,
y caía rezando por salvación.
Buscando librarse de las garras
de aquella tortura llamada amor.
Ella, la que le roba el sueño;
ella, la que mil sonrisas le arrancó.
Nadie le escapa
a aquella encantadora afección.
