Cansancio del alma,
insomnio eterno.
Los rayos me atraviesan,
como si fuese el infierno.
Tu ríes y lloras,
me asusto y me callo;
me dices te quiero,
yo digo te amo.
Ardiendo entre llamas
está el verano de hielo.
Me miras con rabia,
después dices lo siento.
Mirando a las estrellas:
¡cuán lindo es el cielo!
Un ruido inquietante
me regresa hacia el suelo.
Ya es bien sabido,
que el tiempo es incierto.
El eterno viajero
despierta con sueño;
ellos no han descansado
aunque sueñan despiertos.
Sueñan con un recuerdo
en donde se miran al espejo
y susurran muy bajo:
Ponle fin a este cuento.
Colorín colorado,
la pesadilla ha comenzado.
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