Dos céfiros conectados,
el hilo del destino los juntó.
Más, ¿será certero permanecer así,
aunque predomine el dolor?
Es un recíproco pensamiento,
es un elevado amor;
exceptuando esos vacíos
que prevalecen en su interior.
¿Por qué sucedió, cariño?
No merecemos este sinsabor.
Sin embargo tampoco queremos
despedirnos mañana, ni hoy.
Y así se rompió ese hilo,
al igual que la razón.
Al igual que la razón,
se quebró nuestro corazón.
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