V E I N T E

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Wos; 

-Quedate ahí, Lo- Le dije besando su cabeza. -Yo ya vengo- Asintió y me paré para ir hacia donde estaban todos en bardo. 

Vi hacia atrás y el cuerpo de Lola seguía enrollado en si mismo, miraba la situación por huecos formados por sus dedos. Suspiré y volví a mirar al frente, estaban todos peleando y buscaba explicaciones en mi mente que sirvieran para explicar todo lo que estaba pasando. 

-¡Basta!- Grité pero nadie me escuchó. 

Neo le pegó una piña a Duki tirándolo al piso de una y se subió arriba para seguir pegándole pero yo me metí en el medio, aunque mi interrupción no iba a durar mucho. 

-Flaco movete, ayudame dale- Le dije a un rubio que miraba la situación tomando fernet, por lo que suponía. 

Asintió y yo intenté separar a Neo de Duki, y lo logré después de unos minutos de resistencia por parte de Sebastián. 

-¡Loco, soltame! O te hago pollo a vos también- Amenazó y yo reí amargamente. 

Lo metí en la primera pieza que vi cercana a mi, lo tiré a la cama y no volvió a levantarse. No sé cuando tiempo llevaban peleando, pero espero que todo no fuera por una gilada. 

Cerré la puerta y dejé una silla para que sirviera para que no pudiera salir, por lo menos hasta que yo arregle todo con los pibes. 

El rubio que me ayudó tenía a Cerreo en sus brazos, agarrándolo para que no le pegue una trompada a Alejo. Intenté no reír al ver al Ysy A escondido prácticamente atrás de un pibe, aunque intentara disimularlo, la situación hacia verlo más divertido. 

¿Dónde se había quedado el pibito que tenía 300 putas y sin miedo a nada?

-Rubio soltalo- Dije y obedeció. -Vos cerreo vení conmigo- Le dije y él caminó hacia mi. 

Elevó una ceja esperando lo que yo fuera a decir, y miró por última vez al lugar donde estaba Alejo hace unos segundos, el mismo escapó apenas Tomás dio un paso hacia mi. 

-¿Por qué mierda estaban peleando?- Pregunté harto de todo lo que había sucedido. 

Él me miró por primera vez con atención y demoró unos segundos en contestar, mientras tanto, en esos segundos de espera, no podía despejar mis ojos de Lola, la cual ahora se encontraba hablando con una de las pibas que intentaba consolarla. 

-Porque el gil de Neo estaba bardeando al Mauro por comerse a Lola y con los míos no se meten, wacho

Dejé escucharlo apenas dijo "comerse a Lola", ¿el gil de Lombardo se atrevía a comerse a Lola? ¿Desde cuándo? 

Levanté una mano para que tomara eso como señal para que se callara, y no lo hizo pero tampoco fue de mi importancia; en estos momentos tenía algo más que hacer. 

Caminé rápido hacia Duki y lo vi tirado en el suelo, me agaché a su nivel y lo miré a la cara, él no abrió los ojos pero sé que estaba escuchándome.

Estaba dejándome guiar por la rabia, no lo voy a negar. Con solo la idea de que un amigo mío tocó a Lola, se la chapó, me hace querer romper todo. Suena tóxico, y puede que lo sea, pero Lola me había marcado y me generaba esa sensación rara de querer matar a cualquiera que la tocara. 

-Te volves a comer a Lola y te juro que yo te voy a cagar a piñas a vos- Amenacé pero él no dijo nada. 

Giré sobre mis pies y vi el chiquito cuerpo de Lola mirándome en mi dirección, con sus manos en sus caderas y de lo mucho que la conozco, sé que esa señal no significa nada nuevo. 

-¿Por qué no puede, Valentín?- Preguntó con la voz débil debido a su llanto de hace un rato.

Yo negué con la cabeza y busqué de forma rápida alguna excusa para decirle. Y en realidad, no tenía ni una. 

-Valentín nosotros terminamos, vos jugaste conmigo, ¿no te acordas?- Preguntó con los ojos llorosos. -No hagas estos planteos, porque ya no tenes derecho-

Dijo por último y me dejó con la palabra en la boca, bajó las escaleras y salió por la puerta principal. Le di una última mirada al lugar, comprobando que todo ya esté más calmado. 

Seguí su camino y terminé en el patio delantero de la casa de Tomás, viéndola llorar a lo lejos y decidiéndome si debería abrazarla, decirle que después de todo la extraño o simplemente irme. 

Me acerqué sin hacer ruido para no asustarla y que se vaya antes de tiempo. Me senté a su lado y prendí mi porro, ella se sobresaltó pero a los segundos se calmó de su susto, pero su cuerpo seguía tenso. 

Suspiré y le pasé mi porro, lo aceptó y me sorprendió; esperaba que lo rechazara, pero lo aceptó y le dio una larga calada, sorprendiéndome más. 

-Perdón, me calienta ver que otros pibes puedan tocarte y yo no poder hacerlo más- Dije sin vergüenza. 

No sabía de donde habían salido esas palabras, simplemente fluyeron por mi boca y se soltaron como si fueran totalmente independientes. Las repasé en mi mente, buscando algún fallo pero no encontré ninguno. 

-¿Posta, Valentín? Y si es así, ¿cómo debería sentirme yo sabiendo que salís con Cata? Dato importantisimo; Es mi ex-mejor amiga- Dijo mirando hacia el suelo y levantó su vista, clavando esos ojazos azules en los míos. -Y no te das una mínima idea de lo que se siente, que una persona que amaste con todo tu corazón, esté con una persona tan cerca, no te tenes una idea

Sentí un escalofrio recorrer mi cuerpo de forma lenta, y las intensas ganas de abrazarla me inundaron, pero no podía hacerlo. 

Ella ya no me quería cerca, y no sabía que más hacer para que ella entienda que me dolía la distancia que había entre los dos, y puede, que todo lo que haya intentado anteriormente lo cagaron aún más. 

Pero con cada noche que pasa, y con cada caricia vacía de Cata, lo siento aún más. Quiero a Lola de vuelta. Cata fue una simple confusión, un método de escape para huir de la realidad en la que me sumergí por Lola.

-Perdón, Lola, hice todo mal, desde un comienzo- Confesé y vi sus ojos aguarse una vez más, provocando que los míos también, esta era la reacción que tenía ella en mi. -Pensé que iba a poder sin vos, pero no pude. Cata estaba ahí, era un punto fácil y cuando quise acordar, pasamos de los garches a estar de novios, pero siempre tuve esa sensación de querer que fueras vos, de que vos seas la que me decía todas la mañanas: "buenos días, bebé", pero no eras vos- Mi voz se quebró, haciéndome dudar de seguir hablando o no, sé que si sigo con mi charla, iba a llorar. -Te extrañé y te extraño con todo mi corazón. Esto de hacerme el duro no funciona estando cerca de vos

Ella me miró, veía la constante lucha que tenía en su interior; la manera en la que miraba al piso, para volver a mirarme a mi y así sucesivamente, la delataba. 

-Perdón, Valen, no puedo perdonarte, ni mucho menos volver a confiar en vos- Dijo y volvió a huir. 

Esta vez yéndose hacia la casa de vuelta, y mis ganas de seguirla ya se habían ido, como también se fue mi esperanza en que me perdonara. 



Storm ; WosWhere stories live. Discover now