T R E I N T A

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Lola; 

2 semanas después... 

Me alegra decir que con Paulo cada vez vamos mejor, cada vez que nos encontramos en el salón o en cualquier parte del departamento no podemos evitar no chaparnos. Y cuando estamos en la calle nuestras manos se encuentran, entrelazamos nuestros dedos y seguimos caminando por las calles de Los Ángeles. 

Aunque en las noches, cuando estoy sola, comienzo a pensar demasiado, tanto que llego a los recuerdos de hace un año y algo, cuando estaba con esta felicidad, pero de la mano de Valentín. Él fingía quererme, eso es lo peor, pero sé que con Paulo eso no pasa, que él me quiere como yo lo quiero también. 

Aún así, sigo llorando a solas cuando el recuerdo del morocho viene a mi cabeza, es como si todavía afectara en la pequeña parte de mi corazón que todavía tiene guardado su nombre. 

Sin poder evitar que mis ganas de llorar me ganen, las lágrimas comienzan a brotar de mis ojos sin control, haciéndome acostar en la cama y hundir mi cabeza en la almohada. 

¿Cuándo los recuerdos del ojiazul me van a dejar en paz? Quiero ser feliz y con él en la mente no puedo. Me persigue imaginarme sus labios sobre los míos otra vez, y lo que más me dificulta es su mirada cuando me confesó que no me quería y solamente me dejó ir en su casa. 

Si tan solo él no hubiera venido a casa de Paulo aquella vez en Córdoba, yo estaría tan feliz de estar con el rubio, disfrutaríamos nuestras salidas y las noches que pasamos juntos. Pero no, el morocho Oliva tuvo que aparecer para marearme más de lo que ya estaba. 

Suspiré limpiando mis lágrimas con pereza, mientras que con la otra mano llamo a Seven, uno de mis mejores amigos y de las personas que más me apoyan. Lo odié por ocultarme la apuesta, pero después de un tiempo lo logré sobrellevar. 

Los soniditos de espera suenan, dejándome más tiempo para llorar, esperando que Joaquín me atienda la llamada. La primera no lo hizo, lo volví a llamar y al segundo tono me atendió, se escuchaba música de fondo, y supe que seguramente estuviera o en pedo, o drogado o simplemente en su estado normal. 

-¡Lolitrix!- En pedo. 

Rodé los ojos, con ganas de pegarle por ponerse en pedo cada fin de semana y también con ganas de pegarme por no poder disfrutar algo así. 

Las jodas acá están buenísimas, pero mi viejo fernet se extraña, y bueno, la música que pasan en estas jodas no son ni el cuarto de buenas que mi buen "bailalo como shaki". 

-Joa,  ¿qué haces en pedo tan temprano?- Pregunté inflando mis cachetes, para después soltar todo el aire contenido. 

-¿Temprano? Lola te volviste loca- Habló con arrastrando las palabras. -'Tamos todos, incluso está Valentín con la nueva novia

"Valentín con al nueva novia" 

Mi corazón duele, duele mucho. 

Sí, tiene derecho a rehacer su vida, pero duele incluso una vez mentalizado que ya no podemos volver a estar juntos. Me duele que él no sea quien me chape a mi, y que haya otra mina en las noches en las que él necesita que le den cariño. 

Valentín es un bebé, y por más que me duela el corazón, le deseo lo mejor que pueda ofrecerle ella, y que sea la correcta para él. 

-Ah- Dije sin más. 

La música desapareció y supe que mi mejor amigo se había ido a una habitación para hablar más claro, aunque por su estado, puede estar en una habitación con los gritos de los chicos atrás y la música al mango, pero aún así no podrá hablar normal. 

-Lola, vos sos más linda que esa mina- Habló. -Aunque sí, ella es buena y es divertida

Me dolió. 

-Valentín la mira casi como te miraba a vos, y yo sé que Paulo te hace mejor que él- Volvió a decir, y yo me perdí en mitad de la charla. -Con esto quiero decirte que tienen que olvidarse entre los dos, pasar página y ser amigos, pero no estar juntos, no se hacen bien

¿Está en pedo filosófico reflexivo o qué?

-Joaquín, Valentín me sigue enredando, me sigue provocando algo. Pero con Paulo también soy feliz, no sé que hacer- Confesé. 

-Hace lo que tu corazón te diga, pero no dejes que los sentimientos confundidos que tenes te lleven a decidir mal- Advirtió. 

Sé que él no me quiere con Valentín, que nos prefiere con una vida separada y se lleva bien con ambos. También tengo por sentado que él participó de la apuesta, y por esa razón me dice todo esto.

De alguna forma lo agradezco, porque me está ayudando a decidir que hacer con mis sentimientos. Cual es más fuerte, si el de Paulo o el de Valentín. 

El morocho me hizo daño, pero fue mi primera vez y me hizo sentir lo que nunca nadie me había hecho sentir antes. Y Paulo me hace feliz, con una simple palabra me hace sonreír, me demuestra que me quiere a cada segundo y lo agradezco, porque necesito que me cuiden como lo hace él.  

Es difícil decirme por uno, pero Valentín está empezando algo nuevo con alguien y yo también. Capaz tengo que aceptar todo esto, y ver a través de las acciones; Con valentín fui feliz, me hizo sentir bien pero fue todo en base de un engaño. Me dañó y yo sufrí por todas sus mierdas. En cambio, Paulo me re cuida, y está ahí cuando lo necesito. 

Me hace sentir segura y que nada me va a dañar, me salvó cuando estaba cayendo en drogas y depresión. Cuando me sentí insuficiente él me hizo saber que no era así. Me acompañó en cada una de mis sesiones del psicólogo, y no me juzgó una sola vez. 

Valentín jugó conmigo, me quiso demasiado pero no para el bien, me quiso para una sola cosa, y esa cosa era la estúpida apuesta que siempre pensó en ganar. 

No sé que pensar de él, lo amé, lo amo y seguramente lo amaré, pero como algo menos que como novio. No me va a seguir haciéndome sentir esto, o eso espero. 

Suspiré y agarré la campera, caminando hacia la puerta principal de la casa. 

Salí y el aire Estadounidense me sacudió, miré hacia ambos lados y comencé a caminar, sin rumbo pero tenía que pensar mejor. Decidirme de una vez, sin influenciarme en lo que piensan los demás, sino en las acciones que tienen ambos conmigo y lo que me hacen sentir. 



Storm ; WosWhere stories live. Discover now