parte treinta y uno

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Se quedaron en silencio un par de segundos, hasta que Kim llevó sus manos a los hombros de Park para alejarlo.

No quería aquello, no quería que lo usara a su antojo, de hecho le molestaba que se atreva a decirle que le gustaba aún cuando el día anterior había dicho que básicamente le importaba tres hectáreas de nada ese asunto.

— Yugyeom —dijo el mayor viendo cómo Kim caminaba rodeando el auto para subirse a éste—, Yugyeom, hey —lo tomó del antebrazo.

Kim suspiró, no quería sufrir, y sabía que luego de esas palabras y actos, Park decidiría que lo mejor es alejarse, incluso luego de confesar lo que sentía seguía pensando así.

— Yugyeom... —murmuró soltando levemente el agarre de la mano del menor.

— Sé lo que piensas, pero estás equivocado —dijo, y el más chico detuvo su andar al escuchar aquellas palabras, no volteó, sólo se quedó parado en mitad del camino, queriendo escuchar lo que le diría—, ayer... sé que nos escuchaste en la oficina, ví una sombra debajo de la puerta, y luego entraste, pero incluso antes de que entres sabía que eras tu —confesó tranquilo—, todo eso que dije... —pausó—, lo dije con la intención de herirte, no te voy a mentir, y también con la intención de grabarme en la cabeza que no puedo quererte de esta forma —suspiró—, pero anoche... hablé con Mark, y... me arrepiento de todo lo que dije, me arrepiento de haber buscado herirte para alejarte de mí, eso es muy cobarde —dijo como si estuviera enojado consigo mismo, y vaya que lo estaba.

— Ahora realmente sé y acepto que estoy... enamorado de ti, Yugyeom, quiero... que me disculpes por todo lo que dije ayer, n-no pienso así, yo... creo que el amor lo puede todo y eso de mi trabajo sólo eran excusas para ocultar mi miedo, quise ocultarlo incluso de mi mismo, pero ya no lo haré. Ahora sé que te quiero realmente, y no tengo miedo de hacerlo, no me asusta nada que tenga que ver contigo.

Kim tragó saliva, odiaba ser tan sensible a veces, pero, había podido no llorar durante largos juicios, durante largas palizas que le daban en la prisión, ¿cómo no podría aguantarse las lágrimas en un momento así? Claro que podría.

— Entiendo si estás enojado —afirmó soltando un suspiro y pasando su mano por su cabello, viendo la espalda de Kim que no volteaba aún— T-te llevaré a casa ahora —dijo, tragó saliva y caminó hacia el otro lado del auto. Subieron en silencio, Yugyeom sólo miraba por la ventanilla, llevaba el suéter en su regazo y jugueteaba con él entre sus dedos, Park de vez en cuando lo observaba y se maldecía mentalmente por haberle dicho aquellas cosas, tal vez no había sido el mejor momento para confesar sus sentimientos, tal vez ambos pasaban por un momento de inestabilidad y al ambos tener aquello en mente les afectaba el doble.

Detengámonos a pensar un poco en esto ¿Jinyoung había hecho lo correcto? Al decir lo que sentía de aquella manera... había sido algo extraño y, honestamente no lo había pensado mucho. Incluso sus palabras en la oficina seguían atormentando la cabeza de Kim, nunca volvería a estar tranquilo si tenía aquello tan grabado en la mente.

Realmente no podían estar juntos por más que quisieran.

El menor mordió su labio apenas, intentando pensar en otra cosa que no gire en torno a Jinyoung pero fallaba en sus intentos. No podía sacárselo de la cabeza, tampoco a sus palabras.

Jinyoung atendió un llamado, que Kim no escuchó el sonido porque iba hundido en sus pensamientos.

— ¿Bam? —habló sin despegar su vista de la calle.

Yugyeom se dedicó a intentar escuchar lo que el Tailandes le decía.

— Si, estamos- pausó cuando sintió la mano de Yugyeom tocar su hombro, volteó a verlo y vio que el menor negaba con su cabeza. Pidiéndole que no le diga a Bambam que su paseo había terminado. Jinyoung asintió apenas y continuó hablando con el menor y manejando—, estamos por ir a ver un espectáculo del parque. Te avisaré cuando estemos por ir a tu casa —dijo calmado, Yugyeom sonrió apenas y regresó a su posición en su asiento.

the truth; jingyeomDonde viven las historias. Descúbrelo ahora