Ah, vieja amiga, aquí estás otra vez. Iluso habría sido de haber pensado que te habías marchado para siempre. En el fondo siempre supe que sobre nuestro reencuentro sólo se podía preguntar, ¿cuándo?
Y qué quieres que te diga. Ha sido bonito mientras ha durado, no lo negaré. Y ahora, que poco a poco vas volviendo a mí, no puedo evitar sentir nostalgia de lo que, si no se ha ido ya del todo, poco le queda.
Tampoco pretendo engañar a nadie, sabía que este día iba a llegar. Y sin embargo no me hacía a la idea, absorto como estaba en tan preciosa ilusión.
Pero aquí estoy, una vez más, recibiéndote con los brazos abiertos. Por un lado, volver a lo conocido me tranquiliza. Mi zona de confort, conozco las normas, llevo años jugando a este juego, se me da bien.
Sigo sin poder quitarme de la cabeza la irrisoria ilusión de lo vivido esta temporada, pero como dicen, será cuestión de tiempo. El caso es que aquí estás, ¿cuánto te quedarás? Nadie lo sabe, aunque no apostaría por tu próxima marcha. Ya hemos visto que cada vez cuesta más decirte adiós.
Vale ya de rollos, que no es nuestra primera vez. Back in black, ¿eh?
Empecemos, anda. La tontería ha durado suficiente
ESTÁS LEYENDO
Sumidero
RandomDonde va lo que tiene que salir Donde se escribe aquello que se debió decir
