"Un huracán llamado Sung Ah"

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-O-oppa...- Irene se asomó después de haber golpeado la puerta.

Minho sintió que era, literalmente salvado por la campana.

Tragó nervioso, soltando el aire que retuvo después de escuchar la demanda de su ex, que volteó hacia la entrada con una mirada furiosa por haber sido interrumpidos.

-Mmm... perdón por la interrupción pero...- Irene tragó nerviosa e insegura, porque el pelirrojo no dejaba de mirarla como queriendo matarla- La Presidenta Park quiere verlo, señor.

-Es-está bien.

Respondió Minho poniéndose de pie despacio, disculpándose con la mirada primero, porque Taemin ahora lo estaba viendo molesto y luego asustado, como si se fuese a escapar.

-Tae, espérame un momento por favor.

-¡Volverás. ¿Cierto?!- se levantó rápido, colocándose delante de él.

-Claro...- respondió desviando la mirada hacia la pelirroja que ya estaba dentro, observando las reacciones de ambos- Irene se quedará contigo hasta que vuelva. O si prefieres, le diré a Jonghyun que entre también.

-¡No!- Taemin tomó el brazo del mayor, sorprendiéndolo con su respuesta- Él no sabe por qué estoy aquí.- soltó su brazo, bajando un poco la cabeza, avergonzado- En realidad nadie sabe por qué estoy aquí, hyung.

-Eso quiere decir que tú...

-Me escapé.

Minho abrió los ojos sorprendido por la confesión, dándose cuenta de la verdadera situación que tenía delante. Aun así, después de pensarlo un segundo, asintió mostrándole una pequeña sonrisa para tranquilizarlo.

-Está bien. Espérame aquí, ¿Sí?

El menor solo asintió, viendo cómo el mayor pasaba por su lado sin apartar los ojos de él, hasta que al llegar junto a Irene le pidió que le trajera una taza de leche descremada con mucha azúcar, porque a Taemin le gustaban las cosas dulces.

Algo que lo sorprendió una vez más, dándose cuenta de que en realidad Minhyuk sí lo conocía tanto como le había dicho anteriormente. Porque, solo las personas más cercanas a él, sabían lo mucho que le gustaban los dulces.

-¿Desea algo más?- preguntó Irene, sacándolo de sus pensamientos.

-No no...

Parpadeó un par de veces, enfocándose nuevamente en la entrada, pero su hyung ya no estaba, solo estaba la pelirroja sonriéndole con dulzura hasta que desapareció también.

...

Apenas el alto cruzó la puerta, Jong fue hasta él, inquieto por lo que había pasado dentro de esa oficina.

Minho le dijo lo que el menor le había pedido, sorprendiendo también al rubio.

-Acabo de hablar con Sung Hee ssi. Ella no podrá venir por él porque tienes asuntos muy importantes que resolver ahora mismo en la empresa.

-¿Y Chang Min ssi?

-En Japón. Regresará en una semana.

-¡Aigoo!- se cubrió la cara con ambas manos, estresado- ¿Qué voy hacer?

Jonghyun estaba igual de preocupado que el moreno, porque ambos sabían perfectamente que no sería nada fácil quitarle de la cabeza al menor, la idea de ir hasta aquel orfanato.

-¡Me reconocerán, Jong!... Yo no puedo ir ahí con Taemin, porque todos nos reconocerán al instante.

Minho se apoyó en la pared más próxima a él porque necesitaba apoyarse en algo, sino sentía que se desmayaría.

Olvídame (2min)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora