XX

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Jacob

Ya han pasado tres días desde que fui al hospital con Jennifer. Resulta que tengo una leve infección en el estómago.

Me miré al espejo. Mi apariencia ha mejorado bastante. Sentí unos brazos recorrer mi pecho. Sí, era Jennifer.

—Buen día, linda —le sonreí.

—Buenos días, sexy —Oh sí que lo era—. ¿Puedes hacerme un pequeño favor?

—¿Qué necesitas? —Di la vuelta para quedar frente a ella.

—¿Me puedes cubrir hoy? No me siento bien y. . . —la interrumpí con un tierno beso.

—Está bien, te voy a cubrir —le di otro beso—. Nos vemos luego.

—Bien. Te esperaré con una rica cena.

***

Estaba conduciendo cuando mi celular comenzó a sonar. Cogí la llamada sin necesidad de ver quién era y puse en voz alta para conducir mejor.

—Hola, hola —dije felizmente.

Oh pero miren quién está de buen humor. Como que te estás divirtiendo ¿eh? —dijo con voz burlona.

—Ya sabes, Daniel, las cosas están bien por aquí. Pero cuéntame de ti. ¿Qué hay de tu vida? —La verdad quería saber porque Daniel no me contestaba las llamada.

Ay amigo —pude escuchar que soltó un suspiro—. Tengo novia.

—Wow. Eso sí que no me lo esperaba, pero ¿quién es la desgraciada? —dije con tono burlón—. Tiene que ser una mujer con suficientes ovarios para soportarte.

Ja ja. Qué chistoso —dijo con sarcasmo—. Es Jannet Monroe —Jannet Monroe. . . Monroe. . . ¿MONROE?

—¿Jannet Monroe? ¿Tu novia es la hermana de Jennifer? —pregunté confundido.

Sí, amigo. No sé cómo pasó. Ella es tan sexy y una loca en la cama.

—Hey, hey, hey. No quiero detalles. Solo procura que sea duradero.

Lo mismo te digo a ti. Ahora Jennifer es tu novia.

—No es mi novia.

Pero sí es tu pareja. ¿O me dirás que no? —Daniel se rió.

—Llegué a la construcción, hermano, hablamos luego —dije ya estacionándome.

¿Y Jennifer? —preguntó y me imagino que tenía esa sonrisa fastidiante en su rostro.

—En casa, la estoy cubriendo —y fue ahí donde escuche una carcajada de Daniel. Colgué la llamada—. Maldito loco —murmuré entredientes y me bajé del auto.

Lo más aburrido es trabajar y no saber cómo está tu chica en casa. Oh cielos, solo me imagino a Jennifer con una lencería de color roja. Oh sí, eso me excita. ¿Ella estaría cansada para cuando llegue? Porque tengo unas ganas de tocarla y hacerla mía.

Oh, se me olvidó, ella ya es mía.

—Jacob, necesitamos más cemento de concreto para mañana —me dijo Jason.

—Haré el pedido ahora —respondí y saqué mi libreta para anotarlo.

—¿Y Jennifer?

—A ti no te importa cómo está.

—Ay Jacob, eres tan patético —lo miré y tenía una sonrisa estúpida en el rostro. Me paré frente a él.

—Ya me harté de tus insultos, arreglemos esto como hombres —dije quitándome mi chaqueta y luego mi corbata.

En Búsqueda Del Amor ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora