Jacob
Sentí los labios de Jennifer en mi pecho. Abrí los ojos y sonreí.
—Buen día —me dijo con cariño.
—Hola —dije con mi voz ronca—. ¿Qué hora es?
—Las once —Se acercó a mi rostro y me besó.
—¿Me han llamado?—Negó con la cabeza—. ¿A qué hora quieres que nos vayamos a casa?
—Después de hacer ejercicio —Se subió arriba de mí y yo reí.
***
Entramos a casa sin hacer ningún ruido. La verdad es que todo estaba muy tranquilo por decirlo así.
—Hijo, llegaste —vi a mi padre que tenía su mirada de amargado como siempre.
—Sí —tomé a Jennifer por la cintura—. Voy a mi habitación.
—No antes que hablemos.
Jennifer me sonrió y me dio un rápido beso en los labios.
—Tu habla con tu padre, yo subiré y hablaré con las chicas —me dijo y se alejó de mí.
—Bien —Se fue dejándome solo con mi padre—. ¿Qué es tan importante?
—No voy a permitir que estés con una mujer como Jennifer —dijo molesto—. ¿A caso no te da vergüenza? ¿Después de lo que le has hecho?
—¡Déjame en paz! Todo lo que hago te molesta, todo, estoy cansado de eso, yo quiero estar con Jennifer y si tú te metes te la verás conmigo —le apunté con mi dedo índice—. No te metas en mi vida.
***
Pasaron unos días más. Ya mi familia y la familia Monroe se habían ido. No quiero sonar egoísta ni nada de eso pero al fin se fueron.
Estaba en bóxer viendo televisión. Jennifer entró a la habitación con mi playera puesta, se puso a mi lado y me quitó el control remoto.
—Hey, lo estoy usando —dije quejándome.
—Ya viste suficiente, ahora me toca a mí —respondí mientras cambiaba los canales.
—No es justo —hice un puchero—. Dámelo —me subí arriba de ella.
—No, Jacob —Comenzó a reír cuando le besé el cuello—. Me haces cosquillas con tu barba.
—Te deseo tanto, preciosa —le acaricié el muslo y le quité mi playera solo dejándola en bragas.
—No seas así, Jacob —me besó—. Sé que soy sexy pero déjame descansar una noche —di un suspiro y me acosté en la cama.
—Aburrida, no sabes de lo que te pierdes —dije con orgullo.
—Sé lo que me pierdo pero en verdad esta noche no tengo ánimos —se volvió a poner la playera—. ¿No te cansas?
—Nunca me cansaré de ti —Se acurrucó en mi pecho. Yo hice casi lo imposible para tomar una sabana y ponerla arriba de nosotros dos sin molestarla.
—Qué bueno que jamás te canses de mí —respondió y sonreí.
Cerré los ojos, pero en ese mismo instante sonó un teléfono.
Jennifer
Rebusqué entre mi ropa hasta que lo encontré.
—La llamada es para mí —le avisé a Jacob y él sonrió. Contesté la llamada—. ¿Hola?
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En Búsqueda Del Amor ©
Storie d'amoreJacob Robertson, arquitecto estrella de la empresa más cotizada de arquitectos de Nueva York, es un hombre prácticamente perfecto, masculino y simpático. Pero también ambicioso y concentrado en su profesión. Lo tiene todo, desde autos lujosos hasta...
