Tardé poco en acostumbrarme a la luz del día y luego me zafé de los brazos de Lucas para desactivar la alarma antes de que esta sonara. Después de frotar mi rostro me senté en el borde de la cama mientras observaba a Lucas y pensaba en lo ocurrido de la noche pasada, me sentía inocente al no saber lo que vendría, no podría negar que después de mucho tiempo empezaba a sentir aquel sentimiento que había estado tratando de evadir. Lo vi estremecerse y quejarse por el dolor de cabeza.
Se corrió un poco y estiró su mano para acariciar suavemente mi espalda— ¿Te vas?
Asentí— Tengo clase en un rato.
Él tiró de mí hacia él— ¿No puedes faltar hoy? —negué— Quédate un poco más —dijo para luego rodear parte de mi cuerpo con sus brazos.
—Luc... no quiero llegar tarde. —él hizo un puchero y después me soltó— Me daré una ducha, tú deberías hacer lo mismo, aun no sé cómo permití que durmieras a mi lado así, apestas.
—Bien. —dijo mientras se ponía de pie— ¿Papá fue quien escogió el instituto de lenguas? —preguntó de repente a lo que yo asentí— Entonces ya se en donde es. ¿Podemos vernos después de tu clase?
—Yo llevaré el auto.
—Puedo llevarte y después recogerte, iríamos a almorzar.
—¿Hoy no tienes clase?
—Tengo una en la tarde.
—Bueno.
—¿Bueno?
—Acepto el ir a almorzar —él sonrió, se acercó a mí y delicadamente deposito un beso en mis labios.
Lucas salió de la habitación y rápidamente tomé una ducha para luego terminar de alistarme, todo esto con una gran sonrisa de niña enamorada, había sido solo un beso y yo ya estaba imaginaba una eternidad.
¿Qué había hecho ese hombre para desestabilizar mis emociones y hacer que me desenfocara del no querer tener pareja?
Cuando terminé de arreglarme tomé mi cartera y salí de la habitación en busca de Lucas, no se encontraba en su habitación, así que de seguro ya estaba en la primera planta de la casa, caminé por el pasillo y antes de girar hacia las escaleras escuche aquella voz irritante en la casa, me asome un poco tratando de no ser descubierta y confirmé que era ella.
—Samanta ahora no, sé que tenemos que hablar, pero ahora no —dijo Lucas tratando de sacarla de la casa, pero ella se negaba.
—Amor, pero sabes que no gusta tener relaciones cuando estás borracho. —mi cuerpo se tensó al escucharla e interpretar que él primero había ido a verla— Sé que estamos tratando de arreglar las cosas, si quieres podemos hacerlo ahora mismo —habló descaradamente, la rubia cerró la puerta con brusquedad, se acercó a Lucas, puso una de sus manos detrás del cuello del pelinegro para atraerlo hacia ella y besarlo, su otra mano la deslizó por su torso e intentó meterla dentro del pantalón, a todo esto Lucas ni siquiera intentó apartarla.
Él sentimiento de ira con una mezcla de decepción habían invadido todo mi cuerpo, nuevamente la pareja se encargaba de bajarme de un golpe de mi nube de ilusión.
Rápidamente bajé las escaleras— No olviden que este es un hogar familiar —dije entre una falsa risita mientras llamaba la atención de la pareja.
Lucas la aparto apenas me escuchó— Aly... esto... puedo —balbuceó y yo me acerqué a la puerta.
—Que tengan lindo día —dije para luego salir de la casa, sentía que si no me iba rápido del lugar me desmoronaría delante de ellos.
—¡Aly! —escuché la voz de Lucas quien se acercaba corriendo hasta mí, me tomó del brazo y me giró hacia él— Espera, hablaré con ella.
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La promesa de Aly
Teen FictionAlison Mendes se convertirá en la nueva niñera de los Rathbone con el propósito de poder ahorrar para sus estudios y así cumplir la promesa que le hizo a sus padres. En el tiempo que estará en New Haven se verá envuelta en amores, desamores, peleas...
