2- Distancia.

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Peter

Abracé fuerte a mi esposa y le di un beso en el cabello, no quería separarme de ellos, pero debía hacerlo. Cargué a Becca y Renata a Sheldon, nos dimos un abrazo familiar, el calor de ese abrazo sólo me daba más ganas de quedarme ahí, al lado de ellos, sólo quería que estuviéramos así de juntos. Luego de un par de minutos que se sintieron como simples segundos nos separamos y mi esposa y yo caminamos hacia la puerta con nuestros hijos en brazos.

—¿Me vas a extrañar? —le pregunté a Becca que tenía una de sus mejillas recostada en mi hombro.

—Sí, dino —empezó a decirme dino desde que renata me compró una pijama de dinosaurio. Mi hija me abrazó fuerte y me dio un beso en la mejilla.

—Quiero que me llames —le dije a Renata y negó.

—Tú llámame —se puso de puntillas y me dio un beso en los labios.

—Entonces yo te llamo —le di un beso en los labios—. Adiós Shel —le di un beso en la frente a mí pequeño hijo de quién sabía que me perdería muchas cosas.

Me dolía alejarme de mis dos hijos, pero por un lado con Becca podría hablar, en cambio con Sheldon no, él necesitaba que yo estuviera a su lado, que lo cargara que pasara tiempo con él y el no poder hacerlo me dolía mucho más.

—Los amo demasiado —un último abrazo, un último beso en los labios de mi esposa, al menos hasta en un buen tiempo.

Puse a Becca en el piso, tomé mis maletas y subí al taxi que me llevaría al aeropuerto. Mientras éste se alejaba vi a mí esposa y a mis hijos por el retrovisor, mientras el auto avanzaba por el camino su imagen se hacía más pequeña hasta desaparecer y mi dolor se hacía más grande y más presente entre más lejos estábamos de mi hogar.

—Peter —abrí los ojos y vi a Beatrice, quien podría decirse era como una asistente pues todo el tiempo me ayudaba a organizar mis horarios y todas esas cosas—. ¿Te parece bien la organización de tu agenda?

—Sí, me parece perfecto —realmente no había escuchado nada de lo que había dicho, pero confiaba en ella.

—Entonces nos vemos más tarde —asentí y me dejó solo en la galería que estaba cerrada.

Había pasado un mes desde que había salido de mi casa, extrañaba a mi esposa y a mis hijos, lo único que quería era pasar al menos un día con ellos, pero no sé podría hasta diciembre y a penas estábamos en octubre. A veces me daban ganas de mandar todo al diablo e irme a casa, pero por otro lado esa era una oportunidad única que había desaprovechado una vez, pues luego del accidente de Renata no volví, por suerte me dieron otra oportunidad y luego del nacimiento de Sheldon me dieron más tiempo para poder estar con él, por más que extrañara a mi familia no podía quedarles mal después de tanta oportunidades.

Te extraño, quiero volver.

Le escribí a mi esposa.

También te extraño, pero aún no puedes volver, tienes que hacer esto, es tu sueño.

Cerré los ojos un momento.

Mi sueño ahora es estar con ustedes.
Sólo quiero volver.
Me siento solo.

Sentía las lágrimas acumuladas en mis ojos ya.

Mi amor... pronto estaremos juntos, tranquilo, ya verás que el tiempo pasará rápido.
Y tú no estás solo, porque no importa la distancia, nosotros siempre estamos contigo.

Pequeños West II [West#2.5]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora