Capitulo Cuatro

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Lan WangJi nunca se había preguntado qué haría en cuanto al horario de sueño de Wei WuXian, sabía que no era de levantarse muy temprano y que siempre iba a acostarse muy tarde.

Ese no iba a ser un impedimento para él ahora, pero se lo pregunto por un buen rato durante la mañana mientras veía al Joven Maestro Wei aun dormido.


Wei WuXian despertó a su hora habitual pese a haber dormido mucho menos, miro la habitación y se dio cuenta que Lan WangJi estaba en la mesa del centro de la habitación leyendo un libro, ya estaba aseado y bien vestido, miro también la cama en la que había dormido y estaba como si nadie hubiera dormido ahí.

—Buenos días—le dijo Lan WangJi aun sin alejar la vista de su libro, Wei WuXian respondió con un resoplido y se cubrió con las mantas hasta la cabeza.

—Se hace tarde, debes levantarte.

—Puedes envolverme en una manta y echarme sobre manzanita, ¿sabes?—sugirió Wei WuXian antes de tomar aire y con pesadez empezar a levantarse. Esto era normal para él y en unos minutos estaría más despierto sin ningún problema.

Fue al cuarto del baño y después de lavarse la cara y haberse arreglado decentemente salió sonriente y atento.

En poco rato les llego el desayuno, Lan WangJi lo fue a pedir para más o menos la hora que estimaba Wei WuXian despertaría.

—Me pregunto que pasara hoy con el pobre señor de ayer, ¿crees que todo el pueblo lo repudie o crees que se dirijan a nosotros?

—Calla y termina tu comida. —le interrumpió Lan WangJi dando un sorbo a su taza de té.

—Y otra vez con eso, sabes que así menos voy a querer complacerte. — Wei WuXian se quejó pero aun así no taro en obedecer y comer sin interrupciones.

—Cuando termines necesitas meditar—fue lo siguiente que dijo Lan WangJi sorprendiendo al otro que estaba por terminar y se servía más té.

—Eh, pero sino hice casi nada ayer, eso no puede contar como algo peligroso para mi cuerpo.

—Necesitas recuperarte y estabilizar tu mente cada vez que la utilices.

Wei WuXian hizo un puchero sin que este se fijara en él. —Pudiste tocar para mí mientras dormía, no perderíamos tanto tiempo.

—Lo hice. —Wei WuXian levanto la vista de su plato para toparse la mirada de Lan WangJi de vuelta—Debes concentrarte para así no dañarte tan fácilmente.

—Lan Zhan, Lan Zhan, ¿por quién me tomas?—termino su taza de té en un trago y fue de vuelta su cama, no sin antes tomar la mano de Lan WangJi y apretarla con fuerza. —Gracias por ayudarme.

Se sentó en posición de loto y comenzó su meditación. No falto mucho para escuchar el Guqin de Lan WangJi, las notas que viajaban por toda la habitación sentía como hacían un efecto en él, como llamaban a la armonía y le hacían olvidar lo que le rodeaba.

La verdad es que la energía que había usado el día anterior no era nada a lo que debiera temerse, apenas y lo había sentido al pasar, por lo que si se había sorprendido de que Lan WangJi se hubiera tomado la molestia de tocar música purificadora para él.


Wei WuXian preparo a manzanita para irse de ahí, Lan WangJi le espero en el camino. Escucho a personas murmurar a su alrededor y a mirarlos muy seriamente. Debían salir de ese pueblo antes de que algo pasara.

—Muy bien, ya tengo todo lo necesario para hacerla avanzar—Wei WuXian había llenado varias bolsas de viaje con manzanas para el camino. La verdad es que alejarse de las sectas principales le había costado demasiado, pues había momentos en los que Manzanita se negaba a avanzar y él no tenía comida para convencerla.

WangXian - La Melodía Final de ChenqingDonde viven las historias. Descúbrelo ahora