¿Será que la historia del hilo rojo no es sólo un mito?
ADAPTACION NARUHINA
Una moderna historia de amor inspirada en Jane Eyre.
>La historia, imágenes y personajes no me pertenecen creditos a sus respectivos autores.
>Adaptación sin fines de lucro...
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KYUBI
Recorremos la pista y levantamos el vuelo. La presión me hace explotar los oídos. Lanzo un vistazo a Hinata y veo que está agarrada a los reposabrazos del asiento, con la cara más pálida según nos elevamos en altura.
-¿Estás bien? -pregunto con suavidad, frunciendo el ceño ante la pérdida de color de sus mejillas.
Ella tiembla de pies a cabeza, y noto que su garganta se mueve cuando traga.
-Odio volar, y también las tormentas. Además, estar sentada junto a la ventana me marea.
¡Joder! Si lo hubiera sabido, me habría cambiado con ella antes.
-Puedes ir en mi sitio cuando podamos quitarnos el cinturón.
Niega con la cabeza.
-No pasa nada, ya me he acostumbrado... Solo tengo frío.
Odio que tenga frío. Cuando alcanzamos la altitud de crucero y podemos soltarnos los cinturones de seguridad, le hago una seña a la azafata más cercana y le pido una manta.
Es Konan quien la trae, y se la entrego a Hinata.
-Gracias. -
Cuando la coge, nuestras manos se tocan un instante.
-A esa azafata le gustas -comenta ella, observando a Konan mientras se aleja. -No te ha quitado los ojos de encima desde que subiste a bordo.
-No es ella a la que quiero gustar -murmuro.
Soy bastante brusco y voy al grano, pero siempre digo lo que pienso. ¿Para qué perder el tiempo? Deseo a Hinata... La observo para evaluar su reacción.
-Ah.... -Se ruboriza mientras se entretiene tratando de conseguir que la manta le cubra las piernas y el torso.
Pero sé de inmediato que no va a conseguirlo: es demasiado corta.
-Espera, tengo una idea.
Me inclino para sacar mi cazadora de debajo del asiento de delante, y se la pongo sobre el pecho. Me inclino sobre ella para arroparla, enganchándosela en su hombro, mientras la cubro. Ella sonríe suavemente y me lo agradece, haciéndome sonrojar, lo que es muy extraño en mí. Me aclaro la garganta.
-Aunque tengo que advertirte... Esta es mi chupa favorita. No suelo dejársela a las chicas, así que eres bastante especial. No la babees si te duermes, ¿vale?