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¡Capítulo delicado!

A continuación se verán escenas que podrían afectar la estabilidad emocional de algunas personas.

Leer este tipo de contenido podría traer recuerdos fuertes, por lo que mi deber como escritora es proteger la salud de mis lectores.

Se recomienda discreción.






-Mierda-. Susurró molesto, garabateando fuertemente sobre el cuaderno, incontables letras sin sentido yacían plasmadas en el papel, buscando algún significado.

Yoongi suspiraba frustrado, sin poder escribir algo medianamente coherente que pudiese ser material de alguna próxima canción. Estaba bloqueado y no entendía por qué.

Pero ahí estaba, lanzando el lápiz hacia algún lugar de la habitación cuando la punta se quebró por la fuerza con la que escribía. Le dio una fuerte calada a su tal vez sexto cigarrillo en lo que llevaba de día, apretaba con sus dedos el puente de su nariz, intentando apaciguar el dolor punzante que le taladraba su cabeza.

Era martes por la tarde, brisas un poco fuertes entrando por la ventana, haciendolo estremecerse de vez en vez. Ese día no tenía nada que hacer, no tareas, no banda, no Hoseok, no Jimin. Estaba él y su soledad.

Como siempre había sido desde hacía un tiempo, últimamente no había tenido mucho espacio para él. Jimin parecía estar acaparando cada zona de su vida y lo estaba agobiando levemente, así que había estado los últimos días dándose su espacio.

Sin embargo, la soledad también lo estaba atormentando, pues era mortal quedarse solo junto a su cerebro, que maquinaba cualquier tipo de pensamientos por segundo, diciéndole cosas, sobre analizando las situaciones y su vida diaria, su pasado.

Todo.

Si a Yoongi no le gustaba hablar con los demás de sus problemas, muchísimo menos consigo mismo. Porque era peor.

Desde hacía cinco años escuchaba constantemente un ruido a la lejanía, asejemandose al sonido que emitía un televisor cuando este se quedaba sin señal. Siempre estaba con él a tonos muy bajos, aturdiendolo, lo cual lo hacía pensar a veces que estaba loco, pero realmente no le tomaba la atención suficiente.

Solo sabía que estaba ahí, y que el volumen se intensificaba cada vez que la ansiedad lo carcomida, cuando su respiración se hacía pesada y el aire no pasaba correctamente, cuando solía tener algún ataque de pánico, y demás situaciones. Cuando recordaba.

Y es que muchas cosas habían cambiado en su vida además del sonido recurrente en su cabeza, él sabía que estaba jodido, no como antes, pero su mejoría iba en decadencia.

Él lo sabía y no era tonto, podía notar las miradas de pena que sus amigos le daban en algunas ocasiones, cuando se sentía triste y tenía a un Hoseok a su lado, preparándole té como muestra de afecto, o cuando llegaba a los ensayos con imponentes ojeras en sus ojos de tanto llorar y sus amigos contaban chistes sin sentido para alegrarlo.

Y así era rutina, el triste y sus amigos intentando alegrarlo.

Y aunque últimamente su ánimo se veía notoriamente elevado, no se hacía ilusiones.

Suspiró molesto, moviendo con brusquedad la caja de lápices vacías, viendo como no había ni uno solo. Se levantó del suelo repleto de hojas y su guitarra a un lado y salió de su habitación frustrado. Hoseok guardaba las cosas de papelería en un lugar especifico del apartamento para mantener orden, por lo que no tenía ni un solo lapicero en sus manos.

GUITAR ; YOONMIN Donde viven las historias. Descúbrelo ahora