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Un ruido seco contra el suelo sonó entre medio ensayo, deteniendo los movimientos de la banda en el lugar. Unas baquetas rotas yacían en el suelo, y un suspiro por parte de todos acompañó al desespero del sonido en la música de Kogarashi.

-Necesitamos ensayar más-.

-¿Más? Ensayamos unas 30 veces a la semana, mis cuerdas vocales estarán jodidas para el evento final-. Jae soltó el micrófono con desgana, llevando sus manos a su cuello, exhausto.

Jungkook pasó sus manos por su rostro, observando con desgana al vocalista.

-Jae no seas así, necesitamos pulir detalles. Además, ese solo aún no te sale-.

-Mi tono de voz no llega a esa intensidad, chicos. Lo saben-.

-Al parecer Yoongi no-. Todos observaron a Yoongi, quién mantenía su mirada perdía en los asientos vacíos frente a ellos, un sonido solitario acompañaba el ambiente.

La mente del pálido se mantenía en un remolino, pues habían pasado varios días sin saber de Jimin y sus mensajes mantenían una molesta línea azul picandole en la ansiedad, indicando que el rubio ignoraba sus mensajes con desdén.

Desde los últimos sucesos Yoongi no paraba de pensar en Jimin, su mente se mantenía en solo pensar en él y en lo que habían hecho en las pocas veces que se vieron luego del beso.

Era obvio que a Yoongi le gustaba Jimin, incluso más que eso, y él sabía que sus sentimientos eran correspondidos por lo que molesto no estaba, sin embargo no sabía cómo actuar o qué hacer, pues su corazón se mantenía en un palpitar triste.

Claro, a pesar de los sucesos felices, Yoongi no dejaba de estar triste, aunque si en cantidades disminuidas, pero el sentimiento seguía ahí.

Y es que no podía ser feliz al cien por ciento en su vida cotidiana y en su nueva relación, cuando la imagen viva de SeokJin seguía penetrando su mundo.

¿Cómo podía seguir si veía a SeokJin en todos lados?

¿Cómo seguir si Jimin era una vivida imagen de quien consideraba el amor de su vida?

Sin embargo, a pesar de eso, a Yoongi le gustaba el rubio simplemente por ser Jimin. Sin comparaciones.

Pero el ver a Jin cuando veía a Jimin le era imposible, por lo que no sabía cómo sentirse respecto a la relación o próxima relación que pudiese tener con el rubio.

Estaba perdido.

Su humor generalmente no era el mejor, y ese día estaba rozando en lo molesto, fastidiando incluso al mismo Yoongi, quien además de sus pensamientos en remolino gracias al rubio, debía agregarle el hecho de que estaban a tan sólo semanas de uno de los eventos más importantes en la música amateur entre bandas de Seúl.

El peli negro se dispuso a observar a sus compañeros, quienes lo miraban con una pisca de furia y cansancio.

Eran días duros y llenos de ensayos.

-¿Mh? A mi no me culpen-.

-Tu escribiste la letra, la música y el ritmo, genio-. Namjoon rodó los ojos ante sus mismas palabras. todos sin darse cuenta de la pequeña discusión que se había formado.

Un jadeo salió de Yoongi, llevando su mano a su pecho herido.

-Hice todo el trabajo, de nada-.

-No seas idiota, tu solo-.

-¿Ustedes vienen acá a cantar o a pelear?-.

El grupo se paralizó la escuchar una voz ajena, volteando sus rostros inmediatamente de su discusión, observando al encargado del evento que se realizaría pocas semanas a la fecha.

GUITAR ; YOONMIN Donde viven las historias. Descúbrelo ahora