Nota de autor: Bueno este capitulo viene fuerte y medio larguito, espero les guste, no se olviden de votar y comentar, saluditos, les deje una canción que me gusta mucho y me ayudó mientras escribía.
Noah
Las palabras de Amanda aun resonaban en mi mente, realmente ella creía que no era buena, no podía estar más equivocada, era necia, testaruda, obstinada, pero todo eso solo hacía que me gustara más. Si quería estar con Marcus, la iba a dejar tranquila, pero estaba muy seguro que después de nuestro beso, se daría cuenta que ya no era lo mismo, el no podía causarle lo que yo, así como Amelia no me provocaba lo que ella. Cuando nos tocábamos era como cuando cae un rayo, destruye todo lo que toca y ya no hay retorno. Aun tenia la mejilla roja por su bofetada, ciertamente no la esperaba, creo que fue la única forma que tuvo de mostrarse fuerte, su manera de hacerme ver que no la domaba, que seguía siendo la misma Amanda grosera que conocí el primer día, lo que ella aun no entiende es que su personalidad me encanta, nunca fui alguien que se diera por vencido a la primera. Tenía que demostrarle que estaba errada, que si bien no soy un príncipe azul, soy el chico para ella, si me permitiera acercarme lo suficiente podría hacerla feliz, se lo merece y yo sería el chico más feliz de la tierra si ella me correspondiera. Esta malhumorada y perturbada chica que me vuelve impulsivo y me saca de mi zona de confort, esta enamorándome, de a poco, sin siquiera notarlo y pretendo hacer lo mismo. Enamorarla poco a poco, hasta que no pueda resistir mas, que no tenga que huir, que deje de temer y se entregue al amor que podemos tener.
Pase el resto de la tarde en casa estudiando, no podía concentrarme mucho, pero debía hacerlo, estábamos en época de exámenes y como venía de un cambio de escuela tenía que ponerme al corriente con todas las materias. Cuando estaba por anochecer recibí un mensaje de un compañero:
«Hey Noah, ésta noche hay fiesta en lo de Bruno, ¿vienes?»
Pensé por unos minutos, justo en esta semana, que es cuando más debíamos estudiar, hacían una fiesta, no era de salir, pero necesitaba despejarme, así que creí que sería una buena idea.
«Sí, voy, ¿pueden pasar por mí?»
«Claro amigo, no hay problema, a las 21 pasamos por ti, nos vemos.»
Deje el teléfono en la mesita de luz y comencé a rebuscar en mi armario, para ver que ropa debería ponerme, seguramente iría media escuela a la fiesta, tendría que ir presentable.
Tal como dijo Erick, a las 21 pasaron a buscarme, fuimos todo el camino charlando y riendo de cualquier cosa. Cuando llegamos a la casa de Bruno, la entrada estaba llena de autos, en la entrada hacia gente conversando y desde allí ya se oía la música que emanaba de dentro de la casa. Bajamos y nos dirigimos al interior, cuando llegamos al living nos encontramos a Bruno, que vino a saludarnos, llevaba una botella de vodka en la mano y unos vasos, nos ofreció a todos, yo lo rechace amablemente, no era de beber alcohol, mis amigos se rieron y burlaron, pero no hice caso, me puse a recorrer la casa. No conocía mucho al dueño, lo había visto un par de veces, era dos años mayor, ya iba a la Universidad, pero como los de mi clase eran amigos de hace años de él, a veces si nos juntábamos Bruno estaba, parecía buen tipo.
Cuando di vuelta para entrar a la cocina mi vista se desvió, una preciosa melena color azabache captó mi atención, era ella, estaba recostada contra la mesada de la mano de Marcus, riendo con él, la situación me puso de lo mas incomodo, lo peor es que no podía irme, Erick quedó en llevarme a casa al final de la fiesta, antes de que la parejita me notara, di marcha atrás y comencé a buscar a Bruno, cuando lo encontré, seguía sirviendo chupitos, le dije que había cambiado de opinión, sonrió ampliamente y me ofreció un vasito, pero la escena de recién me había puesto demasiado ansioso y molestó, por lo que le arrebate la botella y bebí de ella, di un largo trago, que al instante quemó mi garganta, Bruno se carcajeo y me sacó la botella diciéndome:
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Polos Opuestos
RomantikPolos magnéticos Los polos iguales se repelen y los polos distintos se atraen. No existen polos aislados y, por lo tanto, si un imán se rompe en dos partes, se forman dos nuevos imanes, cada uno con su polo norte y su polo sur, aunque la fuerza...
