Polos magnéticos
Los polos iguales se repelen y los polos distintos se atraen. No existen polos aislados y, por lo tanto, si un imán se rompe en dos partes, se forman dos nuevos imanes, cada uno con su polo norte y su polo sur, aunque la fuerza...
Nota de autor: Bueno, aquí vengo con un capitulo muuuy cargadito de emociones, espero les guste, no olviden votar y comentar, algunos capítulos los van a narrar ambos y otros como éste o el anterior, solo uno, saluditos.
Noah
Había pasado nuevamente mal la noche, al despertarme y tomar mi celular descubrí que tenía un mensaje de Amelia.
«Buenos días, ¿cómo te está yendo en la nueva ciudad?, te extraño.»
El corazón comenzó a latirme fuerte, me extrañaba, yo también a ella, aunque últimamente no la tenía tanto en mente. Luego de que la besé todo se había tornado raro entre nosotros, no pensé que volviese a hablarme así.
«Yo también te extraño, las cosas van bien, ¿cómo ha estado todo por allá?»
«Por aquí todo aburrido, más aún sin ti, ¿crees que ésta tarde podríamos vernos?»
La pregunta me tomó por sorpresa, pero me encantaba la idea, después de todo, era mi mejor amiga.
«Sí, claro, hoy luego de la escuela estoy libre, ¿dónde quieres que nos veamos?»
«Hoy salgo unas horas antes, si te parece bien, me envías la dirección y te paso a buscar por tu escuela, podemos ir a tomar un café.»
«Excelente, en un rato te paso la dirección en un texto, saludos.»
Al fin parecía que comenzaba a tomar el control sobre todos los aspectos de mi vida, todo estaba volviéndose normal.
Bajé a desayunar, mis padres habían salido ese día, tome tan solo un café y me dirigí a la escuela. Tenía un examen, pero no me encontraba nervioso, había estudiado bastante y estaba confiado de que me iría bien.
Llegue a la escuela y fui directo a la clase, tuve suerte, esta vez no había cruzado con nadie en los pasillos, solo un par de compañeros que comenzaron a hablarme sobre la prueba y decían no haber podido estudiar lo suficiente.
Pase todo el horario de clase deseando llegara la hora de irme, ansiaba ver a Amelia, poder hablar con ella y ponernos al día.
Unos minutos antes que sonara la campana que anunciaba el término de clase, recibí un texto de ella diciendo que ya estaba esperándome fuera. El profesor terminó el tema, la campana sonó, yo levanté todas mis cosas las metí en la mochila y comencé a recorrer el camino hacia la salida.
Al abrir la puerta, allí estaba ella, recostada contra su auto, cuando me vio, salió disparada en mi dirección y de un salto se abrazo a mi cuello, me costó un poco mantener el equilibrio pero lo logré, su muestra de afecto repentina casi me deja sin aliento. La bajé tras unos segundos, pero aun en el suelo no me soltó, era agradable estar así con ella, aunque tenía que recordar que la última vez todo termino en desastre.
Nos separamos y vi que tenía los ojos humedecidos.
— ¿Amelia, está todo bien? ¿Sucede algo?—ella me observo detenidamente hasta que logró hablar.
—En realidad, si sucede, pasa que soy una idiota.
— ¿Por qué dices eso? No te entiendo.
—Es que la última vez que nos vimos, tú me besaste y yo reaccioné mal, me dio miedo, he estado pensando desde entonces, no quiero ser simplemente tu amiga, el beso me gustó, tú me gustas Noah, entiendo si no quieres saber nada, o si simplemente quieres olvidar que esto sucedió pero necesitaba decírtelo y debía ser en persona. —Quedé estático en el lugar, no sabía que decir o cómo reaccionar.
—Por favor Noah di algo. —buscaba en mi cerebro que decir o que hacer.
Entonces la vi, parada a unos metros de distancia de nosotros, estaba parada conversando con Pía, pero sabía que podía vernos.
Y como si alguien me empujara, me acerqué a Amelia y la besé. Ella no se sorprendió del todo con mi acción, me devolvió el beso, incluso era un muy buen beso, pero no lo sentía igual que la primera vez y no lograba dejar de pensar si Amanda nos estaba viendo y que sentiría al respecto. Estaba mal lo que estaba haciendo, usando a mi mejor amiga para darle celos a una chica que apenas conocía pero que me estaba enloqueciendo, cuando caí en cuenta, rompí bruscamente el beso.
—Perdóname Amelia, esto está mal, no es que no sienta nada por ti, en realidad he estado enamorado de ti durante años, pero jamás me anime a confesarte nada por temor a que me rechazaras y nuestra amistad se dañara, el día de la mudanza tenía muchas cosas en mente y las emociones alteradas, cuando tú me abrazaste todo se mezclo aun mas, sabiendo que ahora no iba a verte seguido decidí impulsivamente besarte, pero quizá lo mejor es que seamos solo amigos, ahora yo vivo aquí y aunque quisiéramos tener una relación, a distancia sería difícil. ¿Me entiendes, no?—Amelia me observaba, sus ojos estaban aun mas húmedos que antes, parecía que iba a llorar de un momento a otro, entonces la abrace y le susurre al oído —te quiero, siempre lo haré, pero no es el mejor momento para que comencemos algo.
Realmente la quería, muchísimo, pero comenzar algo con ella ahora, si bien aun sentía algo, sería un enorme error, estábamos a distancia, pero por sobre todas las cosas yo no podía dejar de pensar en alguien más y jamás me perdonaría dañar a mi mejor amiga por estar con ella mientras me enamoro de alguien más. A fin de cuentas, no iba a seguir mintiéndome, me estaba enamorando de Amanda, aunque ella no fuese capaz de notarlo.
—Está bien Noah, lo comprendo. Yo también te quiero, será mejor que me vaya, luego te llamo, ¿de acuerdo?— me dio un beso en la mejilla, se dio media vuelta y subió a su auto.
Quedé allí observando como el auto se alejaba, hasta que una voz me sacó de mi ensimismamiento.
—Hola, ¿se fue ya tu novia?, fue una visita corta, ¿no?
Era Amanda y lucia...acaso estaba, ¿molesta?
—Sí, fue una visita corta y es mi mejor amiga. —ella enarcó una ceja y me miró con un gesto extraño.
—Sí, claro, tu amiga, no sabía que los amigos se besaran, menos aun de esa forma.
—Así fuese mi novia, a ti que te importa, ¿acaso no estás saliendo con Marcus?, o ¿es que estas celosa Amanda?—sonreí ampliamente al decir lo último, ella iba a enfurecerse lo sabía, pero es que, no tenía ningún sentido que ahora me hablara y menos para hacerme este tipo de cuestionamientos.
— ¿Te volviste loco? ¿Celosa yo? ¿Y de ti?, ¿acaso te golpeaste la cabeza? Y para tu información, sí, estoy saliendo con Marcus. Eres un idiota, ni siquiera se para que te hablé.— se giró para marcharse, pero no la iba a dejar librarse tan fácilmente, me volvía completamente loco, estaba a punto de cometer un error que me traería varios problemas, lo sabía, pero aun así, debía sacarme la duda de si sentía lo mismo que yo.
La tomé por el brazo, la voltee y cuando estuvo frente a mí, la tome por la cintura y la besé.
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