Polos magnéticos
Los polos iguales se repelen y los polos distintos se atraen. No existen polos aislados y, por lo tanto, si un imán se rompe en dos partes, se forman dos nuevos imanes, cada uno con su polo norte y su polo sur, aunque la fuerza...
Nota de autor: Bueno buenas noches, este capítulo quedó medio corto pero porque solo se trata de Amanda, espero les guste! dejen comentarios y votos así se que estuvieron, saluditos!
Amanda
Me levanté al día siguiente para ir a la escuela, aun resonaban en mi mente las palabras con enojo de Noah. Estaba aprontando mis cosas cuando mi teléfono sonó, era un texto, de Marcus.
«Buenos días preciosa, espero hayas dormido bien, ya tengo ganas de verte»
«Buenos días Marcus, si dormí muy bien, mentí ¿y tú?»
«Dormí bien, no dejo de pensar en ti y tus besos, ¿qué te parece si te paso a buscar a la salida de la escuela y vamos al muelle un rato?»
Dudé por un momento antes de responder. Me imagine a Pía rezongándome si decía que no y dándome su típico sermón de que debía ser una adolescente y disfrutar, entonces contesté.
«Me agrada la idea, acepto.»
«Genial, nos vemos al mediodía entonces, un beso preciosa.»
Terminé de aprontar mi mochila, conecté mis auriculares y salí tranquilamente caminando para ir a clases.
No sabía que iba a ocurrir cuando me cruzara con Noah, como iba a actuar, si era cierto que había sido una perra con él, la tarde anterior, pero siempre fui así, no era fácil cambiar, tampoco sabía si estaba dispuesta a hacerlo, no pensaba disculparme por ser simplemente yo, con Marcus no reaccionaba de esa forma, no entendía bien aun el porqué, lo estaba dejando acercarse más que a cualquier otra persona antes, estaba corriendo un gran riesgo de salir herida, pero por alguna razón me estaba dejando llevar por el momento, cuando salimos del restaurante y me preguntó si podía besarme, me tomó por sorpresa, pero creo que le dije que sí porque la estaba pasando bien y había tenido la delicadeza de preguntar, el primer beso que nos dimos ese día fue cato, puro y tierno, ya el segundo cuando me dejo en casa desbordaba emociones, las cuales ni sabía que tenía.
Cuando me dirigía a mi salón, giré en el pasillo y allí estaba él, el único contacto que habíamos tenido era simplemente cuando estrechamos las manos en un saludo, sin embargo ese contacto me había dado un cortocircuito al sistema nervioso, ¿Qué sentiría entonces si esos gruesos y rosados labios me besaran?, Pero en que estaba pensando, me encontraba viendo a un chico, besándome con él y ahora pensando en besar a otro, oh por Dios, ni yo me reconocía.
Creí que iba a saludarme efusivamente, como cada que nos cruzábamos, pero en cambio, aceleró la marcha y paso por mi lado como si fuésemos dos desconocidos, ¿en el fondo, es lo que éramos, no? No debería haberme molestado, pero su indiferencia increíblemente me desarmó, aunque no pensaba demostrarlo, no iba a dejar que supiera que me afectaba.
Yo era Amanda, la chica fuerte, la que no demostraba emociones a cualquiera, la rara, la grosera y sincera. Y así seguiría siendo.
Cuando termino la hora de clase, volé por los pasillos, le había enviado un texto a Pía avisándole que me iba con Marcus, ella estaba tan contenta que no le importo irse sola a casa. Salí y allí estaba él, esperándome recostado en su auto, avancé tranquila, cuando estuve lo suficientemente cerca él me tomó de la cintura, me atrajo a sus brazos, me envolvió en un abrazo y me besó. Era un remolino de emociones y Noah tenía la culpa, pero en ese momento, decidí olvidar todo y perderme en ese beso.
Al cabo de unos segundos, nos separamos, me abrió la puerta del coche y subí, luego tomo su lugar al volante y arrancamos. Miré hacia la escuela y la postal visual que obtuve fue un Noah parado con las manos en los bolsillos y una extraña mueca que observaba como nos íbamos.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Fuimos todo el camino hablando de todo un poco, teníamos muchos gustos en común, nos encantaba el mismo tipo de música, le gustaba leer, cosa poco común en los chicos de mi edad, bueno Marcus en realidad me llevaba un año, estaba el primero de Universidad, de allí se conocían con Jasón. Cuando llegamos al muelle, Marcus bajo del auto y se apresuro para abrirme la puerta antes de que yo lo hiciera, aparentemente era todo un caballero, cuando bajé, tomó mi mano y yo la aparté en un acto reflejo. Él quedó un poco descolocado por lo que tuve que explicarme.
—Disculpa, no quería reaccionar así, soy un poco especial, a veces puedo ser reacia al contacto, no es algo contigo.
—Está todo bien, no me debes explicar, quizás voy muy deprisa, es que realmente me gustas y no quiero presionarte, pero me encantaría que esto no sea tan solo algo ocasional, sino algo serio.
Yo también lo había pensado, solo que no esperaba que él pretendiera lo mismo, mucho menos aún que lo propusiera.
—No me presionas, a mí también me gustaría que no fuera algo casual, solo te pido que vayamos con calma, ¿te parece?, todo esto es nuevo para mí.
—Claro, no tenemos apuro, entonces podemos decir que vamos en serio, ¿ya puedo contar que estoy saliendo con una preciosa chica?—preguntó con una gran sonrisa en el rostro.
—Mmm a ver, déjame pensarlo— le dije sonriendo— sí, si puedes.
—Genial, entonces ahora voy a proceder a besar a mi chica, ¿sí es que a ella le parece?, tengo otra idea, ¿Qué tal si los días que salgo temprano de la Uni te paso a buscar a la escuela para pasar la tarde juntos?
—Mi respuesta es sí a ambas preguntas. — ni bien lo dije, tomó mi rostro y me dio un beso.
Pasamos parte de la tarde en el muelle, hasta que empezó a oscurecer y me llevó a casa.
Había sido un gran día, parecía que al fin había encontrado a la persona ideal, aquella con la que toda chica sueña, hasta la niña más dañada. O lo que parecía ser el principio de un cuento de hadas, ¿podría tan solo ser una fantasía que terminaría por convertirse en una gran pesadilla?