CAPITULO 21: VISITAS INESPERADAS

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Amanda

Como si no tuviese suficiente drama en mi vida, las cosas la semana próxima empeoraron la situación.

Era un martes como cualquier otro, hasta que el timbre sonó, mi madre se asomó a abrir, en cuestión de segundos gritó mi nombre diciendo que me buscaban, no podía imaginar quién podía ser. Salí a la entrada y me encontré con una chica parada en el umbral de la puerta.

—Hola, disculpa, ¿acaso te conozco? —pregunté confundida.

—Hola, ¿eres Amanda?, esto te va a sonar un poco extraño, pero de hecho, soy tu hermana. Olivia Jones. — ¿Qué rayos acaba de decir?

Mi madre, que se había quedado cerca, ni bien la escuchó reapareció en escena.

— ¿Eres hija de Ethan Jones? —el rostro de mi madre estaba pálido, la chica sin embargo, no parecía demasiado afectada.

—Sí, lo soy. Mi padre de hecho, falleció y su última voluntad fue que encontrara a mi hermana. —lo dijo como si acabara de decir lo más normal del mundo, mientras que yo estaba intentando procesar sus palabras.

—Quizá lo mejor es que pases y conversemos tomando un té. —intervino mi madre al notar que yo aún no tenía respuesta.

Pasamos a la sala y nos sentamos en los sillones enfrentadas, mientras que mi madre fue a la cocina y nos preparó un té a las tres.

La situación era realmente incómoda, jamás había conocido a mi padre, pero ahora me enteraba que estaba muerto y el mismo día también descubría el hecho de que tengo una hermana, que a juzgar por su apariencia física, sería apenas uno o dos años menor que yo.

—Sé que esto debe ser demasiado loco para ti, acabas de enterarte que nuestro padre ha muerto y que soy tu hermana. —Comenzó a decir, luego prosiguió— Tengo dieciséis años, me entere hace dos de tu existencia, quería buscarte, pero mi madre no me lo permitió, únicamente pude hacerlo ahora porque ella decidió respetar su última voluntad.

—Jamás supe de él, ¿por qué me interesaría saber que ha muerto? He pasado mis dieciocho años sin él y sin ti, creo que puedo seguir viviendo de la misma manera. —dije fríamente.

Mi madre que acababa de entrar en la habitación carraspeó llamando mi atención, sabía que estaba siendo grosera, pero realmente no me importaba, decía lo que sentía, no me gustaba callarme o fingir, prefería ser brutalmente honesta.

—Discúlpala Olivia, pero tienes que entenderla, son demasiadas emociones y novedades en un día, tal vez es mejor que procese la información y hablen en unos días. —dijo mi madre intentando calmar las aguas, aunque ella entendía bien porque mi reacción.

De haber tenido un padre presente, no habría vivido todo lo que me sucedió en mi infancia.

—Lo entiendo perfectamente Ruth. —mi madre y yo la observamos atónitas, sabia su nombre y el mío. — mi padre me habló de usted algunas veces. Será mejor que me vaya, cuando estés lista para hablar conmigo llámame. —dijo y me tendió un papel con un numero escrito, mi madre al ver que no pensaba tomarlo, lo recibió en mi lugar.

Luego que se marchara, mi madre vino y me abrazó, no se lo pedí, pero ella me conocía, era consciente que lo necesitaba.

El abrazo duró unos cuantos minutos, cuando mi madre fue a la cocina para ponerse a cocinar decidí subir a mi habitación, necesitaba desahogarme, lo mejor era escribir, hasta que sacara todo lo que tenía dentro. También me pareció buena idea escribirle a Pía y contarle. Me arrepentí cuando su respuesta llegó.

«En cinco minutos estoy en tu casa»

Al cabo de unos diez minutos aproximadamente sonó el timbre, bajé corriendo las escaleras, creyendo que era Pía, pero, otra sorpresa. Era Marcus.

—Hola Amanda, lamento presentarme de ésta manera, pero no has respondido ninguno de mis mensajes o llamadas, necesitó hablar contigo, disculparme, fui un imbécil la noche que me dejaste, soy consciente de ello, entiendo que no estés enamorada de mí, pero aún creo que deberíamos intentarlo. —dijo sorpresivamente rápido. Me sorprendió que no se quedara sin aire.

—Marcus, no es un buen día o momento para esto, te disculpo, sé que te lastimé, no entiendo porque aún después de eso quieres seguir conmigo, pero realmente ahora debes irte.

Detrás de él, apareció la camioneta de Jasón y bajó Pía, la que corrió hacía la puerta con cara de susto.

— ¿Qué haces aquí Marcus? Deberías irte —dijo ella a modo de protección.

—Está bien me iré, pero prométeme que hablaremos. —dijo él en tono de suplica.

Le di un asentimiento de cabeza, entonces dio media vuelta y comenzó su marcha, Jasón seguía allí estacionado, no se marchó hasta que Pía le hizo un gesto de que todo estaba bien.

Entramos a casa, nos pasamos casi toda la noche hablando, era mi mejor amiga, por lo que me conocía demasiado, sabia como hacerme reír, o que olvidara por un rato los problemas.

Cuando llegó la mañana mi madre se asomó al cuarto.

—En unos minutos tendré listo el desayuno, Amanda si no quieres ir hoy a la escuela puedes quedarte en casa, Pía, no tengo problemas con que estés aquí, pero sólo si tus padres lo saben y no tienen inconveniente de que no asistas a clases.

—Ya les envié un texto cuando desperté y me dijeron que no pasa nada. —dijo Pía enseñándole el celular a mi madre.

—Bueno, entonces pueden faltar ambas, cámbiense y bajen a desayunar.

—Lo haremos, gracias Mamá.

Noah

Los días posteriores a lo sucedido con Amanda, me ignoró completamente, a veces la veía en los pasillos o cuando salía de clases, casi siempre se iba con Pía y su novio.

Quería hablarle, pero realmente no sabía si era la mejor de las ideas.

Cuando llegó el miércoles próximo y ni ella ni Pía asistieron a la escuela, comencé a ponerme nervioso, presentía que estaba sucediendo algo, por lo que decidí enviarle un mensaje, aunque no tenía esperanzas de que respondiera.

«Hola Amanda, ¿todo bien? No viniste a la escuela, ¿estás enferma?»

Habrían pasado unos cinco minutos cuando llegó su respuesta.

«Estoy bien, un tema familiar, nada grave, gracias por preguntar.»

Era una respuesta corta y fría, pero viniendo de Amanda era bastante.

«Ah bueno, me quedo tranquilo, te dejo entonces, ojalá se resuelva, un beso. PD: Te he echado de menos.»

Sabía que estaba cometiendo un error, que seguramente eso la alejaría aún más, pero era honesto, estaba extrañándola y esperaba que ella sintiera lo mismo aunque no me lo admitiera.

Debía hacerme a la idea de que lo nuestro era algo bastante imposible, Marcus estaba en el medio y como si eso fuese poco, éramos totalmente diferentes, dos polos opuestos.

*Les dejo este tema que me parece más que ideal, espero les haya gustado el capitulo, no olviden votar y comentar*

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