CAPITULO 23: CONFESIONES

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Nota de autor: Como les había dicho anteriormente, algunos capítulos van a narrar ambos, en otros no, éste le toca a Noah. Espero les guste, si es así, no olviden comentar y votar.

Noah

Cuando decidí ir a ver a Amanda no pensé ni por un segundo la cantidad de eventos y situaciones que iban a desencadenarse.

Estábamos en su habitación, ella se había recostado sobre mí, comencé a acariciarle el cabello, luego mi mano comenzó a vagar por su rostro, su frente, sus mejillas, hasta que llegué a sus labios, los rocé con la yema de mis dedos, entonces fue como si la chispa que siempre había estado serpenteando entre nosotros se encendiera.

Sus ojos fueron a mis labios, me tomó por el cuello y me besó.

No fue un beso casto, sencillo, era un beso hambriento, cargado de pasión, de lujuria, de emociones. Teníamos una conexión innegable, e iba mucho más allá de algo físico.

Ya habíamos comenzado algo así, pero ella lo había cortado antes de que todo se nos fuera de las manos. Tenía la impresión de que hoy, ninguno de los dos iba a poder contenerse.

No dejábamos de besarnos, me fascinaba el torbellino de emociones que me estaba generando, pero no quería sentir que abusaba de su vulnerabilidad. Por lo que corté el beso para hablarle.

—Amy, no niego que me encantan tus besos, pero estás vulnerable, no quiero aprovecharme, o sentir que sólo te acercas así a mí por el momento en que estas. Realmente me gustas, quiero algo contigo, no de una noche, va mucho más allá. ¿Me entiendes? —ella estaba sonrojada, aun respiraba alterada por nuestro momento.

—Si Noah, lo entiendo, a mí también me gustas, no sé bien aún porque, pero me alteras, de la misma forma que me calmas. Sinceramente, la vez anterior corté todo, porque tenía miedo. —Hizo una pausa, como si tomara aire y necesitara pensar bien que iba a decir a continuación—Antes de que te hagas ideas, no soy virgen, no es eso, no es que necesito un tiempo, por el contrario, por lo general cada vez que tuve sexo con algún chico, fue porque ya me había aburrido, entonces le daba eso para que me dejara en paz. Contigo, todo es distinto, es nuevo, no sé cómo sentirme o actuar, también en el medio está Marcus. Son demasiadas cosas, me asusta. Temo que si pasamos a otro nivel o bien pierda el interés y te lastime, o sienta aún mucho mas. —luego de terminar de decirlo suspiro aliviada.

Era información importante que procesar, realmente nunca creí que ella fuese virgen, tampoco me importaba, no creía que eso la hiciera valer ni más ni menos. Aunque me asustaba un poco el que tuviese experiencia, ya que yo no, yo sí era virgen. Su confesión, de poder aburrirse de mí luego de que tuviésemos relaciones tampoco era algo para tomar a la ligera. Medité por unos segundos, hasta que decidí que lo mejor era ser sincero, como ella lo había sido y luego ver que sucedía. Ella se había impacientado y ya estaba en modo pelea.

—Claro, ¿no piensas decir nada, no? Esperabas que fuera la niña angelical y virginal, que tú fueses el primero y todas esas cosas, ¿no es así? —dijo muy enojada señalándome, entonces me reí fuerte.

—Qué raro tu queriendo pelear, no, no es nada de eso, sino todo lo contrario. —entonces me miró confundida, no lo entendía aún. —Yo soy virgen Amanda, no me interesa que tú no lo seas, no me importa no ser tu primero, pero sí que sea importante, no quiero que te aburras de mí. Para mí sí va a ser importante y no únicamente porque seas la primera, sino porque eres tú. —me miraba atónita.

Entonces de la nada se abalanzó hacía mí, plantó un beso en mis labios y luego me dijo:

—Eres perfecto Noah Miller, ¿Quieres quedarte a dormir conmigo ésta noche?— cuando notó mi cara de asombro y algo de miedo aclaró —Sólo dormir. No es que no quiera otra cosa, sí que revolucionas mis hormonas, pero no será esta noche. ¿Qué dices?

—Yo encantado, debo avisar en casa, pero, ¿Tu madre no tendrá problemas? — ella me sonrió, abrió la puerta de su cuarto y luego gritó.

—Ma, ¿Noah puede quedarse esta noche? —se la notaba feliz, mi corazón se iba a salir de mi pecho.

—Si avisa en su casa y sus padres no tienen inconvenientes, sí. —Dijo su madre al cabo de unos minutos. —En un rato les subo la cena, pórtense bien. —nosotros reímos.

Pasamos la noche juntos, abrazados, de a ratos nos besábamos, nos mirábamos, hasta que finalmente nos dormimos. Fue una noche única. A la mañana siguiente, bajamos a desayunar cuando su madre nos llamó, luego nos despedimos y me fui a casa.

Cuando crucé la puerta, la felicidad que tenía desapareció, me encontré a mi madre en la cocina llorando. Corrí hacía ella asustado, la abracé, cuando logró calmarse me contó que sucedía, mi padre la estaba engañando, ella ya lo sospechaba, pero eso no era lo peor, planeaba encararlo, pero al llegar a casa de hacer compras se encontró con que sus cosas ya no estaban. Le había dejado una nota:

«Lo lamento mucho querida, hemos tenido buenos años juntos, pero me he enamorado de alguien más, créeme no estaba en mis planes, tampoco quería dañarte, me has dado una maravillosa vida juntos y a Noah, espero puedas ser feliz, te mereces un hombre mucho mejor de lo que yo fui y seré, con Noah hablaré ni bien me instale, por lo económico no te preocupes, tu cuenta tiene suficiente dinero y te enviaré todos los meses para los gastos de ambos. Espero algún día me perdones.»

Luego de veinte años de matrimonio, el cobarde se había largado con otra, sin dar la cara, dejando una maldita nota. Mi vida perfecta, llena de control se había ido por el caño.

Acababa de tener la mejor noche y el peor día de mi vida, todo en 24 horas. Demasiadas emociones en tan poco tiempo.

 Demasiadas emociones en tan poco tiempo

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