Nota de autor: Bueno aquí les dejo este capitulo que quedo bastante larguito y me gustó mucho, espero a ustedes también!! No olviden votar y comentar así se que estuvieron por acá.
Amanda
El día de la cita llegó, no estaba especialmente entusiasmada, no me agradaba la idea de las famosas "citas a ciegas", pero luego de no poder asistir al cine esa tarde y que Pía no dejara de insistir tuve que aceptar. Y hablando de mi amiga, estaba por llegar en cualquier momento ya que quería prestarme ropa y ayudarme a maquillarme, peinarme y todas esas cosas que las chicas hacían antes de salir. Ella si estaba como loca con la idea de que saliera, no había dejado de hablarme de ello y volverme loca. Pasaron unos minutos y escuché el timbre, estaba bajando a abrir, pero mi madre se me adelantó, estaba sorprendida con el hecho de que saliera con un chico, aunque yo no le di muchos detalles o explicaciones, igualmente se había enterado. Mi amiga entró por la puerta como el terremoto andante que era y con dos bolsos enormes que seguramente tenían mucha ropa, maquillaje y quien sabe que mas, no sé cómo podía con ellos, se notaba que pesaban.
—Bueno he llegado, no hay mucho tiempo así que, ayúdame con una de las bolsas y subamos a tu cuarto para poder convertirte en un señorita.
Rodé los ojos ante su tonta elección de palabras. Lo que menos quería era parecer una de esas chicas superficiales de revista, siempre creí que si alguien se enamoraba de ti debía ser por tu personalidad y no por tu físico, tu elección de ropa o la cantidad de maquillaje que lleves.
—No quiero que me conviertas en nadie—declaré mirándola con fingido enojo—yo soy yo y no pienso modificar nada de mi por nadie, menos aun por un chico.
Ella ni se molestó en responderme, me dio uno de sus bolsos y subió. Fui tras ella.
Al llegar a la habitación comenzó a sacar todo, había perdido la cabeza si creía que usaría algo de toda esa ropa tan demostrativa, no era en absoluto mi estilo.
Comenzamos con lo que ella llamo una "intervención de belleza", me probé algunos vestidos, demasiado cortos, por lo que rechace la mayoría, lo único que pudo convencerme lo suficiente fue una falda negra no muy corta, casi llegaba a las rodillas y una blusa color morado con un escote que no dejaba mucho a la imaginación pero aun así me agrado como me quedaba. Pía no dejo de insistir en que usara tacones, me negué rotundamente, ella lo sabía, porque escondidas al final de todo lo que había traído consigo habían un par de sandalias negras de taco corrido, me las puse, me quedaban algo justas pero no como para no soportarlas.
Luego que la ropa estaba elegida, se dispuso a maquillarme, los labios de morado en juego con la blusa, delineador y rímel negro y algo de rubor. Aun no me dejaba mirarme en el espejo, estuvo considerando que hacer con mi pelo, hasta que decidió que lo mejor era dejarlo lacio arriba y darle forma en ondas en las puntas. Cuando finalmente estuve frente al espejo, no reconocía lo que el reflejo me devolvía, esa no podía ser yo. Nunca he sido de las chicas que su apariencia física les importa, normalmente solo me visto cómodamente y con suerte y si estoy de humor me peino, pero esto era realmente impresionante, me veía demasiado bien.
En media hora debía estar en el lugar de encuentro, bueno podía decirse que ahora si estaba comenzando a estar nerviosa. Jasón y Pía iban a llevarme, ya que yo no tenía auto, se habían ofrecido, bueno, eso decía ella, yo estaba convencida que lo estaba obligando porque quería asegurarse de que fuera y en lo posible quedarse cerca por si se me daba por salir huyendo.
Jasón estacionó fuera de casa y nos esperó, no pudo ocultar la sorpresa al verme, tampoco el quedarse callado.
—Wow ¿quién eres tú y dónde está Amanda? — No pude evitar reírme, realmente no parecía yo—estás muy bella.
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Polos Opuestos
Storie d'amorePolos magnéticos Los polos iguales se repelen y los polos distintos se atraen. No existen polos aislados y, por lo tanto, si un imán se rompe en dos partes, se forman dos nuevos imanes, cada uno con su polo norte y su polo sur, aunque la fuerza...
