Amanda
Sin lugar a dudas la noche anterior era para recordar. Había dormido con Noah, sin sexo de por medio, pero había sido la noche más hermosa de mi vida. No tuve pesadillas, dormí totalmente en calma, sentirlo junto a mí durante toda la noche abrazándome, me traía tantas sensaciones juntas que no sabía cómo reaccionar.
Desde que me enteré del fallecimiento de mi padre y mi nueva hermana, todo dentro de mí se hallaba en caos. Pero él causaba lo contrario, lo ordenaba todo, excepto mis hormonas claro, esas no dejaban de revolotear cuando lo tenía cerca.
Luego de que desayunáramos se despidió de mí en la puerta de casa y se marchó.
Yo subí a mi habitación y decidí ponerme a escuchar música, al cabo de un rato mi mama pidió permiso y entró.
— ¿Todo bien por aquí? —preguntó con cautela.
—Sí, diría que incluso mejor que bien. —Le contesté sonriendo.
—Bueno, me alegra oír eso, sé que no te agradará lo que voy a decirte, pero tu hermana llamó, dijo que en la semana pasaría a verte. —Me miraba consternada.
—Realmente en éste momento no me importa. Puede hacer lo que quiera. —Contesté sin dejar de sonreír, aún me sentía feliz por mi momento con Noah, no iba a dejar que nada lo arruinara.
—De acuerdo, lo entiendo, si necesitas hablar o cualquier cosa me dices, ¿sí? —preguntó mi madre algo preocupada. — asentí con la cabeza.
Habría pasado una hora, cuando mi celular comenzó a sonar. Era Noah.
Atendí emocionada, hasta que noté por su tono de voz que algo iba mal.
—Hola Noah.
—Hola — contestó con tristeza palpable.
— ¿Qué sucede? ¿Estás bien? —pregunté preocupada.
—Sí, no, en realidad no lo sé con certeza. Las cosas en casa no están muy bien. ¿Te molestaría si te pido que vengas a verme? —lo dijo en tono cauteloso, como si temiera mi reacción.
—Claro que no, dime tu dirección, en un rato estoy por allí; ¿de acuerdo?
Cortamos la llamada, a los minutos me llegó su mensaje con la dirección, no era muy lejos, igualmente le pedí a mi madre si me llevaba, no se negó, no sabía que le sucedía a Noah, pero el que estuviese mal y recurriese a mi me conflictuaba en muchas formas.
Por un lado, era lindo saber que contaba conmigo, que buscaba mi consuelo, por otro, era abrumador sentir que alguien me necesitaba de esa forma.
Al llegar a su casa, noté que era de dos plantas como la mía, solo que la suya se notaba nueva, bastante bonita y costosa.
Le envíe un mensaje al estar frente a su puerta, para avisarle que había llegado, podría fácilmente haber tocado a la puerta, pero temía que su madre saliese a recibirme, si bien ya me conocía, no sabía bien que decir en ese tipo de situaciones, presentarme como la amiga de Noah no me agradaba, pero realmente no éramos nada mas por el momento.
Al cabo de unos minutos la puerta se abrió y el salió. Ni bien me vio me invito a pasar, me tomó de la mano y nos dirigimos a su habitación. Era un dormitorio grande, con un hermoso ventanal que llegaba hasta el piso, estaba todo impecablemente ordenado, los colores variaban, había distintos tonos, era bastante bonito, para mi gusto había demasiados libros de estudio.
Nos sentamos sobre su cama, aún no habíamos emitido palabra. Él tan solo se abalanzó hacía mí y me abrazó. No lo solté, se notaba que me necesitaba, el corazón me latía fuertemente. Me animé a hablarle.
—Noah, ¿Qué sucede? ¿Por qué me pediste que viniera? —pregunté con la mayor cautela que pude y fingiendo estar calmada.
—Mi padre nos abandonó, le dejó una nota a mi madre y se fugó con su amante. —soltó de golpe y comenzó a temblar en mis brazos. Estaba llorando.
No tenía la menor idea de que decir, como actuar, mi familia no había sido jamás ejemplar ni funcional, estaba acostumbrada a cosas de este estilo, pero no sabía cómo era su situación, la relación con sus padres, estaba notoriamente alterado y no soy buena manejando situaciones así.
Opté por separarme un poco de él, le tomé el rostro entre mis manos, lo miré fijamente a los ojos y entonces le pronuncié la frase más cliché e idiota que uno puede oír en un momento así.
—Todo estará bien, tienes que calmarte. —el me miró, pero no hubo respuesta, por lo que continué — Tu mamá te necesita fuerte, sé que lo eres, no sé quien es tu padre, pero un idiota de ese tipo no se merece una familia como la suya, ni tus lágrimas.
—Gracias Amy, por venir, por oírme, por consolarme. Te quiero. —dijo mirándome fijamente, mientras iba calmándose, yo por otro lado comencé a hiperventilar.
No era buena para las muestras de afecto, todo estaba yendo muy rápido, sentía que comenzaba a asfixiarme. Entonces empecé a tener un ataque de pánico.
Noah se puso nervioso, no entendía seguramente que me sucedía. Era un completo desastre, vine a ayudarlo, a consolarlo y termino con una crisis solo porque dijo quererme.
— ¿Qué sucede Amanda? ¿Cómo te ayudo? —preguntaba asustado.
Necesitaba dejar de pensar en el ataque o empeoraría, tenía que distraerme. Por lo que me acerqué aún más a él y lo besé. Mi acción lo confundió, pero no se alejó.
El beso duró unos minutos, me fui calmando. Pude hablar.
—Era un ataque de pánico, necesitaba alejarlo y distraerme, tú fuiste mi distracción. —dije sonrojada y sonriendo.
—Ah, nunca había visto uno, me asustaste, no sabía cómo ayudarte, no temas usarme de distracción seguido. —dijo sonriendo y guiñándome un ojo.
—Te tomaré la palabra.
—Me alegra que se te haya pasado, pero, ¿Por qué comenzó?
—Tengo ansiedad y depresión hace años, lo trato, tomo medicinas y voy a terapia. —admití avergonzada. Era el primer chico al que se lo contaba abiertamente. Temía su reacción.
—Que mal, ¿y porque te sucede? Solo si quieres contarme. Espero sepas que siempre podrás contar conmigo cuando me necesites. —admitió mirándome con ternura.
Probablemente estaba enloqueciendo, pero este chico era un dulce y me volvía loca. Por lo que le respondí.
—También yo.
— ¿También tu? —me miraba confundido. Tendría que decirlo.
—También te quiero Noah. —confesé sonrojándome, me temblaba el cuerpo.
ESTÁS LEYENDO
Polos Opuestos
RomancePolos magnéticos Los polos iguales se repelen y los polos distintos se atraen. No existen polos aislados y, por lo tanto, si un imán se rompe en dos partes, se forman dos nuevos imanes, cada uno con su polo norte y su polo sur, aunque la fuerza...
