Nido (parte 2).
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Al día siguiente, Bokuto se presentó en la puerta de la casa de Akaashi, cosa que fue bastante raro de ver, pues él era de entrar por la ventana o cosas así, pero desde la charla -que más bien fueron, en su mayoría, amenazas-, comprendió que mientras Akaashi hacía su nido no podía ser tan descuidado y que de ahora en adelante debía ser un buen alfa para el omega.
Los nidos eran algo muy importante, hoy en día la cantidad de nidos que se hacían eran escasos y ver uno podía ser muy raro y especial, y que Akaashi esté haciendo uno sin estar en cinta ni estar marcado era un evento estratosférico. Su madre le había explicado detalladamente que debía seguir los caprichos de Akaashi al pie de la letra.
Si le decía fuera, se iba.
Si le decía ven, se acercaba.
Debía evitar ser violento y ruidoso para tener la oportunidad de acercarse siquiera a la habitación, pues sí hacía algo que a Akaashi y a su omega interno les desagradara, se ofenderían y eso podría llevarlo a una ligera depresión al no sentirse capaz de cuidar a sus futuras crías.
Básicamente le habían dicho que el omega de Akaashi quería algo con su alfa y si lo arruinaba, lo echarían de casa y debería empezar a valerse por sí mismo.
Así que apesar de querer subirse al segundo piso por fuera, tocó pacientemente esperando a que le abrieran la puerta. Y por mucho que desease que Akaashi le recibiera, fue Yukiko, la madre omega de Akaashi, quien le dejó pasar.
La mujer trató de sonreírle, pero tenía una mueca cansada y los pelos de punta, a su lado, Mikoto, la madre alfa de Akaashi, se encontraba en igual o peores condiciones.
Desde el segundo piso se alcanzaban a escuchar chillidos lastimeros que llamaban a Bokuto con ansiedad, protestando y exigiendo su presencia, pues seguramente ya sabía que estaba en su casa. En ese momento una gran tristeza invadió su cuerpo y su olor se volvió abrazador con la intención de hacerle saber a Akaashi que ya llegaría, que lo iba a proteger.
— No ha dejado de llorar, ha estado toda la noche así. — Dijo Yukiko con arrepentimiento. — Hemos entrado a su habitación sin permiso para ver el nido y te estuvo llamando toda la noche, ayúdalo, por favor.
— A mí me echó a golpes del cuarto... — Confesó la contraria. — Solo quiere que vayas tú.
Bokuto miró con duda a la pareja, pero ellas dieron su visto bueno para acercarse al omega que sollozaba sin parar debido al cambio constante de emociones que podía sufrir después de sentirse intimidado por otro individuo mientras anidaba, Bokuto comprendió que debía ir cuanto antes al oír otro chillido desesperado y sin más que decir subió a toda velocidad al segundo piso.
Iba a abrir la puerta de golpe como hacía siempre, pero las constantes advertencias que le dieron sus padres la noche pasada y la sensación de protección que tenía en ese momento le ayudaron a tener prudencia y solo tocar la puerta con levedad.
— Akaashi... — dijo bajito, tanto que parecía que no fuese él el que habló. — ¿Puedo pasar?
La duda se instaló un rato en el ambiente hasta que poco después la puerta se abrió con lentitud. La figura de Akaashi se vio por la rendija, estaba a la defensiva y soltaba un olor protector, pues no dejaría que nadie se acercara a su nido hasta saber que no tenían malas intenciones, y aunque Bokuto quiso tomárselo en serio, verlo con el ceño fruncido, los ojos cristalinos y las mejillas rojas por la vergüenza fue lo más tierno que pudo ver en su vida.
Finalmente el azabache le dió permiso de pasar, abriendo completamente la puerta y dejándose ver en todo su esplendor, y ahí Bokuto se dió cuenta que el contrario llevaba puesta su chaqueta que creía haber perdido mágicamente ayer.
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Perfect | BokuAka
FanfictionEl amor a primera vista es un fenómeno bastante peculiar, dos miradas se encuentran, dos almas se cruzan y dos corazones se enamoran en un fragmento efímero de segundos. Bokuto es el alfa destinado de Akaashi, Akaashi es el omega destinado de Bokuto...
